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Doce pasos para lograr la honestidad emocional

Si bien es difícil asumir compromisos, muchos de nosotros hemos tenido éxito al hacer que la actividad física se vuelva una prioridad en nuestras vidas. Desde caminar más hasta tomar clases en el gimnasio del vecindario, hemos comprendido cada uno de los beneficios de estar activos y nos esforzamos por darle prioridad. De hecho, hay muchos que se dedican horas enteras a reforzar sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular mientras siguen una dieta equilibrada y saludable. Pero… ¿dónde encaja en todo esto la honestidad emocional?

La honestidad emocional se define como la habilidad de comunicar nuestros sentimientos y necesidades de manera transparente y respetuosa. Implica estar conscientes de nuestros sentimientos y tomarnos el tiempo de experimentarlos en lugar de reprimirlos con alcohol, drogas, alimentos poco saludables y cosas por el estilo. Si bien algunas veces no es fácil ni atractivo sincerarnos con nuestras emociones, estas actitudes pueden traernos grandes beneficios en muchas áreas de nuestras vidas. Así que si la honestidad emocional y las ganas de vivir una vida más auténtica están en su lista de “pendientes” para este año, los siguientes doce beneficios de la honestidad emocional le servirán de motivación…

1. Promueve la autenticidad

Lograr la honestidad emocional es mucho más desafiante que levantar el doble de nuestro peso en el gimnasio. ¿A cuántos de nosotros nos gusta admitir que odiamos nuestro trabajo o que nuestra pareja no nos hace felices? Lo sé, ¡a todos nos gustaría vivir contentos y satisfechos!

Por desgracia, no podemos ignorar sentimientos negativos, ya que en algún momento de nuestras vidas (desde meses hasta años) resurgirán. Al armar un inventario emocional, nos acercamos a una vida más auténtica y nos acercamos más a las personas que nos rodean y que valoramos.

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2. Promueve la autoconciencia

La mejor forma de compartir nuestros sentimientos más profundos con los demás es tratar de promover la autoconciencia. Las respuestas más comunes a preguntas como “¿Cómo estás hoy?” suelen ser “bien” o “todo en orden” aunque ninguna de las dos representa emociones. Tomarse el tiempo de preguntarse cómo se siente le dará la pauta de por qué le ha gritado al conductor del vehículo que está estacionado en frente suyo o lo ayudará a comprender por qué ha devorado un tazón enorme de helado de chocolate con caramelo fundido encima (no tiene nada de malo hacerlo de vez en cuando, ¿eh?).

La autoconciencia emocional no sólo le permite entender por qué hace lo que hace, también le sirve para conectarse con sus sentimientos y para expandir su vocabulario emocional (que debería incluir más que un “bien” y un “todo en orden”). Con un poco de práctica, podremos identificar y experimentar cada sentimiento con mayor eficiencia sin tener que padecer esos brotes de ira o de depresión que aparecen con la falta de conocimiento de nosotros mismos.

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3. Reduzca el estrés

¿Cuánta energía negativa cree que hace falta para bloquear la ira y la frustración? ¿Cuántas veces optamos por mordernos los labios y no decir ni una sola palabra de lo que nos pasa para luego acabar con un terrible brote de ira? La hipocresía emocional es una excelente manera de garantizarnos grandes cargas de estrés (y miles de problemas de salud).

Al adquirir las habilidades necesarias (como la comunicación asertiva, por ejemplo) para compartir de manera respetuosa y saludable sus sentimientos con los demás no sólo disminuirá el estrés a largo plazo sino que tendrá mayor respeto y valorará más sus relaciones personales.

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4. Refuerza sus vínculos

Nada facilita más la intimidad y la confianza que la honestidad emocional. Desde vínculos profesionales hasta relaciones personales, ser honesto con usted mismo y con los demás no sólo es un componente esencial de la inteligencia emocional sino que es necesario para crear un ambiente de trabajo armonioso.

Las relaciones personales pueden ponerse en riesgo si no somos capaces de expresar nuestras necesidades. Por desgracia, la falta de honestidad se traduce en resentimiento e ira constantes que terminan destruyendo nuestros vínculos. La honestidad emocional no sólo nos acerca más a nuestros seres queridos ¡sino que nos brinda lazos más sólidos y gratificantes (y quién no desea algo así)!

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5. Facilita la aceptación

Algunas veces nos encontramos atrapados en situaciones que nos angustian. Por ejemplo, nuestra pareja acepta un trabajo en otro lugar de la ciudad y arrastra a toda la familia en el proceso. Muchos deciden “sacar lo mejor de la experiencia” o “verle el lado positivo” pero esto sólo reprime emociones que merecen ser reconocidas.

Por medio de la honestidad emocional nos vemos obligados a sentarnos frente a esos sentimientos negativos y asimilarlos en lugar de reprimirlos o tratar de buscarles el lado bueno. Como resultado, comprenderá que hay cosas que no se pueden cambiar y modificará sólo lo que esté a su alcance (como su propia percepción de la situación, por ejemplo).

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6. Promueve la intención de cambiar

En lugar de optar por la aceptación, la honestidad emocional promueve el cambio una vez que conocemos el verdadero origen de nuestros sentimientos. Este cambio puede ser pequeño, como tomar otra ruta para ir al trabajo para evitar embotellamientos, o más grandes, como cambiar de carrera, de ciudad o de pareja.

Al tomarnos el tiempo para hacernos grandes preguntas y conocer el origen de nuestras emociones, nos ahorramos el dolor, las molestias y las enfermedades crónicas que surgen al atascarnos en el mismo sitio.

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7. ¡Ante todo, paciencia!

Cuando somos niños, una de las primeras cosas que aprendemos es a reprimir el llanto y la ira y poner cara de alegría para ser recompensados por los mayores. Como adultos, la falta de autenticidad emocional nos conduce a sufrir problemas de salud y pone en riesgo nuestras relaciones. Asistir a talleres de comunicación o leer el último libro de autoayuda es maravilloso, pero sin práctica ni paciencia no llegará a ningún lado.

Aquellos que deseen realizar cambios positivos en sus relaciones deben saber que adquirir estas habilidades es importante pero ser pacientes con nosotros mismos a la hora de ponerlas en práctica es esencial para lograr el verdadero éxito. Una buena forma es empezar con personas fáciles de tratar y dejar las más problemáticas para el futuro. El proceso consiste en escribir primero los sentimientos y luego practicar qué decir y cómo decirlo. Hay muchos libros sobre el tema que ofrecen guías y planillas que nos permitirán ser cada vez más honestos con nosotros mismos y con los que nos rodean.

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8. Nada de promesas

Si uno es honesto con sus emociones, tendrá una mejor calidad de vida y, como consecuencia, gozará de un estado de salud más óptimo. Por desgracia, comprometernos a ser honestos con las emociones y a comunicar de forma asertiva no nos garantiza que los que nos rodean actúen con reciprocidad.

Las consecuencias de cada relación pueden o no ser positivas según cómo el receptor interprete el mensaje. Una cosa es trabajar con nuestro propio “equipaje” y aprender a comunicar nuestras necesidades al resto y otra es esperar que los demás hagan lo mismo.

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9. Refuerza nuestro coraje

Tener coraje no se trata de no temerle a nada; más bien es luchar por superar sus miedos. La honestidad emocional promueve el coraje, ya que demanda un nivel de apertura que pueda crear vulnerabilidad. Se necesita mucho valor para presentar nuestro verdadero yo a los demás a pesar del miedo a no ser amados o aceptados si revelamos nuestras partes más dañadas.

Aceptémoslo; es más fácil pretender que estamos felices y conformes que mostrarnos tal cual somos, con virtudes y defectos. Como ocurre con cualquier otra cosa, con el tiempo, ser más conscientes y honestos con nuestros sentimientos se volverá automático y esta actitud proactiva se contagiará a los que nos rodean.

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10. Influencia a otros

Uno de los beneficios más subestimados de la honestidad emocional es el efecto que tiene en los que nos rodean. Desde amigos y familiares hasta compañeros de trabajo, cuando nos permitimos “dejar salir lo que hay adentro” y somos honestos con nuestros sentimientos y necesidades, es muy probable que el resto nos imite.

Los líderes que se sienten cómodos al mostrar sus partes vulnerables (de una forma profesional y madura) demuestran un nivel de humanidad que no está presente en aquellos que fingen estar felices todo el tiempo.

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11. La clave para la buena salud

Al enterrar nuestros sentimientos, les damos lugar a más emociones negativas y a más estrés en nuestras vidas. Si la honestidad emocional es capaz de reducir la tensión, también disminuirá los efectos psicológicos que aparecen con el estrés crónico.

Como ocurre con la actividad física y la alimentación equilibrada, ser auténtico a nivel emocional y sincerarnos con nosotros mismos y con los que nos rodean refuerza nuestro sistema inmunológico, reduce el pulso y la presión arterial y nos trae cosas buenas ¡que mejoran nuestra calidad de vida!

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12. Se necesita ser constante

Cuando se trata de fuerza muscular, todos sabemos que si no la utilizamos, pronto la perderemos. Lo mismo se aplica a la práctica de la honestidad emocional. Como cualquier otro cambio de comportamiento, toma un tiempo internalizarlo. Incluso después de haberlo logrado sigue siendo un desafío.

Si bien lleva tiempo ver los beneficios (al hacer ejercicio, por ejemplo), una vez que se hagan evidentes, comprenderá que es más fácil mantener la honestidad emocional que volver a esconderse detrás de una máscara.

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