7 cosas que no ayudan a los niños a conciliar el sueño

Para algunos de nosotros, que somos adultos, pensar en las facturas impagas o en esa reunión importante del día siguiente, puede ser suficiente para despertarnos en mitad de la noche empapados en sudor frío. Tus hijos, por otro lado, también pueden experimentar un sueño agitado, pero (con suerte) por motivos completamente distintos.

Afortunadamente, muchos de los motivos por los cuales tu niño se despierta de forma abrupta pueden resolverse fácilmente (y puede que solo esté pasando por una fase que se corregirá por sí sola). Aquí se enumeran siete razones que hacen que tu niño no duerma toda la noche, y cómo ayudarlos para que puedan dormir mejor (y, con suerte, lograr que tú también puedas descansar).

1. Temperatura inadecuada de la habitación

Aunque te guste poner la calefacción al máximo o utilizar varias mantas, puede que esta no sea la mejor opción para que tu niño duerma cómodamente.  BabyCenter.com explica que tu cuerpo debe bajar la temperatura interna de forma natural, por lo cual poner la calefacción al máximo no siempre es una buena idea.

Por otro lado, tampoco quieres que tu niño se despierte temblando, agrega. Usa un termómetro en la habitación y, para dormir, mantén la temperatura entre 65 y 70 grados Fahrenheit, sugiere la fuente. En esta temperatura, “viste a tu niño con una sola capa de ropa: un pantalón largo y una remera de manga larga”, agrega.

2. Demasiada actividad antes de ir a dormir

Estimular al niño en exceso justo antes de la hora de dormir, puede dificultar que se relaje, menciona MommyCrusader.com. Mirar la televisión, o hacer algo más físico, como, por ejemplo, correr por la casa o jugar agitadamente, son ejemplos de este tipo de actividades, agrega.

Si bien es posible evitar este tipo de estimulación (piensa en juegos más tranquilos, darle un baño, o un poco de abrazos y caricias), MommyCrusader.com sugiere usar “imágenes guiadas” para abordar este problema. Esto implica señalar cada parte del cuerpo del niño, por ejemplo, el brazo izquierdo, y luego indicarle que relaje esa parte del cuerpo. Hazlo en orden, empieza por los pies y sube hasta la cabeza, agrega.

3. Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos van más allá que las pesadillas, y puede que tengas que esperar hasta que tu hijo se calme por sí mismo. KidsHealth.org explica que, si bien “los terrores nocturnos pueden ser inquietantes para los padres que los presencian, no suelen ser un motivo de preocupación o una señal de una condición médica más grave”.

Un terror nocturno no es “técnicamente un sueño”, ya que sucede en un ciclo del sueño diferente al de las pesadillas, agrega. Por lo tanto, puede que el niño no esté despierto, o completamente despierto, así que solo intenta estar presente para consolarlo, si lo necesita. Los terrores nocturnos no son muy comunes (solo un 6 % de los niños entre 4 y 12 años los padece), pero suelen ocurrir mayormente en niños que están enfermos, estresados, demasiado cansados, o que toman alguna medicación, indica la fuente.

4. Tener hambre durante la noche

¿Alguna vez has caminado dormido a la nevera en mitad de la noche para servirte un trozo de pastel? Bueno, aun si tú no lo has hecho, los niños pueden tener los mismos antojos nocturnos que los adultos, incluso cuando ya se han ido a dormir.

Si tu niño se despierta y deambula por la casa en medio de la noche con regularidad, puede que debas prestar más atención a lo comen a la hora de la cena. Si bien muchas veces puede ser una lucha que los niños coman toda la comida, tener un poco de paciencia y darles alimentos que sabes que les gustarán puede ser muy útil, dice Livestrong.com. Es mejor no experimentar demasiado con nuevos alimentos si el niño no come la cena. “Guarda los alimentos nuevos para el almuerzo, cuando el niño no va a necesitar tener la panza llena por las próximas 10 o 12 horas”, indica la fuente.

5. Sábanas y pijamas mojados

Antes o después, el niño orinará durante la noche y mojará las sábanas o el pijama – admítelo, probablemente tú también lo hayas hecho, incluso si parece hace una eternidad–. Sin embargo, si a tu niño le sucede con regularidad, puede privarlo de varias horas de sueño (sin mencionar las interrupciones a tu propio sueño), con consecuencias tales como estar de mal humor y tener déficit de atención al día siguiente.

La revista Today’s Parent sugiere usar una talla de pañales más grande para que contenga mayor cantidad de líquido durante la noche, o bien probar una marca alternativa que sea más absorbente. Si prefieres los pañales de tela, usa “una o dos toallitas o almohadillas de tela” dentro del pañal para que retenga mejor la humedad. También asegúrate de que tu pequeño no tome demasiada agua, jugo o leche después de las cinco de la tarde. Acostúmbralo a saciar la sed más temprano.

6. Dentición

Esta es otra de las etapas del desarrollo en la que tendrás que tener paciencia y esperar, aunque hay algunas cosas que puedes hacer para ayudar a tu pequeño a mitigar el dolor que lo despierta por las noches. Si le notas las mejillas enrojecidas, que babea en exceso, o que chupa o muerde más de lo normal, estas son algunas señales de que los dientes están por aparecer, explica BabyCentre UK, incluso si no puedes ver ningún diente asomándose todavía.

Antes de recurrir a los geles para aliviar el dolor, intenta con un anillo de dentición de silicona (prueba ponerlo un rato antes en la nevera para que se enfríe y dé más alivio), o incluso masajearle las encías con el dedo, agrega.

7. Ronquidos

Si bien solemos asociar los “ronquidos de morsa” con los adultos, lo mismo puede sucederles a los niños, y puede interrumpirles el sueño. De hecho, según The Sleep Foundation, “muchos niños, si no la mayoría, roncan ocasionalmente, y alrededor de un 10 % o más roncan casi todas las noches”.

Este problema ocurre en los niños a partir de los 3 años, agrega. Presta atención a si el ronquido es atípicamente fuerte o muy prolongado, ya que podría tratarse de una infección respiratoria o de apnea del sueño, que puede influir en el comportamiento y en las capacidades de aprendizaje (distintas fuentes indican que algunos niños diagnosticados con TDAH pueden, de hecho, tener apnea del sueño).

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