Hepatitis

Hepatitis C: Síntomas, Causas y Tratamiento

La hepatitis C es una infección viral que causa daño al hígado y se propaga a través de la sangre contaminada. Según WebMD, se estima que unos 3.9 millones de estadounidenses sufren del virus de la hepatitis C (HCV, por sus siglas en ingles). Y, aunque esta enfermedad ahora es curable si es tratada con medicamentos, desafortunadamente también presenta muy pocos síntomas, lo que significa que las personas no se dan cuenta de que están infectadas hasta que se produce un daño físico más grave.

Probablemente ha oído hablar de la hepatitis A y B, porque tenemos vacunas para protegernos de estas infecciones. Desafortunadamente, no hay una vacuna que nos proteja de la hepatitis C, “y el virus es altamente contagioso”, dice Healthline. Los investigadores continúan trabajando para crear una vacuna.

Para evitar que este virus se extienda y para protegernos, necesitamos estar mejor informados sobre el tema. Este artículo profundiza en todo lo que hay que saber sobre la hepatitis C, incluyendo los síntomas, las causas, los factores de riesgo y los tratamientos disponibles.

¿Qué es la Hepatitis C?

La hepatitis C es algo de lo que la mayoría de nosotros hemos oído hablar, hemos sido advertidos, y puede que incluso conozcamos a alguien que la haya contraído, pero ¿sabemos realmente qué es? Si la respuesta a esta pregunta es no, entonces no se preocupe: haremos todo lo posible para explicárselo aquí.

La Clínica Mayo informa que la hepatitis C es una infección viral causada por el HCV y puede provocar inflamación del hígado, así como un daño hepático más grave. Se propaga comúnmente a través de la sangre contaminada. Más adelante le daremos los detalles sobre cómo ocurre esto.

Hepatitis C crónica vs Hepatitis C aguda

Hay dos tipos de hepatitis C: aguda y crónica. La Clínica Mayo describe la hepatitis C crónica como una infección a largo plazo. Cada infección crónica tiene una fase aguda, pero no todas las infecciones agudas de la hepatitis C se vuelven crónicas. “Algunas personas eliminan el HCV de sus cuerpos después de la fase aguda, un resultado conocido como eliminación viral espontánea”, escribe la Clínica Mayo. “En estudios de personas diagnosticadas con HCV aguda, las tasas de eliminación viral espontánea han variado entre el 14 y el 50 por ciento.”

Healthline también ayuda a explicar cómo ambos tipos de hepatitis se desarrollan. La hepatitis C aguda se desarrolla rápidamente y puede durar unas pocas semanas, mientras que la hepatitis C crónica se desarrolla lentamente, durante un largo período de tiempo, y a menudo no muestra ningún signo o síntoma. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 71 millones de personas tienen hepatitis C crónica.

Síntomas comunes

La hepatitis C crónica suele describirse como una “infección silenciosa” porque no suele presentar ningún síntoma hasta que la infección ha dañado gravemente el hígado. La hepatitis C aguda es similar en el sentido de que a menudo no se diagnostica porque tampoco presenta síntomas, y cuando aparecen -según la Clínica Mayo-, lo harán entre 1 y 3 meses después de contraer la infección. Los síntomas pueden durar entre 2 semanas y 3 meses.

El CDC de Estados Unidos estima que entre el 70 y el 80 por ciento de las personas con hepatitis C no experimentan ningún síntoma. Este porcentaje deja a un pequeño grupo de personas que sí tienen algunos síntomas de leves a graves, entre los que se incluyen: “materia fecal de color arcilloso, orina oscura, fiebre, fatiga, ictericia, dolor en las articulaciones, pérdida de apetito, náuseas, dolor de estómago y vómitos”, escribe WebMD.

Healthline señala que, aunque los síntomas de la hepatitis C son los mismos para hombres y mujeres, por alguna razón, los hombres tienen menos posibilidades de combatir la infección que las mujeres. En el caso de los hombres, la infección tiende a permanecer en su cuerpo por más tiempo y es más probable que muestren síntomas.

Genotipos

Como ya hemos mencionado, la hepatitis C es causada por el HCV, que se propaga a través de la contaminación de la sangre. La Clínica Mayo explica que, además de dividirse en formas agudas y crónicas, el HCV puede existir en diferentes formas que se denominan genotipos.

Hay seis genotipos diferentes categorizados del tipo 1 al 6. La fuente señala que el tipo 1 es el más común en América del Norte y Europa. Aunque menos comunes, en Estados Unidos y Europa también pueden encontrarse los tipos 2 y 3. “Tanto el tipo 1 como el 2 se han propagado, también, en gran parte del mundo, aunque otros genotipos causan la mayoría de las infecciones en el Oriente Medio, Asia y África.”

Causa: inyecciones de drogas

Las inyecciones de drogas son, por mucho, la forma más común de transmitir la hepatitis C. Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, el 90 por ciento de los casos de hepatitis C en este país se han producido a través de drogas inyectadas. De hecho, la fuente estima que la mitad de las personas que usan agujas para inyectarse drogas en el Reino Unido padecerán esta enfermedad.

“La infección puede propagarse compartiendo agujas y equipo similar. Inyectarse con una sola aguja contaminada puede ser suficiente para contraer la infección”, escribe la fuente. “También es posible infectarse compartiendo otros equipos para preparar o tomar drogas -tales como cucharas, filtros, pipas y pajillas que se hayan contaminado con sangre infectada”.

Causa: sexo sin protección

Siempre es importante practicar sexo seguro, especialmente si no sabe, en forma concluyente, que su pareja se ha hecho la prueba. La hepatitis C puede ser transmitida durante el sexo sin protección, aunque el NHS señala que este riesgo es relativamente bajo. El riesgo aumenta ligeramente durante las relaciones sexuales entre dos hombres, o si hay llagas o úlceras genitales por infecciones de transmisión sexual, así como si una de las personas tiene HIV.

La mejor manera de prevenir la transmisión de la hepatitis C a través del coito es practicar sexo seguro. En el caso de las parejas de larga duración, no se suele utilizar la protección, por lo que, si ambos miembros de la pareja se someten a una prueba y obtienen resultados negativos (o si nunca han tenido otras parejas), el riesgo desaparece.

Causas menos comunes

Las inyecciones de drogas y el sexo sin protección son las formas más comunes de transmisión de la hepatitis C, pero hay algunos otros riesgos potenciales. El NHS enumera como factores de riesgo las donaciones de sangre antes de septiembre de 1991 y cualquier transfusión de sangre y tratamiento en el extranjero. Hoy en día, toda la sangre donada se analiza para detectar el virus, pero cualquiera que haya recibido una transfusión de sangre o producto hematológico antes de esta fecha podría estar en riesgo. Además, el tratamiento en el extranjero podría no cumplir con los estándares (por ejemplo, el instrumental médico podría no estar esterilizado adecuadamente).

Otras situaciones potencialmente riesgosas son compartir artículos personales que puedan estar contaminados con sangre, tales como cepillos de dientes, tijeras y navajas de afeitar. También existe riesgo de contagio al tatuarse y/o perforarse el cuerpo, si el instrumental no ha sido esterilizado adecuadamente. Hoy en día, este riesgo es bajo ya que la mayoría de los establecimientos de tatuajes y perforaciones tienen un alto nivel de calidad, pero siempre se deben tomar los debidos recaudos al elegir un proveedor confiable.

La hepatitis C también puede ser transmitida entre madre e hijo si la madre está infectada. El NHS señala que este riesgo es bajo y sólo ocurre en un 5% de los casos. La última causa que menciona el NHS es una lesión por pinchazo de aguja. “Hay un pequeño riesgo (aproximadamente 1 entre 30) de contraer hepatitis C si su piel es pinchada accidentalmente por una aguja usada por alguien con hepatitis C”, escribe la fuente. Este riesgo, sólo es realmente preocupante para las enfermeras, los técnicos de laboratorio y los trabajadores de la salud.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Hay varios factores que ponen a las personas en un riesgo aún mayor de contraer la hepatitis C. Healthline enumera a las personas en riesgo como aquellas que “han recibido un trasplante de órganos; recibido concentrados de factores de coagulación, u otros productos hematológicos antes de 1987; personas que han recibido tratamiento de hemodiálisis durante un largo período; personas que han recibido una transfusión de sangre antes de 1992; personas que han nacido de una madre con hepatitis C, o han tenido una pareja sexual infectada con hepatitis C; y personas que ha utilizado agujas que han sido usadas anteriormente”.

WebMD enumera algunos otros factores de riesgo, tales como: haber recibido sangre de un donante que tenía la enfermedad; haber inhalado o haberse inyectado drogas; haberse sometido a diálisis renal de largo plazo; tener HIV; haberse hecho un tatuaje o una perforación con un equipo contaminado; haber estado alguna vez en prisión; tener síntomas de enfermedad hepática; y por último (pero también lo más importante), haber nacido entre los años 1945 y 1965.

Cómo NO se propaga…

Al igual que cualquier otro virus e infección común, hay mucha información errónea sobre el HCV, no sólo en Internet, sino también de boca en boca. Estamos aquí para aclarar las cosas. Hemos cubierto las formas más comunes en que se propaga la hepatitis C, así que aclaremos cómo no se propaga (en caso de que esto sea objeto de debate).

La hepatitis C no se puede contagiar por medio de besos o compartiendo utensilios de mesa, comida o bebida, dice WebMD. Tampoco puede propagarse a través de estornudos, tos, abrazos, besos, manos, o cualquier contacto casual. Por último, no se puede contagiar a través de la lactancia materna, a menos que los pezones de la mujer estén agrietados y sangren.

Complicaciones de la Hepatitis C

Como mencionamos anteriormente, uno de los mayores problemas de la hepatitis C es que, si no se trata, puede conducir a algunas complicaciones bastante desagradables que pueden poner en peligro la vida. Muchas de las complicaciones asociadas con la enfermedad están relacionadas con el hígado.

La Clínica Mayo enumera tres complicaciones comunes. La primera es la cicatrización del hígado, que también se conoce como cirrosis. “Después de 20 o 30 años de infección, la hepatitis C, puede producir cirrosis. La cicatrización en el hígado dificulta su funcionamiento”, escribe la fuente. La segunda complicación común es el cáncer de hígado; sin embargo, esto normalmente sólo afecta a un pequeño número de personas. La última complicación es la insuficiencia hepática que resulta de la cirrosis hepática avanzada.

Algunas personas pueden combatir la infección

Antes de entrar en los tratamientos disponibles para la hepatitis C, es importante tener en cuenta que no todo el mundo necesita tratamiento. De acuerdo con Healthline, algunas personas tienen sistemas inmunológicos lo suficientemente fuertes para combatir la infección y eliminarla de su cuerpo. En este caso, el médico controlará el estado del hígado con análisis de sangre periódicos.

Tratamiento de la hepatitis C

Durante mucho tiempo, la hepatitis C fue tratada con inyecciones semanales y medicamentos orales, lo cual era bueno, pero no era práctico. Muchos pacientes no pudieron completar los tratamientos debido a otros problemas de salud o a los insoportables efectos secundarios, explica la Clínica Mayo.

Hoy en día, ha surgido una nueva medicina que está cambiando el juego. La fuente escribe, “el HCV crónico es generalmente curable con medicamentos orales tomados todos los días durante 2 a 6 meses.” Es una gran noticia, pero saber quién está infectado sigue siendo un problema porque muchas personas, al no tener síntomas, no se dan cuenta de que pueden estar infectadas.

Para ayudar a combatir esto, el CDC de los Estados Unidos recomienda que aquellos que tienen mayor riesgo se hagan un análisis de sangre de detección por única vez. La Clínica Mayo informa que el grupo de mayor riesgo son las personas nacidas entre 1945 y 1965, “una población cinco veces más propensa a ser infectada que los nacidos en otros años”.

Katherine George

Katherine George

Katherine is the Senior Managing Editor of ActiveBeat and Childhood. She is constantly striving to live a more active and healthy life, from eating healthy, exercising, and just spending more time outdoors. She enjoys cooking (with wine), walking her dog, reading, and recently joined a yoga studio!

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