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Ocho beneficios de ejercitarse al atardecer

La mayoría de las veces, por no decir siempre, si alguien me pregunta a dónde voy los viernes por la noche, le contestaré: “a un club” —no, no a un club nocturno— sino a uno de fitness. De hecho, hace ya un tiempo he dejado de lado los diminutos vestidos negros y los tacones y los he cambiado por unas cómodas calzas para hacer yoga y zapatillas para correr. Antes de que sienta pena por mí, considere los beneficios de ejercitarse cuando cae el sol.

Entonces, si es como yo, que cree que la noche es el momento indicado para ponerse en marcha (o porque no le quedan ratos libres durante el día), lo invito a conocer los siguientes ocho beneficios de esta práctica tan saludable:

1. Sudará el estrés acumulado durante el día

No sé usted, pero además de utilizar el ejercicio como una herramienta para mantenerme en forma y elevar mi energía, lo utilizo como un medio eficiente para acabar con el estrés y la ansiedad. Al final de un día agitado, siento que necesito deshacerme de toda la carga emocional negativa que he estado acumulando a lo largo de la jornada.

Quítese la frustración de encima —- los comentarios destructivos de sus compañeros, los gritos de su jefe, los problemas con su automóvil o las quejas de sus hijos — y disfrute de una clase de kickboxing. De esta manera, transpirará todo lo malo dentro de las instalaciones del gimnasio. Por otro lado, si necesita descansar y tranquilizarse después de un día de locos, olvídese de la gimnasia de alto impacto y opte por una sesión nocturna de yoga para desconectarse de su agobiante rutina antes de ir a la cama.

2. Lleve su plan de ejercicio a otro nivel

Según una investigación llevada a cabo por el laboratorio de Fisiología Aplicada del Departamento de Kinesiología, Promoción de Salud y Recreación de la Universidad del Norte de Texas, la absorción de oxígeno es un 6% más rápida y el agotamiento ante ejercicios de alto impacto mejora un 20% más si se ejercita al atardecer en lugar de hacerlo por la mañana.

Los resultados de este estudio también han demostrado que, más allá de los beneficios mencionados anteriormente, el organismo promedio parece tener mayor fuerza y resistencia muscular a altas horas de la noche en comparación con el comienzo de la jornada, lo cual significa que en ese momento podrá soportar rutinas más largas, rápidas e intensas.

3. Transpire por la noche y duerma más profundo

Si sus pensamientos giran velozmente como rueda de hámster al momento de acostarse a dormir, intente ir al gimnasio ¡antes de volverse loco! Si bien ejercitarse cerca de la hora de dormir no siempre resulta ser una buena idea, un estudio conducido por la Asociación Nacional de Fuerza y Acondicionamiento ha revelado que el ejercicio aeróbico y de resistencia mejora la calidad del descanso y prolonga su duración.

Una investigación en 2015 controló los efectos de este tipo de ejercicios en un grupo de participantes en edad universitaria. Al dormir, los individuos utilizaron dispositivos especiales, los cuales lograron comprobar que a aquellos que no se ejercitaban por la noche les costaba mucho más conciliar el sueño y, una vez que lo lograban, dormían mucho menos tiempo.

4. No hay necesidad de controlar multitudes

Si alguna vez fue al gimnasio durante el mes de enero, sabrá bien que muchos van temprano en la mañana. Es que claro, “al que madruga, Dios lo ayuda”.

Sin embargo, si prefiere ir al atardecer, se dará cuenta de que la máquina caminadora, las esterillas de yoga y los espacios para estacionar cerca de la puerta están completamente vacíos.

Además de evitar las largas colas para usar las máquinas y del espacio de sobra en las clases de aeróbics, también notará que los entrenadores están menos ocupados por la noche, debido a que hay muchos menos clientes dando vueltas. Este es el momento perfecto para pedir algún consejo útil para poder mejorar su postura al hacer sentadillas, por ejemplo.

5. Menos prisa que en la mañana

Cuando solía entrenarme antes de ir al trabajo, me volvía loca empacando mi almuerzo, mi laptop, mis zapatillas, mi equipo deportivo y mi bolso con artículos de higiene para ducharme después. Puede que esto no sea un problema para los madrugadores, pero yo no soy tan afortunada.

Cualquier momentito extra, para mí es una bendición. Significa que puedo comer un desayuno equilibrado, tomar una ducha, quitar toda la nieve y el hielo de mi automóvil y recordar que tengo que empacar mi almuerzo. Ahora que me ejercito por la noche, tengo más tiempo para mí y evito el estrés innecesario antes de ir a la oficina.

6. Disfrute de un ambiente más permisivo

Al igual que el turno noche en el trabajo o en la escuela, ejercitarme al finalizar la jornada me brinda mucha más libertad que hacerlo por la mañana. Por ejemplo, no tengo que preocuparme por tener que compartir mi sector de la piscina con alguien más ni tengo que sentirme incómoda por haber excedido mi límite de 30 minutos en la cinta caminadora, como sucede más temprano.

Como le he dicho antes, incluso los entrenadores están más relajados al final de la jornada. No tendrá que pedir turno para que lo ayuden con sus pesas o con alguna máquina y hasta podrá pedirle su instructor de yoga que le recomiende algún estiramiento para reforzar sus flexiones de cadera.

7. Diviértase al caer la noche

Quienes se ejercitan por la mañana pueden hasta considerarse un montón de gruñones. No sólo están dormidos y avergonzados por su cara de ‘recién abro los ojos’ sino que también están apurados por terminar su rutina — no es fácil irse del gimnasio con una sonrisa y con una actitud positiva si nos guiamos por este pronóstico.

En cambio, si pensamos en el turno noche, se dará cuenta de que sus instructores están más dispuestos a aconsejarlo, de que hay mayores probabilidades de que sus compañeros lo admiren mientras se ejercita y de que las clases se parezcan más a una discoteca que a un entrenamiento militar.

8. Saque provecho de los caminos menos concurridos

No, no me ejercito por la noche sólo por los beneficios en el gimnasio. De hecho, durante las tardes frescas de otoño, salgo de paseo con mi bicicleta (equipada con las luces correspondientes, por supuesto) y en las noches cálidas de verano prefiero salir a correr en grupo, ya que los el aire es más fresco y los senderos son menos transitados.

Si no le convencen las salidas nocturnas, tenga en cuenta un estudio realizado por el Centro de Investigación Clínica de la Universidad de Chicago, el cual ha descubierto que aquellos que se ejercitan a altas horas de la noche muestran un mayor rendimiento físico que aquellos que lo hacen por la mañana, ya que su metabolismo trabaja más (aumentan tanto los niveles de cortisol como la secreción de tirotropina).

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