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¡No deje que la ira arruine su salud!

Cuando se enoja o se enfada, ¿acaso es de esos que lo hacen gradualmente o de los que se transforman en cuestión de segundos? Todos expresan sus emociones de formas distintas pero debe saber que cada vez que desata su ira, está poniendo en riesgo su salud. Un estudio llevado a cabo en 2014 por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard vinculó ciertas respuestas emocionales extremas (como el enojo o la bronca, por ejemplo) con accidentes cardiovasculares. De hecho, horas después de una explosión de furia, los riesgos de sufrir una embolia cerebral se triplican y, por si esto le parece poco, las posibilidades de padecer un ataque al corazón se quintuplican. Los resultados han demostrado que a pesar de que estos casos sean menos probables, el peligro aumenta si es propenso a perder el control con facilidad. Es importante aprender a respirar y a tranquilizarse para evitar poner en juego su salud…

1. Respire…

Soy instructora de yoga, así que suelo implementar la respiración tanto en mi vida personal como en mis clases para concentrarme y alejar las distracciones externas. Pero, ¡no se quede con mis palabras solamente! Por fortuna, los investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard también están de acuerdo con que la respiración es uno de los mecanismos más confiables y seguros de auto-reparación con los que cuenta el organismo.

La respiración profunda sucede cuando su diafragma y la parte baja de su abdomen se expanden al inhalar y se desinflan cada vez que exhala. Este intercambio complejo de aire fresco y dióxido de carbono sirve como mantra para liberar el estrés (al estilo “serénate ahora”), al mismo tiempo que el pulso y la presión arterial se estabilizan gradualmente y de forma segura.

2. Camine…

No. Por más que sienta una necesidad imperiosa de salir corriendo para alejarse de sus problemas, no le recomiendo que lo haga. No obstante, sí le aconsejo, y creo que es una decisión sabia, evitar discusiones fuertes cuando todavía esté enojado.

Tómese su tiempo para caminar y calmar su angustia y así estimular la secreción de químicos positivos. Por ejemplo, cuando practica algún deporte o hace actividad física, su cuerpo libera endorfina, que son neurotransmisores que lo hacen sentir relajado.

3. Tómese las cosas con humor

¿Alguna vez le recomendaron que se imagine a todo el público desnudo para no sentirse nervioso antes de dar un discurso? La razón por la que esta técnica resulta tan útil es que un poco de humor sirve para aliviar la ansiedad severa.

Según estudios realizados por la American Psychological Association, el mismo método puede aplicarse a la ira. Imaginarse al culpable de su enojo con una enorme nariz roja o con un sombrero gracioso es muy útil a la hora de calmar su furia justo antes de que impacte en su salud física o en sus relaciones personales (por ejemplo, al hacer un comentario hiriente).

4. Identifique las causas de su enojo o enfado

Es mucho más fácil sentarse a hablar de los problemas ajenos que de los propios, ¿no le parece? Lo desafío a ver un episodio de su reality show preferido sin criticar al menos una vez las decisiones de los personajes en pantalla.

El hambre, el cansancio, la falta de ejercicio, los problemas de tránsito o la personalidad de los demás pueden sacarnos de nuestras casillas. Sin embargo, no siempre es posible recuperar el control de la situación si ocurre un accidente y se atasca el tránsito y, como consecuencia, llega tarde a un almuerzo o a una reunión de trabajo. Lo más sabio que puede hacer es aprender a identificar todo aquello que lo enoja y a anticipar soluciones (por ejemplo, salir más temprano de casa si sabe que tiene una reunión importante).

5. Cuente del 1 al 10…

Frenar la oleada de furia parece ser una tarea bastante complicada una vez que las cosas se han salido de control. No obstante, según la Facultad de Medicina de Harvard, tampoco es algo imposible. Hay cientos de ejercicios de relajación para poner pausa a una situación antes de que sea demasiado tarde.

Así que la próxima vez que sienta que las cosas se le han ido de las manos, tómese un momento para darse un respiro mental y cuente lentamente hasta 10 mientras sigue el ritmo de su respiración. Si le resulta útil, puede adoptar una imagen mental que lo traslade a un lugar feliz — la playa, un parque tranquilo, una habitación acogedora — cualquier cosa que fomente sentimientos positivos y que aplaque la ira.

6. Identifique sus sentimientos

Tomar nota de sus sentimientos tiene dos propósitos. En primer lugar, registrar lo que le pasa en un diario íntimo o en un e-mail, aunque nunca lo envíe, minimiza los sentimientos de ira y lo baja a la realidad. Segundo, plasmar en papel sus emociones antes de herir a otra persona puede salvar relaciones tanto personales como profesionales.

De hecho, los expertos de la American Psychological Association recomiendan adoptar este tipo de prácticas para poder identificar al desencadenante de todos sus problemas. De esta manera, respetará a los que lo rodean y aprenderá a tener respuestas más constructivas para este tipo de situaciones en el futuro.

7. No hay “yo” en la palabra bronca

Por lo general, cada vez que nos enojamos con algún amigo, compañero de trabajo, pareja o con la pobre mujer que se nos cruzó por el camino— la ira sólo se queda dentro de nosotros. Como resultado, actuamos de manera egoísta. Sin embargo, nos resulta complicado ver las cosas con claridad cuando nos tragamos todos esos sentimientos de injusticia y de ira.

El Dr. Leon F. Seltzer, un psicólogo con sede en California, asegura que la ira cegadora es más frecuente que la no destructiva que amenaza al ego físico. Más precisamente, la ira es una respuesta natural ante la vulnerabilidad. Por eso, olvídese de su ego y trate de adoptar una perspectiva más amplia en lugar de focalizarse en un caso en particular.

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