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Doce consejos para almacenar mejor los alimentos y evitar que se echen a perder

¿Alguna vez abrió el compartimento del refrigerador y se encontró con un montón de verduras marchitas y sin vida? O peor aún…¿algo se había echado tanto a perder que ya no tenía ni forma?

A todos nos ha ocurrido alguna vez; de hecho, el estadounidense promedio descarta alrededor de 9 kg de basura al mes, según un informe reciente del Programa Ambiental de las Naciones Unidas. Esta cantidad implica que un 30 ó 40% de la provisión de alimentos en el país se desecha y, en realidad, el segundo componente que más abunda en los vertederos de basura son los desechos orgánicos. Cuando piensa en la cantidad de dinero que se malgasta como resultado, el panorama es mucho más preocupante. Pero antes de que empiece a sentirse avergonzado, alégrese, porque existen muchas formas de almacenar ciertos alimentos correctamente y evitar los desperdicios innecesarios…

1. Papas

Por más resistentes que parezcan, las papas no responden bien a condiciones extremas. Son sensibles a la luz y no sobreviven en ambientes demasiado cálidos o demasiado fríos. Son incontables las ocasiones en las que quisimos preparar puré y encontramos un sinfín de brotes de papas en el cajón. Este suele ser un gran problema para aquellos que no consumen el vegetal más de una vez a la semana.

Para evitar que se formen estos brotes o que el proceso de descomposición se acelere, guarde las papas en lugares oscuros, ni muy fríos ni muy calientes. Otro gran error es almacenarlas junto a las cebollas. Si bien las dos necesitan estar en lugares sin iluminación, ambas emanan gases que las humedecen y las echan a perder con muchísima más rapidez.

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2. Huevos

Muchos refrigeradores disponen de una bandeja o de un área especial en la puerta para almacenar huevos y, si bien a simple vista parece el sitio perfecto, en realidad hace que el producto se eche a perder más rápido.

Los huevos deberían guardarse en la parte inferior trasera del refrigerador, ya que es el sitio más frío y oscuro (los envases de los huevos no están hechos de cartón opaco porque sí). Si guarda los huevos en la puerta de la heladera, los expone a cambios bruscos de temperatura que pueden derivar en la pérdida de calidad y de nutrientes esenciales.

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3. Harina integral o misceláneas

Si bien la harina blanca refinada se mantiene a la perfección en la alacena de la cocina, no podemos decir lo mismo de la harina integral y demás variedades como las de espelta, coco, mijo y centeno. Los mayores enemigos de estos productos son el calor, la humedad y el aire, ya que pueden enviar un paquete de harina en perfecto estado al basurero con muchísima facilidad.

Estas alternativas para la harina tradicional son bastante costosas, por lo que lo mejor será cuidar su dinero guardando las variedades que mencionamos anteriormente en recipientes apropiados en el congelador. Si no le queda lugar disponible, el refrigerador es su mejor apuesta. Podrá determinar que la harina está en mal estado si desprende un aroma rancio y su textura se ha vuelto oleosa.

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4. Tomates

Si es una de esas amas de casa que mantiene sus tomates dentro del refrigerador porque cree que así se mantendrán frescos por más tiempo, ¡se sorprenderá al saber que los está arruinando! Sáquelos ya de la puerta del refrigerador, ya que las temperaturas bajas modificarán el sabor del producto y prevendrán que madure hasta el punto máximo.

El Comité del Tomate de Florida afirma que “los tomates saben mejor cuando no se refrigeran” y recomienda que se los coloque en la mesada de la cocina a temperatura ambiente para que puedan madurar completamente. Además, esta organización asegura que debería ubicarlos en posición vertical para evitar que se golpeen y se echen a perder.

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5. Hierbas

Es bastante complicado evitar que las hierbas se echen a perder, en especial cuando compra un ramillete y sólo necesita una pequeña cantidad. Mantenerlas frescas depende del tipo de hierba que esté por usar.

Ciertas variedades como las cebolletas, la menta, el orégano, el eneldo, la salvia y el tomillo pueden guardarse en el refrigerador en una bolsa de plástico con cierre hermético con una servilleta de papel humedecida alrededor. En cambio, la albahaca, el perejil y el cilantro pueden mantenerse en buen estado dentro de un recipiente de vidrio con un par de centímetros de agua. Envuelva las hojas con plástico sin aplastarlas y asegúrese de que no toquen el agua porque se marchitarán.

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6. Bayas

No hay nada peor que abrir un recipiente con bayas y encontrarlas todas llenas de hongos y moho, en especial cuando el precio de las frutas frescas es extremadamente alto en ciertas épocas del año.

La mejor manera de evitar que se echen a perder antes de tiempo es sacar del recipiente (o comerse) todas las frutas que estén muy maduras o golpeadas. Luego deberá colocarlas sin lavar en un recipiente no tan profundo y cubrirlo con un envoltorio de plástico. Procure lavar las bayas cuando esté por comerlas, ya que el exceso de humedad acelera el proceso de descomposición.

Blueberries

7. Ajo

El ajo es un poco más piadoso que el resto de los alimentos, aunque en realidad dependerá de la frecuencia con que lo use (y la forma en la que lo almacene) que se eche a perder o que largue brotes.

Esta delicia debería mantenerse en lugares oscuros y frescos con buena ventilación y antes de pensar en el refrigerador, ¡deténgase! La humedad facilitará el desarrollo del moho. En cambio, guarde las cabezas de ajo en una bolsa de rejilla dentro de una alacena o cajón o invierta algo de dinero en un jarro especial para almacenar ajo. Estos brindan un ambiente oscuro, seco y con buena ventilación y lucen adorables sobre la mesada de la cocina.

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8. Aceites

Los aceites, en especial los más saludables como el de aguacate o el de oliva extra virgen, son increíblemente caros y propensos a echarse a perder. Esto significa que habrá que tener el doble de cuidado a la hora de almacenarlos si desea hacer valer su preciado dinero. Las medidas de prevención comienzan desde el momento de la compra, por lo que deberá buscar aceites que vengan envasados en botellas de vidrio opacas en lugar de transparentes. Esto se debe a que muchos productos son muy sensibles a la luz y al calor.

Guarde los aceites de aguacate, de semilla de linaza y de nuez dentro del refrigerador para evitar que las grasas se pongan rancias. Los aceites de coco y de oliva deben guardarse en alguna alacena o cajón oscuros, ya que ponerlos en el refrigerador puede hacer que la humedad en el interior de la botella se condense. Esto altera el sabor y, muchas veces, el producto completo.

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9. Frutos secos

Otro producto costoso que no le gustaría ver en el tacho de basura son los frutos secos. Son ricos en grasas naturales y aceites, lo que aporta grandes beneficios a la salud pero no es un punto a favor a la hora de almacenarlos y mantenerlos en buen estado.

Dichos aceites pueden ponerse rancios con facilidad, lo que hará que sus frutos adquieran un sabor amargo y bastante desagradable. Para prolongar la vida útil de sus bocadillos naturales preferidos, guárdelos en recipientes herméticos dentro del refrigerador. Las bajas temperaturas son clave para preservar las grasas y mantener las propiedades nutricionales.

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10. Espárragos

Los espárragos son otro vegetal engañoso y muchos se quedan pensando dos veces dónde deberían guardarlo. El Asparagus Advisory Board de Michigan aconseja que mantenga “fresco, limpio y bien cubierto” el producto para evitar que se eche a perder.

Corte unos centímetros de las puntas de los tallos y lávelos varias veces con agua tibia. Sacúdalos hasta que estén secos y protéjalos con papel film. Para que se mantengan bien frescos, envuelva con una servilleta de papel húmeda las puntas y coloque el paquete en un recipiente de vidrio con apenas unos centímetros de agua fría.

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11. Jengibre

El jengibre es otro producto que se compra en grandes cantidades pero que sólo utiliza muy poco. Para evitar que se eche a perder lo único que debe hacer es comprar las cantidades que pretenda usar. Si bien las piezas de jengibre son bastante grandes, no tiene nada de malo llevarse a casa sólo una parte.

Además, existen otros métodos para extender la vida útil del brote de jengibre cuando lo traiga de la tienda. Guárdelo con cáscara en una bolsa de plástico dentro del refrigerador o, mejor aún, en el congelador. Cuando necesite usarlo, quite la mayor cantidad de piel que pueda de la parte que pretenda usar y luego rállela en su plato.

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12. Lechuga

Nos pasaríamos la vida tratando de contar cuántas hojas de lechuga se han echado a perder en los cajones del refrigerador de todo el país. A veces nos da la sensación de que un día tenemos una gran cantidad de lechuga y, al día siguiente, no vemos más que una planta verde sin vida. Todo esto puede evitarse con un poco más de cuidado a la hora de almacenar sus verduras de hojas verdes.

Debe recordar que la humedad hace que la lechuga se marchite más rápido, así que la mejor técnica de almacenamiento es lavar y secar completamente las hojas y luego almacenarlas en una bolsa de plástico hermética entre dos servilletas SECAS. Parece demasiado trabajo pero notará la diferencia al ver que su ensalada está más sabrosa. ¡Lo mejor de todo es que no desperdiciará ni un centavo de su dinero!

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