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Diez pros y contras de los desafíos para perder peso

Desde Biggest Loser hasta Celebrity Fit Club, los desafíos para perder peso se han vuelto cada vez más populares en los medios y en la sociedad actual. A primera vista, parecen algo positivo; promueven la buena salud y ofrecen premios y reconocimiento al que logra perder más peso. No es casual que más del 95% de los “perdedores” recupere todo el peso perdido en menos de cinco años. Además, este tipo de competiciones que brindan incentivos económicos a los participantes promueven ciertas prácticas dañinas y peligrosas para adelgazar que, en el peor de los casos, resultan en trastornos alimenticios.

La siguiente lista brinda algunos de los pros y contras de este tipo de competiciones con la finalidad de que pueda conocer ambas caras de la moneda…

1. Pro: El trabajo en equipo

Una de las variables más sorprendentes para garantizar el éxito de cualquier cambio de comportamiento es el trabajo en conjunto. Los grupos brindan el apoyo y la motivación que hace falta para triunfar.

Las competiciones para perder peso promueven el compromiso tanto con uno mismo como con el resto de los miembros del equipo. El mayor desafío viene una vez terminada la competición. Una cosa es perder peso mientras el resto nos felicita y celebra nuestros triunfos y otra es hacerlo solo.

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2. Contra: Purgar para ganar

Al disponer de tan poco tiempo en este tipo de competencias, el deseo de perder peso de inmediato lleva a los participantes a recurrir a prácticas poco saludables. Además, hasta tienden a volverse obsesivos con la comida, el ejercicio y el peso corporal.

Desde anorexia hasta bulimia y ortorexia (obsesión por comer sano) hasta adicción al ejercicio, las competencias para perder peso sirven como catalizador para ciertas enfermedades físicas y mentales. Por más que los participantes se muestren equilibrados y centrados en su objetivo, la mayoría hace lo posible para restringir al máximo la ingesta calórica.

Anorexia

3. Pro: Motivación

Muchos deciden unirse a este tipo de competencias para buscar la motivación que necesitan en sus vidas. Trabajar en equipo y obtener el apoyo de un grupo facilita los esfuerzos por lograr sus objetivos personales.

El compromiso es un factor clave a la hora de perder peso. Los inconvenientes aparecen cuando el compromiso se esfuma a largo plazo. Muchos creen que comprometerse se limita al momento de perder peso pero… ¿qué ocurre después?

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4. Contra: Focalizarse o centrarse en el peso corporal

Las investigaciones sugieren que concentrarse demasiado en perder peso en lugar de estar saludable aleja a los personas de sus metas. Por ejemplo, si se inscribe en un gimnasio, hace 30 minutos de ejercicio, come su porción de ensalada y no nota ningún avance inmediato, es probable que pronto se canse de llevar ese estilo de vida.

Linda Bacon, autora de Health at Every Size, se ha dedicado a analizar las investigaciones sobre dieta y ejercicio orientados a perder peso. Bacon afirma que las estrategias para adelgazar más efectivas son las que fomentan la pérdida de peso gradual. Además, la especialista fomenta la relación entre auto-aceptación y adopción planes de alimentación y de ejercicio saludables. Si estudiáramos el lado emocional que hay detrás de las nuevas dietas y competiciones para perder peso, descubriríamos vergüenza, auto-repugnancia y otros sentimientos negativos hacia nosotros mismos (fomentados por los ideales de belleza de cada sociedad). Con auto-aceptación, es mucho más fácil incorporar hábitos saludables a su rutina diaria (además, a medida que pase el tiempo, notará que su peso corporal disminuye y eso lo impulsará a seguir adelante).

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5. Pro: Educación y concienciación

Formar parte de competiciones para perder peso fomenta la educación y la concienciación en el ámbito de la salud. Tanto a través del primer pesaje como de los registros de alimentación y las sesiones educativas sobre prácticas saludables, es probable que aprendamos muchísimo en el proceso.

Cuando recibamos información sobre salud, alimentación y ejercicio, es importante analizar las fuentes de donde proviene. Quién brinda la información, qué testimonios e investigaciones hay detrás y qué antigüedad tiene cada mensaje son algunos de los factores a tener en cuenta.

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6. Contra: Cambios poco realistas y temporales

Las competiciones para perder peso ofrecen muchísimos beneficios a sus participantes. Uno de ellos es la habilidad para perder peso casi de inmediato. Cualquiera que elimine de su dieta la comida chatarra y, a su vez, incorpore actividad física a su estilo de vida también podrá lograrlo. Al adelgazar con tanta facilidad, los participantes tienden a creer que es algo permanente. Es emocionante, atractivo, sexy y peligroso.

Antes de involucrarse en un programa para perder peso, deberá preguntarse si podrá continuar con estos cambios durante el resto de su vida. ¿Podrá soportarlo en vacaciones? ¿Será constante ante alguna circunstancia difícil de la vida? ¿Qué tal si hablamos de las fiestas, de los momentos estresantes y de cada vez que tengamos un pastel repleto de crema frente a nuestros ojos? Si la respuesta es no…deberá buscar otra estrategia.

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7. Pro: Progreso

Las competiciones para perder peso, por lo general, nos brindan la oportunidad de formar parte de un grupo, de contar con un menú preestablecido y una rutina de ejercicio y de evaluar nuestro progreso a través del tiempo. Estemos o no en una competición, con este enfoque gradual para perder peso lo más probable es que veamos poco progreso. Llevar un registro es una de las estrategias más recomendadas por los psicólogos a la hora de realizar cambios positivos en nuestro estilo de vida. Al detallar qué y cuánto comemos al igual que nuestros hábitos de ejercicio (y patrones de sueño y emocionales), tendremos una idea más clara de cuáles son nuestros puntos débiles y nuestras fortalezas.

Los “perdedores”, ahora más que nunca, disponen de aplicaciones y otras herramientas de monitoreo para analizar su progreso. Por desgracia, elaborar planillas de seguimiento es una tarea tediosa y constituye una responsabilidad adicional en nuestras vidas. Si no cambiamos de actitud, con el tiempo, esta “fatiga” a la hora de registrar el progreso se llevará lo mejor de nosotros y volveremos a caer en viejos hábitos.

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8. Contra: Vergüenza y frustración (y demás emociones dañinas)

Al igual que en los reality shows, pararse sobre la balanza nos involucra en una guerra constante contra la alimentación y el ejercicio. ¿Qué tal si después de habernos esforzado tanto el número no se modifica? La vergüenza, las dudas, la culpa, la frustración y el odio con nosotros mismos se apoderan de nosotros cada vez que nos pesamos y no vemos cambio alguno.

El riesgo de quedar atrapados en una montaña rusa emocional aumenta cada vez que experimentamos todos esos sentimientos negativos y terminamos comiendo de más y auto-saboteándonos. Muchas personas no soportan la presión de formar parte de este tipo de competiciones y, con el tiempo, recaen en viejos comportamientos (o adoptan otros peores).

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9. Pro: Esperanza

Que la esperanza sea un pro o un contra de las competencias para perder peso sigue siendo un tema de debate. La esperanza es lo que hace que la industria de las dietas y del ejercicio sigan funcionando y haciendo fortunas a costa de los demás. La esperanza es lo que hace que el gran perdedor vuelva en busca de una segunda oportunidad. La esperanza es lo que les da vida a las competiciones para perder peso.

Incluso después de numerosos fracasos para adelgazar, tendemos a creer que las dietas más novedosas son la milagrosa solución que tanto estuvimos esperando. Es lo que tanta falta nos hace para motivarnos y perder peso. “¡Es la dieta que yo necesito!” Por desgracia, no todo es color de rosa. Esto nos lleva a la peor (y más impactante) de todas las contras…

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10. Contra: Volver a subir el peso que había perdido

La contra más notoria de participar en competencias para perder peso es recobrar cada una de las células adiposas que perdimos durante el proceso. Al haber perdido tanto peso, el cerebro comienza a elaborar planes para recuperar la grasa perdida (por decirlo de alguna manera). Desde incrementar el apetito hasta fomentar los antojos de comida chatarra, el cerebro sí que es astuto (y malvado).

Un estudio llevado a cabo por los expertos de la Universidad de Melbourne descubrió que, después de perder grandes cantidades de peso, la producción de hormonas que regulan el apetito se incrementan. Por esta razón, y otras tantas, necesitamos considerar los aspectos biológicos, psicológicos y sociológicos de adelgazar de forma permanente. Al conocer los distintos factores determinantes que intervienen en el proceso, seremos capaces de deshacernos de esos kilos de más de una vez por todas (no sólo por un par de meses).

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