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Diez motivos por los que el uso de teléfonos celulares o móviles fomenta el aumento de peso

Los teléfonos celulares, especialmente los de última generación, hacen muchísimo más fácil nuestras vidas. Hoy estamos más conectados que nunca. Sin embargo, estos maravillosos dispositivos vienen acompañados de sedentarismo, cambios en la postura y aumento de peso.

A continuación, descubra cómo impacta el uso de nuestros queridos smartphones en nuestro bienestar general…

1. Nos quita tiempo valioso

Encontrar un espacio para hacer ejercicio en nuestra agenda es casi una misión imposible. Sin embargo, es tan fácil pasar horas enteras viendo qué pasa en Twitter. Por más temprano que pongamos la alarma de nuestro reloj despertador, entre que chequeamos nuestras cuentas de Instagram y Facebook, respondemos mensajes de texto y correos electrónicos y echamos un vistazo a nuestro horóscopo, ¡ya se nos hizo tarde para ir a trabajar!

Un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad Baylor asegura que las mujeres universitarias pasan hasta 10 horas al día con sus teléfonos celulares mientras que los hombres les dedican al menos unas 8 horas de su jornada. ¡Estas cifras son aterradoras! Con razón nunca podemos ir a la clase de spinning o al entrenamiento de fútbol.

2. El efecto perezoso

¿Para qué salir a pasear con amigos si tenemos miles de formas de entretenernos al alcance de la mano? Atrás quedaron los días en los que las madres les pedían a sus hijos que volvieran antes de que oscureciera. La rutina de cualquier adolescente consiste en tirarse en el sillón a perder el tiempo con las redes sociales. Es imposible no divertirse con una emocionante partida de Candy Crush Saga. No quiere decir que sea algo malo, pero es diversión extremadamente pasiva.

El periódico USA Today ha detectado que, en esta última década, los niños prefieren quedarse en casa. Las actividades al aire libre más espontáneas como andar en bicicleta o jugar al béisbol han disminuido notablemente. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades aseguran que la tasa de obesidad infantil se ha duplicado en un periodo de 30 años. El incremento en las cifras es escalofriante y los avances en la telefonía celular tienen muchísimo que ver aquí. Shawn DuBravac, el representante del área de Economía de Consumer Electronics en los Estados Unidos, ha registrado que, en el año 2014, el 80% de los adolescentes de entre 12 y 17 dispone de un teléfono celular. Este porcentaje es dos veces mayor que el de 2012. ¿Coincidencia?

3. Problemas de atención

Así que decidió levantarse del sillón y por fin ir a moverse un poco al gimnasio. La lista de reproducción que ha cargado en su celular lo tiene completamente motivado. De pronto, llegan las benditas notificaciones. A alguien le gusta su foto de perfil, es el cumpleaños de tal y tal y su mejor amigo de la universidad quiere hacer una videollamada por FaceTime. En cuestión de segundos, su rutina de ejercicio es sólo un recuerdo, ya que no puede quitar su vista de la pantalla.

La revista Social Psychology publicó un estudio en el que unos 50 estudiantes debían realizar determinadas actividades con sus teléfonos celulares a mano y otros 50 sin los dispositivos a la vista. El primer grupo fue menos eficiente a la hora de realizar ciertas tareas, ya que le costaba más concentrarse.

4. Efecto lentitud

Por más irónico que parezca, el dispositivo que intenta acelerar su ritmo de vida, en realidad, provoca el efecto contrario. Un estudio publicado en Gait and Posture asegura que los seres humanos caminan un 33% más despacio cuando utilizan su celular. En cambio, si sale a pasear con un amigo o familiar y deja la tecnología de lado por un rato, puede sacar mucho más provecho de la actividad.

No olvidemos el factor seguridad. Una investigación dirigida por Pacific Standard se encargó de observar el comportamiento de distintos usuarios de teléfonos celulares en la calle. Los participantes prestaron un 400% menos de atención a los semáforos y olvidaron mirar a los dos lados antes de cruzar.

5. El síndrome foto de perfil

Gracias a un sinfín de herramientas que nos brinda la tecnología podemos manipular las primeras impresiones que generamos en los demás. Cada vez es menos común conocer gente en la calle o en un restaurant, ahora nos contactamos por medio de nuestros teléfonos celulares. Facebook, Tinder e Instagram se han convertido en nuestras principales armas de conquista.

Como podemos manipular nuestra apariencia con ayuda de un buen filtro, es muy fácil perder el interés por lucir bien en la vida real. Greg Hodge es la mente maestra de la aplicación BeautifulPeople y asegura que un 20% de las mujeres utiliza imágenes desactualizadas como foto de perfil. Al vivir escondidos detrás de una pantalla, no nos asusta en absoluto tener un par de kilogramos de más.

6. El factor conveniencia

Gracias a su querido teléfono celular, todos los restaurantes de comida rápida que se encuentren a menos de 30 kilómetros de distancia están al alcance de su dedo índice. Con aplicaciones como CrunchButton podrá gestionar su pedido en cuestión de segundos. ¡Ni siquiera hace falta que revise su agenda de contactos como en los viejos tiempos! Demasiado fácil, ¿no cree?

Según un estudio llevado a cabo por Interactive Advertising Bureau, el 69% de los consumidores ordena comida rápida por medio de dispositivos móviles. Tener tanto poder al alcance de la mano no necesariamente modifica sus hábitos alimenticios pero sí que es una opción tentadora para esas noches en las que las ganas de cocinar brillan por su ausencia.

7. El efecto conferencia

El mundo jamás estuvo tan conectado como ahora. Los empresarios de todo el mundo se reúnen vía Skype para discutir nuevas formas de hacer dinero. Puede contactarse con amigos de todo el planeta sin siquiera moverse de su sillón.

No obstante, las conferencias virtuales nos vuelven aún más sedentarios. Los días en que un partido de golf era la excusa perfecta para concretar una reunión quedaron en el pasado. Hoy trabajamos desde casa y nos apartamos cada vez menos de la comodidad de nuestro hogar.

8. El efecto luz azul

Su teléfono celular emite una luz azul que, según Medical Daily, interrumpe la producción de melatonina y afecta sus patrones de sueño. Incluso si decidió apagarlo temprano por la noche, es probable que el efecto luz azul se haya prolongado unas cuantas horas más.

La investigación de Medical Daily agrega que los episodios de insomnio están vinculados con el aumento de peso. La falta de melatonina hace que las “hormonas del hambre” como la ghrelina y la leptina estén al ataque y le provoquen ganas de devorar bocadillos llenos de calorías.

9. El efecto joroba

Pasamos horas y horas frente a nuestro teléfono celular y no logramos darnos cuenta de que cada vez arqueamos más los hombros y el cuello. Un grupo de expertos de Surgical Technology International asegura que, al enviar mensajes de texto, ¡le agregamos nada más y nada menos que 22 kilogramos a nuestra columna vertebral!

Y la situación empeora aún más cuando intentamos hacer ejercicio. Al encorvarnos, dejamos de utilizar algunos músculos más pequeños que son esenciales para lograr una buena postura y esto nos genera dolor en la zona del cuello y de la espalda al hacer ciertos movimientos.

10. La locura de las aplicaciones fitness

Las aplicaciones fitness están de moda. Ponemos toda nuestra confianza en las pequeñas pantallas, seguimos instrucciones virtuales y morimos por ver resultados instantáneos. Sin embargo, las cosas no son tan simples en la vida real. En primer lugar, es muy peligroso comenzar una rutina de ejercicios sin que un experto lo supervise. Algunas aplicaciones incluyen videos explicativos, pero no se compara en absoluto con tener a un entrenador al lado. En segundo lugar, los consejos de alimentación de estos programas no contemplan las necesidades nutricionales de cada ser humano.

Por último, pero no menos importante, está lo que los expertos de Stanford Personality Psychology llaman “licencia moral”. Esta idea de que si hacemos lo que nos sugiere nuestro teléfono, podremos disfrutar de un delicioso postre después de la cena. Esta personal trainer virtual nos aleja aún más de un estilo de vida saludable, en especial si no estamos seguros de lo que hacemos.

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