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Diez malos hábitos que lo harán subir de peso


No importa qué tan saludable sea su estilo de vida, algunos hábitos posteriores a su rutina de ejercicio pueden atentar contra sus esfuerzos por estar en forma. Ciertos tipos de entrenamientos que apuntan a tonificar su cuerpo inevitablemente lo harán aumentar su masa muscular, por lo que no debería preocuparse por esos kilitos de más. No obstante, si después de ejercitarse horas enteras no nota ninguna diferencia y aún no puede entender por qué su balanza marca cada vez más, debería evitar los siguientes diez comportamientos.

1. Excederse con las calorías

Qué y cuánto come después de ejercitarse son factores clave. Muchos saben que las proteínas y los carbohidratos son excelentes opciones; no obstante, con la idea en mente de que se necesita reabastecer de energía al organismo con grandes cantidades de comida, es fácil caer en los excesos. No aproveche la oportunidad para dar rienda suelta a sus antojos; si quiere ver avances, también debe cuidar sus hábitos alimenticios.

La solución más eficiente es optar por refrigerios bajos en calorías enriquecidos con los nutrientes que mencionamos anteriormente. De la misma manera, los alimentos con fibras le permiten mantenerse saciado por mucho más tiempo y, a su vez, lo ayudan a recuperar la energía perdida en el entrenamiento. A menos que se someta a sesiones súper demandantes de más de 30 ó 60 minutos de ejercicio, no hace falta que devore una comida completa después; un bocadillo es más que suficiente.

2. No comer

Todos los extremos son malos. Es difícil concebir la idea de que puede aumentar de peso si no come nada después de haber gastado tantas calorías. No obstante, no reabastecer al organismo de energía fomenta la acumulación de grasas. Igualmente, sus músculos se ven afectados por no recibir los nutrientes necesarios para mantenerse fuertes y saludables.

Los carbohidratos y las proteínas son esenciales para el desarrollo muscular. Este tipo de tejido ocupa un papel central en la pérdida de peso, ya que influye en el funcionamiento del metabolismo. Es por eso que, a mayor masa muscular y mejores hábitos alimenticios, más eficientes serán los procesos físicos y químicos que convierten o usan la energía. Darle a su cuerpo lo que necesita contribuye con su sanación y su reabastecimiento, al igual que con la pérdida de peso. Olvídese de saltear comidas si busca cosechar los beneficios de estar sano y ejercitarse con frecuencia.

3. No hidratarse correctamente

La deshidratación es un tema importante en la vida de los atletas y entusiastas del deporte debido a que puede impactar en su capacidad física y en sus objetivos, sin mencionar que atenta contra su salud. Su cuerpo transpira muchísima agua durante los entrenamientos y necesita reaprovisionarse. Con tantas desventajas, no debería sorprenderse con el hecho de que la falta de hidratación es un mal hábito que viene acompañado del aumento de peso.

No beber agua puede hacerlo almacenar grasas que, en su lugar, deberían quemarse. Muchas veces el hambre se confunde con la sed y la sensación de languidez estomacal puede prolongarse por varias horas si no se hidrata correctamente. Mientras más coma sin necesidad, más posibilidades tendrá de aumentar de peso. Asegúrese de mantenerse hidratado antes y durante las sesiones de ejercicio.

4. Beber alcohol

Por fortuna, no son muchos los que se vuelcan a la bebida inmediatamente después de ejercitarse; sin embargo, están aquellos que unas horas más tarde salen a tomar unos tragos con sus amigos y terminan exponiéndose sin saberlo al aumento de peso. Muchos expertos recomiendan evitar completamente las bebidas con alcohol pero es una medida muy poco realista — hasta el más saludable disfruta de una copa de vez en cuando. Sólo debe entender que este tipo de sustancias ralentiza la habilidad de quemar grasas del organismo; como dijimos anteriormente, la clave es está en la moderación.

Las calorías y el azúcar en el alcohol se acumulan rápidamente, así que no se sorprenda si después de un par de tragos su peso no es el mismo. Muchos suelen usar el ejercicio como excusa para beber de más; no obstante, lo único que hacen es frenar cualquier tipo de avance en su estado físico. Trate de encontrar un equilibrio, así no deja de beber ni se estanca en su entrenamiento.

5. No elongar o estirar

Esto no quiere decir que elongar o estirar lo ayude a bajar de peso, pero sí previene las molestias musculares y le permite cumplir con su rutina de ejercicio. Es muy común lesionarse por no estirar sus músculos después de entrenar y cada vez son más los expertos que lo recomiendan. Si siente mucho dolor al día siguiente o en los días posteriores, es probable que quiera posponer su cita en el gimnasio y, por ende, tardará más en ver los resultados de su esfuerzo.

Para elongar o estirar, tanto antes como después de su sesión de ejercicio, le recomiendo utilizar rodillos de masajes a fines de aliviar las tensiones y las contracturas. Si adopta este hábito, estoy segura de que notará una gran diferencia luego de esa intensa clase de step o spinning.

6. Creer que ya ha hecho demasiado

Ir al gimnasio puede ser una tarea demandante y tediosa y, si bien la sociedad está llena de aficionados que se mueren por obtener su dosis de endorfinas y de auto superación, no a todos les pasa lo mismo. De hecho, a muchos les desagrada todo lo asociado con el mundo del ejercicio y creen que después de una clase de aeróbica súper intensa ya han hecho suficiente, al menos por esa semana. La mala predisposición es un gran aliado del aumento de peso.

Esto no significa, claro, que los entrenamientos exigentes sean malos para su salud; no obstante, no cumplirá con sus objetivos si no es constante en su entrenamiento. Los incentivos nunca vienen mal, siempre y cuando no los use como excusa para posponer la clase o para devorarse un kilogramo de helado en una sola sentada. No crea que porque hoy ha sudado demasiado tendrá derecho a dar rienda suelta a sus antojos sin subir de peso.

7. Recompensas hipercalóricas

Este mal hábito está muy vinculado con el de excederse con las calorías, en especial si lo hace con frecuencia. Es muy fácil subir de peso si cada vez que vuelve del gimnasio se da el lujo de comer postres ricos en grasas y azúcares a modo de recompensa.

No hay nada más dañino que excederse en el consumo de cosas dulces y más si hace ejercicio y es delgado. El hecho de que no note el impacto de estas ‘mini-recompensas’ en su figura no quiere decir que no le hagan nada. Ya sé que parezco un disco rayado pero la moderación es clave para mantenerse sano y focalizado en sus metas. Esta técnica es súper útil, en especial si le cuesta mucho dejar de lado los postres apetitosos. Si sigue un plan de comidas equilibrado, sus antojos no deberían ganarle. Recuerde que la fuerza de voluntad juega un papel muy importante en esta batalla.

8. Falta de compromiso

La fobia al compromiso no sólo impacta en las relaciones personales; saltarse las clases de aeróbic a la larga le saldrá más caro que la cuota de gimnasio. La satisfacción posejercitación es un sentimiento maravilloso que debería servirle de incentivo. Se sentirá cada vez más comprometido al ver los pequeños avances tanto físicos como emocionales. Intente sacar provecho de su humor para mantenerse en forma.

Las personas suelen cumplir mucho más con sus entrenamientos si arman una rutina. Esto les ayuda a entender que no sólo deben entrenarse cuando tienen ganas. Aquellos que se hayan inscripto en algún gimnasio, agenden la fecha de sus sesiones y oblíguense a cumplir con sus responsabilidades al llevar su equipo deportivo al trabajo o yendo al gimnasio antes de encerrarse en la oficina. Si le cuesta mucho acostumbrarse, reserve un lugar en alguna clase; se verá obligado a no faltar y la culpa lo influenciará de forma positiva.

9. Consumir demasiadas bebidas isotónicas o energéticas

Una seguidilla de comerciales tratará de convencerlo de las bondades de hidratarse con bebidas energéticas e isotónicas. Esto no significa que sean malas para su salud — aunque dependerá de la situación y del tipo de bebida — el problema es que su organismo, por lo general, no necesita lo que estos productos le aportan. Los atletas sí que requieren azúcares y electrolitos pero las personas que se ejercitan durante una hora o menos, no. Existen otras maneras de reponer electrolitos sin llenarse de azúcares que fomentan el aumento de peso.

Después de una sesión de entrenamiento intensa o de una maratón, su cuerpo es capaz de digerir los azúcares; no obstante, en otras circunstancias, las grandes cantidades de estos elementos presentes en las bebidas deportivas se acumulan y luego se transforman en grasas. Una solución efectiva es consumir bocadillos nutritivos. ¡No hace falta que malgaste su dinero para estar saludable!

10. No comer vegetales

Seguir una dieta equilibrada es clave, incluso después de ejercitarse. Un elemento infaltable son los vegetales aunque a muchas personas les resulta más atractivo devorarse una enorme porción de proteínas y carbohidratos. Recuerde que si su organismo carece de los nutrientes necesarios para funcionar correctamente, también estará propenso a subir de peso.

Los vegetales están llenos de beneficios e ingerirlos después de una ardua sesión de entrenamiento le permite a su organismo absorber todo lo bueno, como vitaminas, carbohidratos, minerales y antioxidantes. En lugar de optar por comida chatarra, saque provecho de las variedades de vegetales. Lo bueno es que hay miles de formas de prepararlos y constituyen un sustituto maravilloso para los que les encanta picar entre comidas. Entre los bocadillos vegetarianos más famosos encontramos espinaca, batata, brócoli y zanahorias; ¿Le doy un consejo? ¡Acompáñelas con un poco de humus!

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