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Diez consejos para seguir una alimentación saludable

Comer de forma sana se ha vuelto muy popular en el mundo, ya que son cada vez más las personas que reconocen los beneficios de seguir una alimentación equilibrada y libre de productos procesados. Esta tendencia no sólo implica controlar cómo y cuánto comer; también lo alienta a optar por alimentos frescos e integrales que aporten un sinfín de nutrientes y aumenten su consumo de grasas saludables. Adoptar este estilo de vida le permite reducir los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, al igual que distintos tipos de cáncer y otras afecciones.

Otra particularidad de esta práctica es que evita los aditivos, los rellenos y cualquier otro elemento artificial. Tenga en cuenta los siguientes diez consejos y comience a construir su camino hacia una vida saludable…

1. No a los alimentos procesados

Llevar un estilo de vida saludable puede ser un cambio bastante complicado pero que impacta de forma positiva en su organismo. Uno de los pilares de tener una vida sana es evitar los alimentos procesados. Esto disminuirá su consumo de aditivos dañinos que causan obesidad y enfermedades cardiovasculares. Esta variedad de productos contiene muchísimos ingredientes perjudiciales que dificultan la digestión y afectan de forma negativa sus órganos vitales.

Es importante echarles un vistazo a las listas de ingredientes y a la información nutricional de cada bocadillo que consume para aprender a tomar decisiones más sensatas acerca de lo que lleva a su boca. Las grandes cantidades de sodio, grasa y azúcar empeoran todavía más las cosas. La próxima vez que vaya al supermercado, ¡piénselo dos veces!

2. Compre productos locales

Un paso importante hacia la vida sana es comprar productos locales. Esto ahorra el traslado y los complejos procesos de envasado. Por desgracia, por más beneficios que tengan para su salud y para el ambiente, estos alimentos suelen ser más caros que los que consigue en las grandes tiendas de abarrotes. Sin embargo, vale la pena realizar este cambio y hasta ahorrará más dinero que al comprar en ferias o mercados locales.

Conseguir productos locales evita que los alimentos tengan que pasar por una planta de procesamiento y envasado. Lo mejor que puede hacer es obtenerlos directamente de la fuente.

3. Distribuya sus comidas a lo largo del día

Una buena manera de llevar un estilo de vida saludable es realizar pequeñas comidas a lo largo del día, unas 5 o 6 en lugar de hacer 3 bien abundantes (o menos, según cómo sea su rutina). Lo beneficioso de esto es que mejora su metabolismo, debido a que necesita trabajar más para digerir alimentos con más frecuencia y mantener los niveles de azúcar en sangre equilibrados. Además, previene los atracones, ya que no tendrá que morirse de hambre hasta que llegue la hora de su próximo bocadillo. Esta es una forma súper eficiente de nutrir su organismo para que no le falte energía a lo largo del día.

Algunas personas piensan que ingerir porciones pequeñas no los satisfará, aunque si opta por los alimentos indicados y le da tiempo a su organismo para ajustarse a su nuevo plan de alimentación, no hay de qué preocuparse. Recuerde incorporar vegetales y productos con mucha fibra para aplacar los molestos antojos.

4. Aprenda a controlar sus porciones

Por más que sea una persona súper actica o que su plan de ejercicios sea de lo más demandante, aprender a controlar el tamaño de sus porciones es un aspecto importante de comer sano. Cada organismo necesita distintas cantidades de alimentos, según su edad, género, peso, historial clínico y estilo de vida. Por más que controle sus porciones, no dejará de lado la proteína que requiere para entrenarse y le garantizará a su cuerpo los nutrientes que le hacen falta para funcionar correctamente.

De todos modos, este no es un cambio drástico ni difícil de concretar y las ventajas de hacerlo son asombrosos. Weight Watchers y otros programas para adelgazar han logrado ayudar a muchísimas personas a bajar de peso al enseñarles a medir cuánto come. Además de beneficiarse usted mismo, también contribuirá con el ambiente y cuidará su bolsillo. Al ser más consciente del tamaño de sus porciones, evitará esos desperdicios de comida que tanto le apenan.

5. Coma más vegetales frescos

Voy a decirle lo que solía repetirme mi abuela cuando era niña: ¡coma sus vegetales! Hay muchísimas razones por las que los vegetales son considerados elementos clave en su alimentación — la principal es que son extremadamente saludables. Estas delicias naturales están llenas de nutrientes y de propiedades que lo protegen de miles de enfermedades y le aportan a su organismo lo que necesita para estar en equilibrio. Vitaminas, proteínas, ácido fólico; todo lo que le hace falta al alcance de su mano.

Existe una lista interminable de beneficios detrás de incorporar vegetales frescos a su dieta; por si no lo sabía, estas maravillas le aportan energía, mejoran su digestión, protegen su piel y sus ojos y reducen los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer a largo plazo. Olvídese de la comida chatarra y hágase amigo de las legumbres y hojas verdes. ¡Le aseguró que no se arrepentirá!

6. Beba agua

Cuando hablamos de purificar nuestro organismo, debemos hacerlo de todas las formas en que sea posible. El agua es esencial para nuestro cuerpo e impacta en nuestra salud más de lo que se imagina. Este elemento tan importante se encarga de eliminar toxinas y desechos dañinos y, a su vez, aplaca el dolor articular. Algunas infusiones son igual de efectivas que el agua a la hora de hidratar su organismo, así que si desea, puede reemplazarla por unas cuantas tazas de su té herbal favorito hasta que su organismo se adapte a los cambios.

Por si no lo sabía, mantenerse hidratado lo ayuda a controlar su apetito. El hambre a veces se confunde con la sed y hace que las personas coman en exceso. Procure beber mucha agua a lo largo del día, en especial si realiza algún tipo de actividad física o se somete a entrenamientos muy demandantes.

7. Consuma granos enteros

No quedan dudas de que los granos enteros son buenos para su salud, aunque muchos alimentos procesados a base de granos enteros no le aportan los nutrientes que realmente benefician a su organismo. Lo importante a la hora de incorporar estos productos a su dieta es asegurarse de que la lista de ingredientes certifique que contienen “granos enteros”.

Entre las opciones más populares de granos enteros se incluyen la quinua o quínoa, el trigo sarraceno, el centeno y el arroz integral. Todas son alternativas saludables y no le costará mucho incorporarlas en platillos sabrosos y llenadores. Como si esto fuera poco, la Clínica Mayo asegura que estos productos no sólo son buenos para la salud, sino que constituyen una parte esencial de un plan de alimentación equilibrado y se cree que reducen los riesgos de desarrollar ciertas enfermedades, como las de tipo cardiovascular.

8. Recorra los perímetros

Si le pregunto cómo están organizados los productos en una tienda de comestibles, es probable que sólo pueda darme detalles de los productos envasados en cajas, frascos y bolsas. Piénselo en detalle; los pasillos internos, por lo general, exhiben alimentos altamente procesados. Para seguir un plan de alimentación saludable, lamento recordarle que deberá decirles adiós a los aditivos y a los conservantes.

Por si no lo sabía, los pasillos externos de las tiendas suelen estar destinados a las carnes, las frutas y verduras y los lácteos que, si bien no son la respuesta perfecta, son un poco más saludables que los que encuentra en las estanterías situadas más al centro del establecimiento. En lo posible, intente comprar productos locales, ya que éstos deben someterse a muchos menos procesos de traslado y envasado que el resto. ¡Anímese a dar este paso! ¡Su cuerpo se lo agradecerá!

9. Llene su cocina de productos frescos

Puede que hasta los que sean principiantes en el mundo de la alimentación saludable, sepan que los productos frescos son uno de los pilares de la tendencia. No hace falta que todos los vegetales que ingiera estén crudos, aunque debo decirle que es muy beneficioso hacerlo. Al no cocinarlos, se encuentran en su estado más puro y mantienen todos los nutrientes que se pierden al hervirlos o prepararlos al vapor.

Con respecto a la piel o a la cáscara de los vegetales, le recomiendo que si es comestible no la descarte debido a que contienen muchísimas propiedades. Lamento decirle que los productos vegetales congelados son un no rotundo para los seguidores de esta tendencia, debido a que han sido sometidos a tantos procesos de elaboración y contienen tantos aditivos artificiales que han perdido gran parte de sus nutrientes.

10. Opte por restaurantes con comida deli, natural y casera

Con cada vez más aficionados a la comida saludable y orgánica, no debería sorprenderle que en la actualidad abunden los restaurantes que brinden menús naturales. Estos sitios apuntan a ofrecer productos obtenidos directamente de la fuente y tratan de dejar un poco de lado todos esos procesos de envasado y de elaboración intermedios. Además de llevar a su mesa platillos frescos y caseros, este tipo de locales de comida contribuye con los mercados locales.

De la misma manera, muchas cafeterías se han unido al movimiento saludable y se han comprometido a servir bocadillos elaborados pura y exclusivamente a base de ingredientes frescos. Si de verdad se ha comprometido a vivir una vida sana y equilibrada, puede transformar por completo su cocina Muchas personas deciden crear su propia huerta o se unen a jardines comunitarios. ¡Anímese al cambio! ¡Su salud y su bolsillo se lo agradecerán por siempre!

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