¿Tiene mi hijo el virus respiratorio sincitial?

Mientras que el virus respiratorio sincitial (VRS, por su abreviación), puede dar lugar a un resfriado común y molesto para los adultos sanos y los niños mayores, en los niños pequeños esta infección pulmonar -altamente contagiosa- puede dar lugar a una enfermedad respiratoria grave que bloquee las vías respiratorias.

Este virus que se propaga por el aire puede golpear con extrema dureza a los bebés y a los niños pequeños, pasando rápidamente (en los cuatro o seis días siguientes a la exposición viral), de un síntoma de gripe aparentemente leve a una bronquitis grave e, incluso, a una neumonía.

Estos son los 10 signos reveladores del VRS en los niños pequeños…

Congestión nasal

Uno de los primeros signos del VRS suele ser la congestión o el goteo nasal. Esto puede confundirse fácilmente con un resfriado común (del que la congestión nasal es un síntoma habitual). Si los medicamentos de venta libre no parecen ayudar, puede ser un indicio de un problema de salud más grave (como una enfermedad respiratoria).

Tos seca

Una tos seca puede convertirse rápidamente en una tos más grave e incluso en sibilancias. A veces la tos puede llegar a ser tan brutal que el niño puede tener arcadas, ahogarse y vomitar, por la intensidad de la tos crónica.

Fiebre

Cuando la mayoría de los resfriados y las enfermedades gripales comienzan, es habitual que aparezca una fiebre baja. Sin embargo, en el caso del VRS, la fiebre progresa gradualmente hasta convertirse en una fiebre más alta y grave, la cual debe ser revisada por un médico, inmediatamente.

Dolor de garganta

El dolor de garganta es otro síntoma común de resfriado que puede desestimarse fácilmente. Sin embargo, puede notar que, con el VRS, el dolor de garganta persiste o empeora, y hace que su hijo se vuelva irritable e inquieto a la hora de comer y dormir.

Dolor de cabeza

Las cefaleas leves pueden convertirse en cefaleas más graves y crónicas en los niños pequeños con VRS, debido a una combinación de privación de oxígeno (por la obstrucción de las vías respiratorias) y de rigidez muscular y del cuello.

Dificultades respiratorias

De nuevo, una tos sibilante, que se presenta con una exhalación aguda, es habitual en los niños pequeños que padecen el VRS. También se puede notar un aumento o una aceleración de la respiración (similar a un ataque de asma) si el niño se acuesta, se excita, o después de un leve esfuerzo físico.

Agotamiento

A medida que el VRS empeora, la fatiga o el letargo extremo es un síntoma común. Esto se debe a las dificultades para respirar y a la obstrucción de las vías respiratorias, lo que provoca dificultad para dormir e incapacidad para concentrarse (lo que puede hacer que un niño pequeño se muestre apático o parezca ajeno a lo que ocurre a su alrededor).

Falta de oxígeno

A medida que el VRS avanza, las vías respiratorias y los pulmones se obstruyen más, lo que provoca una grave falta de oxígeno. La falta de oxígeno puede traducirse en un tono azulado en la piel, especialmente en las extremidades (como los dedos de las manos y de los pies).

Apnea del sueño

La apnea durante el sueño puede producirse en los casos graves de VRS. La apnea se produce cuando el niño deja de respirar durante intervalos de 10 a 15 segundos mientras duerme. Este síntoma del VRS es especialmente frecuente en los bebés prematuros (quienes son propensos a roncar).

Bronquitis

Si no se trata, el VRS casi siempre evoluciona hacia una enfermedad grave de las vías respiratorias inferiores (como la bronquitis, y finalmente, la neumonía). La bronquitis se produce si las vías respiratorias de los pulmones se bloquean debido a la inflamación.

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