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Los peligros de los jabones y geles antibacteriales

Hoy en día, los jabones y geles antibacteriales están disponibles en casi cualquier lugar. Si bien estos productos se han estado utilizado en los consultorios y hospitales desde hace ya mucho tiempo, su uso se ha incrementado notablemente en estos últimos años en el hogar, en las escuelas y en las oficinas. Sin embargo, los beneficios que aportan no son claros, ya que los fabricantes no han podido probar su seguridad ni su habilidad para combatir las bacterias mejor que el jabón regular y el agua.

Gracias a la gran demanda por parte de los consumidores, los productos antibacteriales se han convertido en un mercado poderoso. Las campañas que fomentan el miedo a los gérmenes y a sus peligros han hecho que estos productos se usen en exceso. Y, desafortunadamente, las amenazas de los jabones y geles antibacteriales no son muy conocidas, lo cual pone al consumidor en riesgo. Descubra los siguientes peligros de los jabones y geles antibacteriales y piénselo dos veces antes de comprarlos.

1. Las bacterias saludables también mueren

Estos productos están diseñados para acabar con las bacterias que no son buenas para su cuerpo antes de que alcancen niveles dañinos. Sin embargo, estos artículos también destruyen bacterias buenas — esas que ayudan a prevenir que otras se dispersen y que contribuyen en la construcción de barreras naturales de protección. Acabar con el 99.9% de los gérmenes, algo que muchos fabricantes usan como slogan principal, es un mensaje bastante engañoso si consideramos que algunos de esos gérmenes fortalecen nuestro sistema inmunológico. Por eso es difícil afirmar que estos geles sean efectivos cuando también se deshacen de las cosas buenas.

2. Bacterias resistentes a los antibióticos en aumento

Una investigación reciente acerca de los efectos de los jabones y de los geles antibacteriales ha revelado algunas conexiones alarmantes con ciertas bacterias nuevas de las cuales no podemos protegernos. Ya que estos productos acaban con todo tipo de gérmenes, incluso hasta con los beneficiosos, no es posible desarrollar resistencia a las nuevas bacterias. Esto resulta en la posibilidad de que las nuevas bacterias amenacen nuestra salud, ya que nuestro cuerpo es incapaz de combatirlas. Algunos expertos consideran que los productos antibacteriales dan lugar a nuevos tipos de bacterias que son resistentes a ciertos medicamentos; más específicamente, a los antibióticos. Estas son una amenaza para la salud pública.

3. Posibles desequilibrios hormonales

Al contar con un mercado tan amplio, se han llevado a cabo numerosas investigaciones sobre los efectos que los productos antibacteriales podrían tener en nuestras hormonas. Se han realizado muchísimas pruebas en animales y los resultados han sido alarmantes – el triclosán, un ingrediente que está presente en muchos productos antibacteriales, ha demostrado ser un disruptor endocrino. El sistema endocrino produce y libera hormonas y otros productos en su torrente sanguíneo. Este químico impacta sobre los niveles de estrógeno, de testosterona y de tirodes en los animales. Los expertos consideran que las mujeres y los niños tienen más riesgos de padecer posibles desequilibrios hormonales a causa de estos productos.

4. Posibles aumentos en las alergias

Una de las razones principales por las que los padres utilizan productos antibacteriales es para proteger a sus hijos. Las campañas publicitarias han sido efectivas al hacer preocupar a los padres con los gérmenes y las bacterias con las que sus hijos entran en contacto, lo cual los lleva a querer equiparse con un gran arsenal de productos antibacteriales. No obstante, puede que estén haciendo más mal que bien – el triclosán podría ser el culpable del incremento de las alergias en los niños. ¿De qué manera? La exposición más reducida a las bacterias afecta el desarrollo del sistema inmunológico de un niño y lo vuelve más susceptible a padecer ciertas alergias. Por ende, utilizar regularmente productos antibacteriales puede tener el efecto contrario en la protección de sus hijos.

5. No está avalado por la FDA

En los Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) tiene opiniones bastante negativas al respecto y ha introducido nuevas regulaciones que exigen que las empresas prueben que sus productos son mejores que el jabón tradicional. Dichas regulaciones también establecen que los productos antibacteriales no pueden contener triclosán en la fórmula, un ingrediente común que ha estado en la mira por sus supuestos efectos nocivos. Lo preocupante es que no existen actualmente regulaciones en vigencia que exijan que las compañías prueben los beneficios y la seguridad de sus productos. No obstante, tendrán que cumplir con ellas a partir del año 2016.

6. Nocivas para el ambiente

Existen muchas preguntas y preocupaciones sobre la seguridad por el impacto que el triclosán – un ingrediente presente en una gran cantidad de jabones en el mercado – tiene en su organismo. No obstante, los peligros de los productos antibacteriales no sólo se limitan a las personas. Las investigaciones han demostrado que el triclosán también perjudica al ambiente. Miles de personas utilizan estos productos regularmente al higienizarse y, en cierta manera, el agua con la que se enjuagan también se contamina. No todos los tratamientos de purificación del agua son capaces de deshacerse del triclosán, por lo que pequeñas cantidades se filtran en los lagos y arroyos, lo cual provoca alteraciones en el crecimiento de algas.

7. El triclosán se usa en pesticidas

La FDA y la Environmental Protection Agency (EPA) han estado colaborando con las regulaciones asociadas con el uso del triclosán. Se encuentra en diversas marcas de pasta de dientes, de enjuagues bucales, de jabones para manos y cuerpo y hasta en productos para bebés. Estos peligros no deberían ignorarse, en especial desde que la EPA controla la presencia de triclosán en el uso de pesticidas. Correcto – podría estar lavándose los dientes y cubriendo su cuerpo con un químico que, según la EPA, también podría estar presente en los pesticidas. Este químico es absorbido por la piel y la boca con mucha más facilidad de lo que cree, lo cual nos hace recapacitar sobre los posibles peligros para la salud y el ambiente asociados con este químico.

8. No previenen enfermedades

Es común pensar que los jabones y los geles antibacteriales previenen enfermedades; sin embargo, muchos resfríos y cepas de la gripe son virales por naturaleza y no pueden curarse con antibióticos – ni evitarse con este tipo de productos. De hecho, puede estarle quitando a su sistema inmunológico la posibilidad de desarrollar resistencia a las infecciones bacteriales al no permitirle exponerse a ellas y protegerse naturalmente. Las publicidades comunican erróneamente que todos los gérmenes deben ser eliminados para poder prevenir el contagio de enfermedades; pero, como dijimos antes, una gran cantidad de resfríos y de cepas de la gripe son virales y no pueden eliminarse.

9. Nada mejor que agua y jabón

Más allá de todos los peligros asociados con el uso regular de jabones y de geles antibacteriales, también es un hecho simple pero real que éstos no son más seguros ni eficientes que el agua y el jabón tradicional. Ninguna compañía ha podido probar y publicitar directamente los beneficios de estas técnicas novedosas en detrimento de las tradicionales porque tampoco se han visto en la obligación de hacerlo. Y si los expertos están en lo correcto, no podrán probarlo. La próxima vez que se sienta el impulso de comprar los productos más novedosos que se jacten de acabar con el 99.9% de los gérmenes y bacterias, considere darles una oportunidad al agua y al jabón tradicionales. Son más seguros para su salud y más amigables para su bolsillo.

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