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¿Cómo sé si soy intolerante a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa afecta a individuos que son incapaces de digerir la lactosa (o azúcares de los productos lácteos) debido a una deficiencia de lactasa (una enzima producida en el intestino). Sin la suficiente lactasa, el cuerpo es incapaz de descomponer la lactosa en glucosa para que la absorba el torrente sanguíneo y la convierta en energía.

Aunque no es peligrosa, la intolerancia a la lactosa puede ser incómoda cuando se consumen productos lácteos. La única manera de evitar la incomodidad es evitar alimentos y bebidas que contengan lactosa o tomar suplementos digestivos de lactasa.

Si padece los siguientes síntomas puede que sea intolerante a la lactosa…

1. Dolor de estómago

Si tiene dolor de estómago después de beber un vaso de leche, probablemente no tenga intolerancia a la lactosa. Sin embargo, si experimenta dolor de estómago cada vez que consume productos lácteos — incluyendo leche, helados, crema, mantequilla y salsas que contengan leche —seguramente sufra de intolerancia a la lactosa.

2. Distensión estomacal

Las personas con intolerancia a la lactosa normalmente experimentarán una incómoda hinchazón que inflamará drásticamente su abdomen por aproximadamente 30 minutos o 1 hora después de haber consumido lácteos según la cantidad de lactosa ingerida.

3. Diarrea

Las heces flojas, espumosas o diarrea explosiva después de consumir productos lácteos son otro signo común de intolerancia a la lactosa. Es la forma en que el cuerpo elimina rápidamente las sustancias que no tolera.

4. Gases vergonzosos

Las personas que son intolerantes a la lactosa no tienen la cantidad suficiente de enzima lactasa como para descomponer la lactosa en azúcar para la digestión. Por el contrario, cualquier lactosa que consuman se asentará en el intestino y será atacada por las bacterias fermentativas, lo que podrá provocar calambres vergonzosos causados por gases en el estómago.

5. Náuseas y vómitos

La intolerancia a la lactosa se origina en el tracto gastro-intestinal, lo que significa que, cuando se queda sin digerir, atrae agua a los intestinos y a menudo causa náuseas, vómitos y cólicos (dolor en el colon) en bebés y niños pequeños.

6. Malestar estomacal

Con todos los estragos que la lactosa sin digerir puede causar en sus intestinos, no es ninguna sorpresa que justo después de comer o beber productos que contengan productos lácteos, el estómago responda con un gorgoteo turbulento y sonidos retumbantes en la parte baja del vientre. Si padece estos síntomas, puede que sufra de intolerancia a la lactosa. Sin embargo, su médico deberá realizar por medio de estas pruebas antes de que pueda etiquetarse como intolerante o sensible a la lactosa…

7. Prueba de eliminación de la leche

Su médico probablemente tratará de eliminar la leche de su dieta por un tiempo. Al eliminar todos los productos derivados de la leche de su dieta temporalmente, se analizarán los resultados. Si los síntomas disminuyen, es probable que sea sensible a la lactosa.

8. Prueba de hidrógeno en el aliento

Esta prueba analiza la respiración del paciente en busca de hidrógeno después de haber consumido una bebida con alto contenido de lactosa. La lactosa no digerida produce el aumento de los niveles de hidrógeno, lo cual es signo de intolerancia a la lactosa.

9. Examen de acidez en las heces

Este examen mide los niveles de acidez en las heces del paciente — principalmente de ácido láctico y de ácidos grasos- que surgen de la lactosa sin digerir.

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