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Ocho verdades acerca del bronceado artificial

Aunque nunca se haya unido a la tendencia del bronceado artificial, es probable que conozca a otras personas que sí lo hayan hecho. Muchos se broncean con regularidad o, al menos, antes de que llegue el verano o durante el invierno cuando se van vacaciones. Quizás quiera tomar un poco de color antes de ponerse su traje de baño favorito. O puede que tenga ganas de tomar un poco de color antes de visitar un destino tropical. Sin importar cuáles sean sus motivos, vale la pena mencionar ciertos peligros asociados con estas prácticas. Puede que las cabinas bronceadoras estén de moda pero el precio que hay que pagar a cambio es muy alto. Arrugas prematuras, cáncer de piel, las consecuencias son aterradoras. Antes de reservar su próxima sesión, háganos el favor de leer las siguientes ocho verdades acerca de las formas de bronceado no naturales…

1. Más posibilidades de desarrollar cáncer de piel

El resultado más aterrador de las cabinas bronceadoras es desarrollar cualquiera de los tres tipos de cáncer de piel — melanoma, cáncer de piel de células basales y de células escamosas. No todos son mortales, pero sí impactan de manera negativa en el organismo. Según la Fundación de Cáncer de Piel, el uso de las cabinas bronceadoras se ha vinculado con más de 419.000 casos de aparición de la enfermedad en los Estados Unidos. Y si pensaba que fumar ya era bastante dañino para su salud, esta organización asegura que son más las personas que padecen cáncer como consecuencia del uso de cabinas bronceadoras que las que sufren de cáncer de pulmón por tabaquismo.

Cada sesión lo vuelve más vulnerable a padecer esta afección. El melanoma es la forma más grave de cáncer de piel pero, a la vez, es la menos común. El de células basales es el más frecuente y provoca deformidades — las lesiones continuarán expandiéndose en tanto y en cuanto no sean tratadas.

2. Los rayos UV son igual de peligrosos

Los rayos ultravioleta (UV) son una amenaza importante para su piel. Quizás piense que las lámparas y las cabinas bronceadoras son menos dañinas que pasar el día al aire libre. No obstante, los equipos que se utilizan para este tipo de bronceados artificiales presentan grandes concentraciones de rayos UV que hacen posible que las personas se bronceen con tanta rapidez.

Lo más sensato es conseguir gradualmente un bronceado natural al aire libre con ayuda de un buen protector solar para evitar el ataque de estos rayos tan dañinos. Recuerde que si es constante y tiene en cuenta los recaudos o cuidados correspondientes, podrá conseguir los mismos resultados que con el bronceado artificial.

3. No está exento de quemaduras

Es común pensar que tomar un par de sesiones en una cabina bronceadora antes de sus vacaciones prevendrá las quemaduras a la hora de exponerse al sol. No obstante, no hay nada más alejado de la realidad. Lo único que hace con este tipo de prácticas es duplicar los riesgos. Además, cabe aclarar que el bronceado artificial también causa quemaduras debido a la gran concentración de rayos UV.

Por más que verse bronceado pueda resultarle atractivo; las consecuencias van más allá de lo externo. Es la reacción natural de su cuerpo a las lesiones que generan los rayos UV. Por más que le parezca súper estético lucir un bronceado caribe todo el año, sepa que su salud está en juego.

4. La edad importa

Quizás piense que con tantos peligros asociados con los bronceados artificiales las personas dejarán de hacerlo. Cabe aclarar que todas las consecuencias mencionadas anteriormente afectan aún más a los adultos jóvenes y a los adolescentes. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE. UU., mientras más pronto las personas se someten a estos tratamientos, mayores son las posibilidades de desarrollar melanoma. La mayoría de los adolescentes prefiere broncearse al aire libre aunque muchos estados y provincias de Norteamérica han prohibido el uso de cabinas bronceadoras a los menores sin la autorización de sus padres.

La razón por la que esto sucede es que la piel de estos grupos todavía no ha madurado completamente y, por tanto, es más sensible. La buena noticia es que cada vez son más los lugares de Norteamérica (y de otros países) que incorporan reglamentaciones mucho más estrictas vinculadas con el uso de cabinas bronceadoras en menores.

5. No hace falta quemarse para dañar su piel

Por desgracia, otra creencia errónea acerca de las cabinas bronceadoras es que si no hay quemaduras, no hay riesgo. El simple hecho de broncearse ya lo expone a las amenazas. ¿Por qué? Debido a que esa es la reacción natural de su cuerpo a los daños y me refiero tanto a las tonalidades doradas como a las rojizas que anteceden la aparición de ampollas. Es por eso que las personas que no se queman fácilmente también deben proteger su piel con bloqueador o protector y evitar las cabinas bronceadoras.

Una vez dicho esto, la pigmentación de la piel tiene mucho que ver con el nivel de amenaza. Aquellos con pieles más sensibles y blancas son más vulnerables que los que tienen pieles más oscuras, pero nadie está exento a los efectos de los rayos UV. Es fácil pasar por alto las señales de alarma del cuerpo — especialmente si no hay quemaduras visibles. Pero que no sean notorias no significa que no existan.

6. Posibles daños graves en la vista

Es esencial proteger sus ojos con gafas especiales durante las sesiones de bronceado. Dichas gafas están diseñadas para soportar el contacto directo con los rayos UV excesivos. Se ha comprobado que los rayos UV son carcinógenos humanos. Según la American Academy of Ophtalmology, los equipos de las cabinas bronceadoras producen hasta 100 veces más rayos que los que se obtienen al exponerse al sol. Además, pueden dañar la estructura del ojo y los párpados.

Las cataratas y el cáncer de ojo son dos consecuencias aterradoras del daño que provocan los rayos UV. Es interesante notar que muchos aficionados al bronceado artificial se preocupan por proteger sus ojos pero no el resto de su cuerpo. La mejor forma de estar a salvo es evitar las cabinas bronceadoras y utilizar bloqueador o protector solar antes de exponerse a los rayos del sol.

7. Envejecimiento prematuro de la piel

Las personas suelen optar por las cabinas bronceadoras por motivos estéticos (se ven mejor y más atractivos). No obstante, aunque suene irónico, lo único que hacen es dañar y envejecer de forma prematura. Con el paso del tiempo, las exposición excesiva a los rayos UV sin protección correspondiente produce arrugas y cambios de textura en la piel y, en algunos casos, fomenta la aparición de manchas y de zonas ásperas.

Más allá de las cirugías plásticas, los daños causados por los rayos UV son irreversibles. Éstos se acumulan y las consecuencias se tornan inevitables. Se recomienda estar atento a cualquier cambio en el aspecto de la piel y si acostumbra a utilizar cabinas bronceadoras o a tomar sol sin utilizar bloqueador o protector, es importante que preste atención a las áreas ásperas y manchadas, debido a que pueden ser signos de la presencia de células precancerosas.

8. No son una fuente de vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial para la salud ósea, debido a que contribuye con la absorción de calcio y refuerza los huesos. Los niveles apropiados de vitamina D también impactan en otras áreas como la función muscular y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Hay miles de alimentos que son fuentes de vitamina D, además del sol. No obstante, la exposición excesiva a los rayos UV sin protección pertinente es muy dañina.

Con tantas víctimas de cáncer de piel en estos últimos tiempos, es poco probable que los expertos recomienden el bronceado artificial. Los pocos beneficios no sobrepasan las consecuencias terribles y hasta mortales que resultan de estas prácticas. La American Academy of Dermatology Association ha llegado al punto de querer prohibir la producción y la comercialización de los equipos utilizados durante las sesiones de bronceado artificial.

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