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Diez soluciones efectivas para acabar con el mal olor en los pies

Esconder calcetines sudorosos, rociar todos los armarios con aromatizante, evitar usar sandalias incluso cuando hace calor…Si alguna vez tuvo que lidiar con pies olorosos, sabrá a qué me refiero. Por desgracia, muchos de estos trucos no son de gran ayuda. Este problema afecta a miles de personas aunque muchas prefieren no hablar del tema. Lo importante es saber que no es el único y que hay esperanzas.

No se sienta mal, a continuación, hemos elaborado una lista de soluciones que harán que sus pies estén frescos y perfumados a lo largo del día. ¡Siga leyendo!

1. Utilice el tipo apropiado de calcetines

El mal olor en los pies suele ser causado por bacterias que se forman por el sudor. Para que la piel transpire menos, es importante saber escoger el tipo apropiado de calcetines. Algunos materiales como el algodón o la lana permiten que el aire circule con mayor facilidad y que sus pies estén frescos por más tiempo. Evite el poliéster, ya que dificulta la ventilación y hace que el sudor se acumule y cause la proliferación de bacterias.

Cuando vaya de compras, opte por calcetines deportivos, debido a que están hechos de los materiales que mencionamos anteriormente y, además, han sido diseñados para facilitar la ventilación del pie. Muchas personas creen que las telas de colores causan mayor sudoración pero permítale decirle que sólo se trata de un mito. Recuerde, la clave está en los materiales.

2. Lave su calzado deportivo con frecuencia

No todos los calzados pueden lavarse pero, si tiene la posibilidad de hacerlo, no lo piense dos veces. La próxima vez que vaya de compras, opte por zapatillas hechas con materiales lavables. De esta forma, podrá deshacerse de todo el sudor acumulado, en especial en la parte de las plantillas.

Por más que no se ejercite con frecuencia, puede que sus pies transpiren más de lo común. Toda esa transpiración es absorbida por los materiales del calzado y permite que se formen bacterias que causan mal olor. Procure lavar sus zapatillas con agua tibia y jabón al menos una vez al mes. Así logrará grandes avances en la batalla contra los pies olorosos.

3. No use siempre el mismo par de zapatos

Si necesita una buena excusa para comprar zapatos nuevos, ¡aquí tiene una! Alternar el calzado es una medida muy eficiente a la hora de prevenir el mal olor. Se recomienda tener más de un par de zapatos de uso frecuente para darles la oportunidad de ventilarse a los otros, en especial si sus pies transpiran mucho. Mientras más tiempo estén húmedos, más probabilidades habrá de que las bacterias se desarrollen.

Además, el tipo de calzado que utilice es otro punto a tener en cuenta. Algunas personas, debido al tipo de actividades que realizan, no tienen otra opción que cumplir con las reglas de etiqueta. En ese caso, intente buscar zapatos que permitan la ventilación del pie y, en lo posible, evite ponerse botas o calzado muy cerrado.

4. Sumerja los pies en sales de Epsom

Lograr la higiene apropiada en la zona de los pies es una tarea muy complicada. Muchas veces, una simple ducha no es suficiente, ni siquiera si se pasó una hora completa frotándose los talones con una esponja y litros de jabón. Con este tipo de procedimientos, sólo hará que su piel esté seca y escamosa. En lugar de eso, opte por remojar sus pies en una mezcla de agua tibia con sal de Epsom.

Las sales de Epsom son un compuesto hecho a base de magnesio y sulfato, que ha estado en el mercado durante décadas. Se las conoce por sus propiedades curativas, sus aroma suave y sus beneficios hidratantes. Créame que un buen baño de inmersión puede acabar con todo tipo de olores corporales. Repita este tratamiento tres veces por semana y verá cómo se solucionan sus problemas.

5. Cámbiese los calcetines dos veces al día

Es imposible evitar que los pies transpiren. Esto no significa que deba soportar las consecuencias de tener pies sudorosos todos los días de su vida. Si se acostumbra a cambiarse los calcetines dos veces al día, prevendrá el desarrollo de bacterias que causan mal olor.

Siempre lleve con usted un par adicional de calcetines al gimnasio, a la oficina o a cualquier sitio en el que pueda necesitar un cambio rápido. Eso sí, recuerde reemplazar el par limpio y lavar el usado, ya que las bacterias permanecerán en la prenda hasta que lleguen a la lavadora.

6. Use desodorante en polvo o antitranspirante

Aunque no lo crea, existen desodorantes en polvo y antitranspirantes especialmente diseñados para combatir el mal olor de los pies. Funcionan como cualquier producto de higiene personal; se encargan de protegerlo del sudor y de las bacterias problemáticas. Por lo general, los polvos se aplican en el calzado y absorben la humedad durante el día. Muchos ofrecen protección durante 24 horas, por lo que no habrá menos preocupaciones en su cabeza a lo largo de la jornada.

En cuanto a los antitranspirantes, algunos que se aplican en las axilas también sirven para los pies, aunque ciertas marcas contienen ingredientes más efectivos que otras. La buena noticia es que no hace falta gastar toneladas de dineros para conseguir un buen producto. Consulte a un especialista para saber cuál es el indicado para su tipo de piel.

7. Utilice jabones antibacteriales

Tener pies sudorosos es un problema muy vergonzoso y, a la vez, molesto. Por más que tenga buenos hábitos de higiene, las bacterias causadas por la transpiración permanecen en la piel y generan mal olor. Para acabar con el problema, le recomiendo que se duche con jabones antibacterianos.

Este tipo de productos suele resecar bastante la piel, por lo que no hace falta que los utilice en el resto del cuerpo. Procure secarse bien los pies después de bañarse, en especial, entre los dedos. Para situaciones de emergencia, siempre tenga a mano una barra de jabón antibacterial. De esta manera se deshará por completo de las bacterias, el principal causante de sus males.

8. Use aceites aromáticos

Además de las sales de Epsom, existen miles de aceites aromáticos que son un gran aliado en la batalla contra el mal olor. Coloque un par de gotas en la ducha o en algún recipiente con agua tibia lo suficientemente grande como para que quepan sus pies y relájese. Algunas personas recomiendan incorporar algunos sacos de té negro para lograr un tratamiento más completo. Por otro lado, los extractos de lavanda pueden aplicarse directamente sobre la piel; sólo recuerde ponerse calcetines u ojotas para evitar accidentes.

Existen ciertos aceites con propiedades antibacteriales, como los de árbol de té, tomillo, eucalipto y menta. Como si esto fuera poco, hay otros que, además de acabar con las bacterias y de dejar sus pies perfumados, reducen la inflamación. Los extractos naturales constituyen una solución accesible para los pies olorosos. ¡Anímese a probarlos!

9. Evite usar zapatos sin calcetines

Como hemos mencionado en otras diapositivas, los calcetines se encargan de absorber el sudor en la zona de los pies, a fines de evitar que se desarrollen bacterias que producen mal olor. Es por eso que las personas que utilizan zapatos cerrados, como zapatillas, zapatos de fiesta y botas, sin calcetines pueden acabar con un terrible episodio de pies apestosos. A ésto súmele el hecho de que la mayoría de los calzados no puede lavarse y terminará de comprender que no usar calcetines sólo empeora las cosas.

Algunos creen que se aplica la misma lógica que con las sandalias; al no usar medias, el pie estará más libre y ventilado. Lamento decirle que no siempre es el caso. Si sus pies tienden a sudar demasiado, no sólo le recomiendo que use calcetines sino también que se los cambie dos veces al día.

10. Séquese bien los pies

Al andar siempre con prisas, es muy común que nos sequemos mal el cuerpo al salir de la ducha. A más de uno se le debe haber cruzado por la cabeza pasar por alto el secado con tal de ahorrarse unos segundos. Lamento decirle que los pies húmedos vienen acompañados de episodios de mal olor.

Por más obvio que parezca, no sólo debe tener en cuenta esta medida de prevención después de ducharse, sino también al salir de la piscina, después de quitarse las botas de lluvia o de nieve y tras una sesión intensa de ejercicio. Si sus pies están mojados, se vuelven propensos al mal olor. Secarse bien— en especial, entre los dedos — es una solución fácil y contribuye significativamente en la lucha contra los pies olorosos.

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