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9 maneras simples de reducir la ingesta de Acrilamida

Si llegó a poner las noticias de ayer u hoy, sus sentidos probablemente se pusieron alerta con las noticias acerca de las advertencias de la FDA sobre alimentos con altos contenidos de acrilamidas, un producto químico creado durante el proceso de cocción de muchos alimentos populares (7000 en total) y uno ligado varias veces al cáncer (en estudios con animales).

De hecho, la FDA considera la ingesta de acrilamida tan peligrosa que los informes la denominan un “problema de seguridad alimentaria” y por lo tanto están instando a los consumidores a reducir el consumo de ésta sustancia química que se encuentra en muchos alimentos favoritos cocinados a altas temperaturas — tales como las papas fritas – quemadas o demasiado cocinadas, los pasteles, las galletas, cereales, frutos secos, rollos, panes, conservas de frutas y verduras, algunos alimentos para bebé y fórmulas para lactantes, pescados congelados, hamburguesas congeladas y dedos de pollo congelados, salsas, condimentos, bagels, cortezas de pizza pre cocidas y (¡RESPIRE!) el café.

Con las advertencias de salud en mente, es hora de reducir la ingesta de acrilamida mediante la puesta en práctica de las siguientes medidas de seguridad.

1. Hornear vs freír alimentos

Debido al hecho de que la acrilamida se forma cuando un azúcar y un aminoácido (conocido como asparraguina) se funden cuando los alimentos se cocinan a temperaturas altas por largo tiempo, evitar la fritura de alimentos y hornearlos en su lugar puede ser su mejor protección.

2. Cocinar al vapor vs. Asar los alimentos

Además de fritar profundamente en un sartén los alimentos, las acrilamidas se forman cuando los alimentos son sobrecocinados, carbonizados o quemados cuando se dejan en la estufa o parrilla por mucho tiempo. Cocer al vapor los alimentos impedirá la formación de acrilamidas debido a la presencia de humedad.

3. Siga las instrucciones de cocción al pie de la letra

Si prefiere los alimentos fritos, asados tanto a la parrilla como al horno, no todo está perdido. Todavía puede preparar muchas de sus comidas favoritas (es decir, las patatas congeladas o papas fritas) al utilizar sus métodos favoritos de cocción pegándose estrechamente a las recomendaciones de cocción del fabricante. Por ejemplo, supervise estrechamente el tiempo cocción y la temperatura para evitar sobrecocer, carbonizar o quemar el producto. Por ejemplo, la FDA afirma que los alimentos calentados por debajo de 248 grados Fahrenheit o menos no contienen acrilamidas.

4. No queme sus tostadas

Siempre he querido una excusa para tirar esa tostada carbonizada por la mañana y ahora tengo una. La FDA afirma que comer pan quemado es considerado un peligro para la salud, especialmente si tenemos en cuenta que existen más acrilamidas entré más oscuro esté el pan. En cambio, tueste el pan de manera ligera para que quede con un color dorado y evite cualquier área quemada o color marrón oscuro.

5. Evite las galletas procesadas y los bocadillos fritos

Por desgracia, según la American Cancer Society, la comida favorita de Norteamérica— las papas fritas — contienen la mayor cantidad de acrilamidas. Sin embargo, muchas galletas y productos de pan seco provenientes de tiendas (es decir, productos de trigo, galletas goldfish y panes crujientes de centeno) también contienen altos niveles de este compuesto químico.

6. Resístase a esa entrada de papas fritas

Lo mismo va para las papas fritas en sartén, los deditos de pollo congelados y los palitos de pescado, especialmente aquellos que se quedan cocinando por largos períodos de tiempo en el horno o a través de restaurantes de comida rápida.

7. Emplee métodos de cocción más seguros

Aunque puede encontrar menos alimentos fritos, horneados y asados a la parrilla en su restaurante familiar, estará encantado de saber que cocer al vapor, hervir e incluso calentar en microondas los alimentos, genera menos cantidades de acrilamidas en los alimentos y también, en muchos casos, menos grasa y calorías (cuando se consideran los alimentos al vapor vs los fritos).

8. Mantenga la seguridad en el almacenamiento de los alimentos

Los estudios de la FDA confirmaron también que la forma en que se almacenan los alimentos puede bajar o aumentar los niveles de acrilamida en alimentos ya cocinados. Por ejemplo, las patatas almacenadas en el refrigerador demostraron contener más acrilamidas al cocinarse en comparación con las almacenadas en un lugar oscuro y fresco o en la despensa.

9. Garantice la seguridad durante la preparación de alimentos

Además de la seguridad alimentaria en el almacenamiento, la preparación de alimentos también puede reducir los niveles de acrilamida una vez que los alimentos se cocinan. Los estudios de la FDA han descubierto que lavar los alimentos, como las papas picadas, remojándolos en agua limpia fría 30 minutos antes reduce los niveles de acrilamida en los alimentos cocinados completamente.

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