Signos y Síntomas Comunes de la Meningitis

Es fácil equivocarse los primeros signos y síntomas de la meningitis con los de la gripe por el hecho de que causa la misma rigidez, dolor de cabeza y fiebre alta. Sin embargo, la meningitis es una enfermedad que provoca la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, lo que significa que es mucho, mucho más grave que tan sólo un caso de gripe. La meningitis suele estar provocada por una infección viral, bacteriana o fúngica, por lo que si no se trata, puede convertirse en una amenaza para la vida.

Si sospechas que tienes meningitis o que alguien de tu familia lo tiene, los siguientes 14 signos pueden ser evidentes…

1. Rigidez

La rigidez del cuello y la espalda ocurre porque la meningitis provoca la inflamación de las membranas (o meninges) que recubren el cerebro y la médula espinal. Es esta inflamación la que causa el malestar y la rigidez. Si experimentas fiebre y dolor de cabeza repentinos junto con rigidez de cuello, podrías tener una forma de meningitis y deberías buscar tratamiento y testeos para confirmar o descartar la causa.

La meningitis viral suele estar provocada por un enterovirus. Muchos tipos de enterovirus presentan síntomas leves de resfriado y gripe, y algunos de estos virus han sido conocidos por causar meningitis viral. La meningitis viral puede provocar rigidez de cuello, pero esta forma de meningitis no suele ser tan perjudicial o potencialmente dañina para la salud como otras. Si tienes una rigidez de cuello inexplicable y algunos otros síntomas, acude a tu médico. Hay varios tipos de meningitis, cada uno de los cuales varía en gravedad desde leve hasta potencialmente mortal, y puedes  sufrir complicaciones graves si no es chequeado o tratado.

2. Fiebre

La aparición  de una fiebre alta y repentina a menudo se producirá con la meningitis, ya que la infección entra en el cuerpo y el sistema inmunológico responde aumentando la temperatura corporal. Esto es particularmente común en el caso de la meningitis bacteriana, que es la más peligrosa (requiere atención médica de urgencia) pero que suele confundirse fácilmente con otras enfermedades comunes similares a la gripe. Los síntomas de este tipo suelen desarrollarse rápidamente, entre 3 y 7 días después de la exposición al virus.

Desafortunadamente,  el Colegio Americano de Médicos de Emergencia explica que, aunque hay tres síntomas comunes de la meningitis -fiebre, dolor de cabeza y rigidez de cuello-, sólo entre el 44 y el 66 por ciento de los pacientes con la infección presentarán estos tres síntomas. En algunos casos, alguien con meningitis bacteriana puede presentar sólo uno o dos de estos síntomas. Esto puede dificultar el diagnóstico en los servicios de urgencias, pero es muy importante identificar y tratar la meningitis bacteriana tan pronto como sea posible para evitar complicaciones graves a largo plazo y la muerte.

3. Dolor de Cabeza

Otro signo de meningitis es un dolor de cabeza severo que persiste y no desaparecerá. De nuevo, esto se debe a la inflamación e hinchazón de las membranas que rodean el cerebro y la columna vertebral. Los dolores de cabeza son considerados uno de los tres síntomas más comunes de la meningitis. Los niños, los jóvenes y los adultos son propensos a tener dolor de cabeza por la meningitis, pero los recién nacidos y los niños menores de 2 años normalmente no experimentan este síntoma. Además de un dolor de cabeza severo,  puedes experimentar síntomas parecidos a los de la gripe.

El tipo de dolor de cabeza que tengas también es importante, ya que no todos los dolores de cabeza son iguales. Si tienes meningitis, el dolor asociado a tu cefalea se sentirá de forma diferente a otros dolores de cabeza que haya experimentado, y el dolor de cabeza por meningitis no se limita a un solo tipo de infección, ya que la información disponible en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) enumera los dolores de cabeza como un síntoma de meningitis bacteriana, viral, fúngica, parasitaria y no infecciosa.

4. Confusión

La meningitis es una infección que puede provocar la inflamación del cerebro, causando confusión extrema, falta de concentración, pérdida de memoria, mareos, insomnio, letargo y dificultad para despertarse. La confusión repentina, junto con algunos otros síntomas de meningitis, debe ser investigada por un médico lo antes posible. Los casos graves de meningitis, especialmente la bacteriana, pueden empeorar rápidamente y causar daños permanentes.

La confusión puede presentarse de muchas maneras diferentes. Puedes tener dificultades para discernir entre lo que es real vs. lo que es un sueño, tus recuerdos pueden no ser claros o puedes olvidar por completo hitos importantes como tener hijos o casarte. Para algunas personas con meningitis, esta confusión puede durar bastante tiempo y ser muy difícil de manejar. Puede provocar frustración y vergüenza y afectar a todos los ámbitos de tu vida. Puede que no puedas hacer las cosas que sueles hacer hasta que los síntomas desaparezcan. Un sistema de apoyo fuerte y paciente puede ayudar a aliviar la carga emocional que la confusión puede tener en tu vida.

5. Sensibilidad a la Luz

La meningitis puede causar una extrema sensibilidad a la luz (fotofobia), que se traduce en entrecerrar los ojos, dolor ocular, dificultad de visión a la luz del sol o bajo luces brillantes y dolores de cabeza similares a las migrañas. Muchos síntomas, incluida la sensibilidad a la luz, pueden desarrollarse rápidamente, por lo general un par de horas después de la exposición al virus, las bacterias o los hongos, y a veces uno o dos días después. La sensibilidad a la luz también es considerado un signo temprano común de la meningitis. Por eso, si aparece de repente, tienes que buscar otros signos y síntomas y acudir a tu médico antes de que empeore.

La visión puede volverse borrosa a causa de la meningitis, porque el nervio óptico puede hincharse. En la mayoría de los casos, la inflamación acabará desapareciendo y la visión volverá sin que se produzcan daños duraderos. Sin embargo, en algunos casos graves de meningitis, puede producirse una ceguera parcial o total en uno o ambos ojos, sin posibilidad de revertir el efecto. A veces el nervio óptico es dañado sin posibilidad de reparación, lo cual es otra razón por la que es importante obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento lo antes posible.

6. Náuseas

Las náuseas y/o los vómitos suelen aparecer con la meningitis en la fase inicial de desarrollo. A medida que la infección avanza, el malestar estomacal severo, las náuseas y los vómitos harán que los pacientes pierdan el apetito y el peso. Dependiendo de la gravedad de la infección, la extrema pérdida de peso puede ocurrir por la falta de apetito, los vómitos y las náuseas, causando problemas de salud. Tu cuerpo no obtendrá las vitaminas, los minerales y los nutrientes que necesita cuando se produce una rápida pérdida de peso por no comer o no poder retener las cosas. Tu sistema inmunológico también sufrirá.

Las personas que tienen el sistema inmunológico debilitado antes de la meningitis son más susceptibles de contraer la infección, y las complicaciones y los síntomas pueden ser mucho peores porque su sistema inmunológico no es lo suficientemente fuerte para luchar y curarse. En general, por muy desagradables que sean las náuseas y los vómitos, las posibles consecuencias de salud a corto y largo plazo pueden ser mucho peores. Recibir el tratamiento necesario y tratar de comer incluso cuando no tienes hambre es vital para ayudar a curarte.

7. Erupción Cutánea

A menudo, la infección por meningitis meningocócica provoca sarpullidos en la piel, sobre todo en bebés y niños pequeños, que también pueden desarrollar un bulto en la zona blanda de la parte superior de la cabeza. Las erupciones aparecen porque la bacteria se multiplica en el torrente sanguíneo, liberando venenos que empiezan a dañar los vasos sanguíneos, lo que da lugar a lo que parecen varias erupciones pequeñas en el cuerpo.

La Prueba del Vaso (o Prueba de la  Copa) es lo que comúnmente se conoce como la prueba que puedes hacer en casa para comprobar si la erupción puede ser a causa de la meningitis. En esta prueba, se presiona firmemente un vaso transparente contra una o varias erupciones, prestando atención a las marcas de la erupción. Si las marcas siguen siendo las mismas (es decir, se pueden ver claramente a través del vaso), hay que buscar atención médica inmediatamente. Si la piel sólo estaba irritada y se produjo una erupción, ésta se desvanecerá con la presión del cristal. Esta prueba también puede utilizarse para comprobar si hay septicemia (envenenamiento de la sangre). No es poco común que las personas desarrollen septicemia cuando tienen meningitis, porque los gérmenes y bacterias que causan la meningitis son los mismos que causan la septicemia.

8. Irritabilidad

La fiebre, el malestar y la rigidez asociados a la meningitis harán que las actividades diarias normales e incluso dormir sean incómodos. Los pacientes de todas las edades, especialmente los niños pequeños, pueden ser difíciles de consolar y están extremadamente irritables como resultado. Es difícil sobrellevar incluso los síntomas más leves, y a la larga puede pasarle factura a la salud emocional y mental del paciente. Mientras muchos casos de meningitis se tratan y curan en una o dos semanas, los casos graves pueden prolongarse durante meses, con síntomas que impiden al paciente hacer mucho más que permanecer en la cama. Y en casos extremos de meningitis, puede producirse la hospitalización durante semanas y meses.

La irritabilidad también puede provenir de la confusión, otro síntoma de la meningitis. Ser incapaz de discernir entre la realidad y los sueños, perder  recuerdos y la dificultad para pensar con claridad sólo aumentan la carga del paciente. En los niños, la confusión es aún más probable que provoque un aumento de la irritabilidad, porque es difícil para ellos comprender plenamente la enfermedad.

9. Pérdida de Apetito

Las náuseas y el malestar estomacal asociados a la meningitis pueden confundirse con una gripe que afecta al tracto digestivo y provoca pérdida de apetito e incluso molestias al beber y comer. Desafortunadamente, la meningitis no suele diagnosticarse a tiempo debido a los síntomas similares que provocan varios tipos de meningitis y su similitud con la gripe común. Sin embargo, la pérdida de apetito puede llevar a una pérdida de peso insegura y poco saludable, así como la falta de nutrientes vitales que el cuerpo necesita para estar sano.

Es importante intentar comer regularmente cuando tienes meningitis. Los alimentos proporcionan sustento y pueden ayudar a fortalecer tu sistema inmunológico. Puede ser especialmente difícil conseguir que los niños coman y los bebés se alimenten. En los casos graves de meningitis, la hospitalización es requerida no sólo por la infección, sino también por el efecto que puede tener en el resto del cuerpo. Los líquidos intravenosos que se administran en un hospital ayudan a los pacientes a mantenerse hidratados, y el personal médico está cerca para vigilar de cerca los síntomas que pueden provocar problemas de salud adicionales.

10. Convulsiones

En casos extremos, la meningitis puede provocar convulsiones con fiebre muy alta si las toxinas bacterianas entran en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal y provocan presión en el cerebro. Es más probable que la meningitis bacteriana provoque convulsiones que la meningitis viral y es posible experimentar convulsiones en una sola zona del cuerpo. Algunas convulsiones pueden provocar discapacidades o la muerte, pero hay tratamientos y cambios en el entorno que pueden ayudar a evitar que se produzcan. Dado que la meningitis puede provocar un descenso del nivel de sodio (que a veces desencadena convulsiones), pueden administrarse líquidos intravenosos para mantener un nivel saludable de sodio en el organismo. Los medicamentos anticonvulsivos y el descanso en una habitación tranquila también pueden ayudar a prevenir o reducir la gravedad de las convulsiones.

El número de casos de meningitis bacteriana, el peor tipo de meningitis, es mucho menor en América del Norte. Aunque las secuelas permanentes de la meningitis son poco comunes, existe la posibilidad de que se produzcan problemas de salud permanentes y temporales, como la epilepsia y las convulsiones. Estos ataques pueden aparecer y desaparecer en momentos aleatorios y perturbar significativamente la vida de una persona.

11. Fatiga

Todos experimentamos fatiga de vez en cuando o, para algunas personas, cada mañana. Pero hay una diferencia entre estar un poco cansado por la mañana y la fatiga extrema asociada a la meningitis. Este tipo de fatiga será tan severa que será difícil despertar a la persona de su sueño, y se sentirá constantemente somnolienta durante todo el día, sin importar cuánto duerma por la noche. Esto puede tener un efecto dominó en otros aspectos de su vida, afectando a su trabajo, su vida social y su capacidad para realizar tareas cotidianas como conducir. Según Healthline, este síntoma está presente en la meningitis bacteriana y la meningitis viral, pero no en la meningitis fúngica.

Además de la somnolencia, una persona que padece meningitis también puede actuar de forma perezosa o aletargada. Desafortunadamente, este síntoma puede indicar una serie de condiciones de salud. Por lo tanto, el hecho de que un día te sientas extremadamente fatigado no significa que estés sufriendo una meningitis. La mejor manera de determinar si este síntoma se debe a esta enfermedad es compararlo con otros síntomas de esta lista. También, mantente en sintonía con tu cuerpo. Tú eres la mejor persona para saber lo que es normal y lo que no.

12. Manos y Pies Fríos

Usualmente cuando una persona es más propensa a tener las manos o los pies fríos, suponemos que es algo relacionado con su sistema circulatorio. Pero si ocurre junto con varios de los otros síntomas de esta lista, podría deberse a una meningitis. Medical News Daily explica que este es uno de los síntomas tempranos de la meningitis, y las manos y los pies fríos suelen acompañar a los signos de fiebre alta.

13. Signos de Advertencia Más Graves

Aunque la meningitis es suficientemente grave por sí sola, se convierte en algo muy serio cuando entra en el torrente sanguíneo. Esto puede ocurrir cuando la persona está sufriendo de meningitis bacteriana, que es la forma más grave de meningitis, porque si no se trata, puede entrar en el torrente sanguíneo y causar “parálisis, derrame cerebral, convulsiones, sepsis e incluso la muerte”, escribe Healthline. Si la meningitis bacteriana entra en el torrente sanguíneo, WebMD dice que causará síntomas como “color anormal de la piel, calambres estomacales, manos y pies helados, erupción cutánea, dolores musculares o articulares, respiración rápida y/o escalofríos”.

14. Señales del Recién Nacido

Lo único que da más miedo que la idea de tener meningitis es pensar que tu hijo está sufriendo esta enfermedad, especialmente si ese niño es un bebé. Según Very Well Health, los recién nacidos y los bebés no tendrán necesariamente los mismos signos que un adulto y, obviamente, en la mayoría de los casos, no son capaces de comunicar lo que está mal. Afortunadamente, hay otras formas de saber si tu hijo sufre de meningitis. Según Very Well Health, un bebé “puede experimentar inquietud, cansancio excesivo, disminución de la alimentación y la bebida, y vómitos. El punto blando de su cráneo (fontanel) también puede abultarse”.

Aunque los bebés tienen síntomas distintos a los de los adultos, presentarán algunos similares. Por ejemplo, NHS amplía la información diciendo que los recién nacidos pueden estar irritables, no querer o no poder alimentarse, tener sueño, ser difíciles de despertar, no poder consolarse, tener fiebre, ictericia, tener un llanto agudo inusual y cierta rigidez en el cuerpo y el cuello.

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