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Los síntomas y las causas de la sepsis

Sepsis es un término generalmente utilizado para referirse a una respuesta inflamatoria del organismo ante una infección. Esto significa que una infección viral, bacteriana o micótica en los pulmones (neumonía), en los riñones, en el torrente sanguíneo (bacteriemia) o en el abdomen puede derivar en el desarrollo de sepsis. Esta enfermedad potencialmente mortal se considera una urgencia médica.

A continuación le presentamos las tres fases de la sepsis junto con los síntomas correspondientes a cada una de ellas…

1. ¿Qué es la sepsis?

Ya hemos establecido que la sepsis es un tipo de respuesta inmunológica ante una infección, la cual proviene de fuentes bacterianas, micóticas o virales. No obstante, los médicos ven a la sepsis como un tipo de infección que ocurre en tres fases.

La sepsis es la más leve de ellas. Comienza a volverse severa en la segunda fase. Y, finalmente, el shock séptico ocurre en la fase final. Lo ideal es tratar la enfermedad en su etapa inicial, cuando está empezando a desarrollándose.

2. ¿Quiénes están en riesgo de padecerla?

Según la Clínica Mayo, los casos de sepsis son cada vez más comunes en los Estados Unidos — en especial, entre los grupos en proceso de envejecimiento (o aquellos que exceden los 65 años de edad).

Sin embargo, aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos — como pacientes con VIH, con cáncer o que hayan tenido un trasplante también forman parte del grupo de riesgo. Del mismo modo, las bacterias resistentes a los antibióticos (o los tipos de bacterias que soportan los efectos de determinados antibióticos destinados a erradicarlas) constituyen infecciones que posiblemente pueden resultar en el desarrollo de sepsis.

3. Hospitalización y riesgos de contraer sepsis

Cualquier paciente en riesgo de contraer infecciones puede considerarse vulnerable a padecer sepsis. Es por eso que el Sistema de Salud de la Clínica Mayo considera que los pacientes hospitalizados — particularmente aquellos que se encuentran bajo cuidados intensivos después de haber sido intervenidos quirúrgicamente o de haber sido hospitalizados debido a una infección preexistente — están dentro del grupo de mayor riesgo.

Los individuos que se someten a alguna cirugía — especialmente si son mayores, si han sufrido alguna quemadura o herida grave o si necesitan herramientas médicas invasivas (es decir, tubos de respiración o catéteres intravenosos) deben ser controlados constantemente. Cuando el sistema inmunológico ya está comprometido, se requiere atención médica de urgencia ante el mínimo signo de infección.

4. Síntomas de sepsis leve

Los pacientes con sepsis en las primeras fases, o en las fases leves, por lo general, exhiben síntomas como ritmo cardíaco acelerado superior a 90 pulsaciones por minuto), respiración agitada (o un ritmo respiratorio que exceda las 20 respiraciones por minuto) al igual que alguna infección diagnosticada (por lo general, en los riñones, en la sangre (bacteriemia), en los pulmones (neumonía) o en el abdomen).

Otro signo común es la fiebre — con temperaturas de 101 grados Fahrenheit (o 38 grados Celsius) o superiores. En la mayoría de los casos, los doctores diagnostican la sepsis en pacientes que muestren al menos dos de los síntomas anteriores. Por fortuna, los expertos de la red de sobrevivientes del MRSA (Staphylococcus Aureus Resistente a Meticilina, en español) afirman que la mayoría de los pacientes se recupera completamente de la sepsis leve y la tasa de mortalidad es muy baja, de apenas un 15%.

5. Signos de sepsis severa

Como ya hemos mencionado, lo ideal es diagnosticar la sepsis en su fase inicial. Durante las más graves, los órganos vitales son propensos a sufrir algún fallo. Es por eso que los médicos sólo necesitan identificar un síntoma de fallo orgánico para confirmar el diagnóstico de sepsis severa.

Los síntomas de sepsis severa pueden incluir dificultades para respirar, dolor abdominal agudo, disminución de la micción, función cardíaca anormal o irregular, comportamiento mental alterado y cantidad bajo de plaquetas. A pesar de que la red MRSA asegure que la tasa de recuperación es aproximadamente del 50 por ciento, los pacientes que sufren de sepsis severa tendrán mayores riesgos de padecer otros tipos de infecciones en el futuro.

6. Síntomas del shock séptico

Si el paciente avanza a la tercera y última fase de la sepsis severa, puede mostrar cualquiera de los síntomas nombrados anteriormente — entre los que se incluyen aumento y anormalidad en el ritmo cardíaco, aceleración de la respiración, fiebre, dolor abdominal, actividad mental colapsada y cantidad baja de plaquetas.

Sin embargo, un paciente con shock séptico también tendrá presión sanguínea extremadamente baja y será incapaz de responder a la reposición de líquidos.

7. Complicaciones de la sepsis

La sepsis es un síndrome progresivo que comienza siendo leve, luego se vuelve severo y resulta en un shock séptico. Esto significa que, al empeorar, puede causar la formación de coágulos, los cuales restringen el flujo de sangre a los órganos vitales — entre los que se incluyen los pulmones, los riñones, el corazón y el cerebro — y provocan fallos orgánicos.

Además, dichos coágulos también restringen el flujo de sangre saludable a los tejidos corporales — particularmente de las extremidades (es decir, en los dedos de las manos y de los pies, en los brazos y en las piernas), lo cual resulta en lo que se conoce como gangrena (muerte de los tejidos).

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