Los primeros signos de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson -un trastorno cerebral crónico y progresivo que provoca la pérdida de control muscular- afecta a casi un millón de personas en EE.UU. Esta enfermedad provoca la muerte y el mal funcionamiento de las células nerviosas del cerebro, muchas de las cuales producen dopamina, una sustancia química responsable del control del movimiento y la coordinación.

Aunque síntomas como los temblores, la ralentización de los movimientos y los problemas del habla se encuentran entre los síntomas más comunes del Parkinson, suelen presentarse sólo cuando la enfermedad ha avanzado. A fin de ayudarlo/a a detectar la enfermedad de Parkinson en sus primeras fases de desarrollo, a continuación enumeramos 12 signos a los que hay que prestar atención.

1. Pérdida de olfato

La pérdida o el deterioro del sentido del olfato se considera uno de los primeros signos de advertencia de la enfermedad de Parkinson. Denominada médicamente “anosmia”, el Servicio Nacional de Salud (National Health Service, o NHS por sus siglas en inglés) indica que a veces puede producirse hasta varios años antes de que se desarrollen otros síntomas.

Las células productoras de dopamina antes mencionadas son responsables de transportar las señales entre el cerebro y los músculos y nervios. La organización Northwest Parkinson’s Foundation dice que, a medida que aquellas mueren, “ciertos mensajes, como las señales de olor, no llegan al cerebro”, deteriorando, así, el sentido del olfato.

2. Problemas para dormir

Aunque es habitual que alguien experimente problemas para dormir en alguna ocasión, si ocurre con más frecuencia puede ser un signo de la enfermedad de Parkinson. Dar patadas, gritar o rechinar los dientes mientras se duerme puede indicar una afección denominada trastorno de “movimientos oculares rápidos” (MOR, por su abreviación).

Según Northwest Parkinson’s Foundation, el MOR es particularmente preocupante porque aproximadamente el 40 por ciento de aquellos con MOR eventualmente desarrollan la enfermedad de Parkinson. La fuente añade que otros trastornos del sueño (como el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño), también son indicadores tempranos comunes de la enfermedad de Parkinson, y aparecen, a menudo, con muchos años de antelación.

3. Estreñimiento

Como la enfermedad de Parkinson compromete el sistema nervioso del cuerpo -que es el responsable de la correcta digestión y de la función intestinal-, el estreñimiento es otro signo de alerta temprana de la enfermedad.

Reader’s Digest señala que, aunque el estreñimiento por sí solo es bastante común, si además va acompañado de síntomas como “dificultad para dormir y problemas para moverse o caminar”, puede ser motivo de preocupación.

4. Cara entumecida

Al principio, la enfermedad de Parkinson puede afectar al movimiento de los pequeños músculos de la cara. Esto puede afectar a las expresiones faciales de una persona, dejándola a menudo con una mirada muy seria o perdida en su rostro.

Northwest Parkinson’s Foundation afirma que “este síntoma es más fácil de reconocer por la lentitud para sonreír o fruncir el ceño, o por la mirada fija en la distancia”, junto con un parpadeo menos frecuente.

5. Trastornos del estado de ánimo

Aunque los médicos aún no comprenden del todo la conexión entre los trastornos del estado de ánimo y la enfermedad de Parkinson, aquéllos son un indicador temprano común. Una persona puede experimentar síntomas como la depresión, el retraimiento social o el aumento de la ansiedad en situaciones nuevas.

Reader’s Digest señala que los pacientes de Parkinson “tienden a sentirse apáticos y, en general, desinteresados por las cosas que solían disfrutar”, lo cual es similar a los síntomas de tristeza o impotencia que suelen sentir quienes padecen depresión primaria.

6. Mareos y desmayos

Sentirse mareado después de ponerse de pie puede ocurrir de vez en cuando, pero si es un problema persistente puede ser un signo de la enfermedad de Parkinson. Según la Fundación Nacional del Parkinson, la hipotensión ortostática neurogénica sintomática -esto es, cuando la presión arterial de una persona cae repentinamente después de ponerse de pie- es bastante común en aquellos que padecen la enfermedad de Parkinson, afectando entre el 15 y el 50 por ciento de los enfermos.

La fuente dice que los médicos creen que esto ocurre porque el sistema nervioso puede no estar produciendo o liberando suficiente norepinefrina, “una sustancia química que “habla” a los sensores de los vasos sanguíneos diciéndoles que se aprieten, o constriñan, lo que eleva la presión arterial y lleva la sangre de nuevo al cerebro”. Un flujo sanguíneo insuficiente hacia el cerebro puede provocar mareos, sensación de baja presión e, incluso, desmayos.

7. Sudoración excesiva

A medida que la enfermedad de Parkinson afecta cada vez más al sistema nervioso del cuerpo, pueden manifestarse cambios en la piel y las glándulas sudoríparas. Por ejemplo, algunas personas pueden notar que sudan de forma incontrolada sin causa alguna. Las mujeres con este síntoma (el cual se denomina médicamente “hiperhidrosis”), pueden compararlo con los sofocos que se experimentan durante la menopausia.

En lo que respecta a los cambios en la piel asociados a la enfermedad de Parkinson, los enfermos pueden advertir que su piel se vuelve notablemente grasa, a veces incluso en el cuero cabelludo, lo que puede dar lugar a la caspa.

8. Escritura pequeña

Los cambios en la escritura pueden parecer un síntoma extraño, pero son un indicador fiable de la enfermedad de Parkinson. “Los profesores con Parkinson notarán que los alumnos se quejan de que no pueden leer su letra cuando escriben en la pizarra”, dice la doctora Deborah Hall, MD, neuróloga del Centro Médico de la Universidad Rush (Rush University Medical Center) de Chicago, en charla con Reader’s Digest sobre la enfermedad.

La Fundación del Parkinson aconseja a las personas que estén atentas a una escritura pequeña. Los pacientes que están empezando a experimentar los síntomas de esta enfermedad notarán que su escritura se ha vuelto mucho más pequeña y mucho más apretada. Es importante tener en cuenta que una escritura más pequeña es normal con la edad, especialmente a medida que nuestras articulaciones se vuelven rígidas y nuestra visión se agota, por lo que es mejor tener en cuenta este síntoma cuando aparece en combinación con otros de esta lista.

9. Temblores o sacudidas

Hay muchos casos en los que un pequeño temblor en las manos es normal. Puede ocurrir después de hacer ejercicio, como síntoma de una medicación o tras una lesión. Lo que no es normal es un marcado temblor en cualquiera de los dedos, los pulgares, las manos o, incluso, en la barbilla, mientras se está en reposo.

Reader’s Digest señala que aproximadamente el 70 por ciento de las personas que padecen Parkinson experimentan temblores mientras están en reposo. Estos temblores se hacen más prominentes cuando sus emociones se intensifican, como por ejemplo durante el estrés o la excitación. No es de extrañar que los temblores sean normalmente el síntoma más notable y ampliamente reconocido del Parkinson, y la mayoría de las veces no aparecen hasta que la enfermedad ya ha progresado. Muchas personas observan que los demás síntomas de esta lista aparecen antes de que comiencen los temblores, así que esté atento a la pérdida de olfato, de sueño o a cualquier trastorno del estado de ánimo.

10. Mala postura

La mala postura es algo que padece mucha gente, sobre todo los que trabajamos en un escritorio todo el día. También es un síntoma y una señal de alerta temprana de la enfermedad de Parkinson. Healthline señala que no es algo que ocurra de la noche a la mañana. En muchos casos se producirá lentamente al principio, hasta que empeore notablemente.

La fuente también señala que esta postura encorvada suele deberse al hecho de que alguien con Parkinson está empezando a perder el control sobre su coordinación y equilibrio. Una persona que tiene la espalda encorvada debido a una lesión o, simplemente, a un día de mala postura corporal, será capaz de enderezar su espalda, mientras que alguien que sufre la enfermedad de Parkinson no lo hará.

11. Cambios en la voz

Este signo de alerta temprana suele ir acompañado de la “cara entumecida”. La enfermedad de Parkinson tiene la capacidad de ralentizar todo el cuerpo en general, no sólo físicamente (en el sentido de dificultar los movimientos) sino también en lo que respecta a la voz del enfermo. Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson suelen empezar a hablar más despacio y a arrastrar las palabras. Estos cambios no se hacen demasiado evidentes hasta las últimas fases de la enfermedad.

Según Healthline, el habla de una persona puede parecer buena al principio; seguirá hablando con claridad, pero es posible que empiece a hablar con más suavidad.

12. Músculos rígidos

Todos nos ponemos un poco rígidos con la edad, o a primera hora de la mañana, pero cuando se trata de la enfermedad de Parkinson, la rigidez es notablemente peor y no parece mejorar a medida que avanza el día. Esta rigidez hace que ciertas tareas mundanas (como vestirse, cepillarse los dientes o cortar la comida) sean extremadamente dolorosas y difíciles. Según Healthline, esta rigidez es el resultado del “deterioro de las neuronas que controlan el movimiento”. Una persona que esté desarrollando el Parkinson empezará a tener movimientos más espasmódicos y, en general, más descoordinados.

La Fundación Nacional del Parkinson (National Parkinson Foundation) advierte a los lectores que estén atentos a señales como no poder balancear los brazos al caminar o sentir que los pies están “pegados al suelo”, o que escuchen a otras personas cuando les hagan comentarios sobre su postura rígida.

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