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Diez síntomas de la encefalitis

La encefalitis es un mal poco común y, a su vez, muy peligroso, ya que se trata de la inflamación del encéfalo. Muchos virus la provocan, como el herpes simplex, el virus del Nilo Occidental, paperas y rubéola. Los casos más severos pueden resultar en hemorragias y daños cerebrales o incluso en parálisis. Como sucede con muchas infecciones graves, los niños pequeños y los ancianos corren más riesgo de sufrir otros tipos de complicaciones. La gravedad de la situación dependerá de qué la ha desencadenado; cuando las infecciones virales son las culpables, los daños pueden llegar a ser bastante severos. La buena noticia es que existe una vacuna que reduce los riesgos de desarrollar esta afección letal. Sin embargo, estar alerta a los síntomas es clave para salvar su vida…

1. Fiebre

Por desgracia, la fiebre es un síntoma común a otras tantas enfermedades, desde resfríos hasta alergias, y a otras complicaciones de salud de mayor gravedad como cáncer. No obstante, la encefalitis también forma parte de esta lista, a pesar de que no siempre sea la razón más obvia. Al tratarse de una respuesta natural del organismo ante cualquier desequilibrio, si el paciente no presenta otras complicaciones, no se le suele prestar mucha atención a la fiebre a menos que el cuadro empeore.

En el caso de la encefalitis, la fiebre aparece como defensa ante una infección; por más que la temperatura no sea muy alta, siempre es importante controlarla. Según el virus que haya contraído, el individuo afectado experimentará reacciones diferentes más o menos tempranas, entre 2 y 15 días posteriores al proceso de incubación. Esto no significa que el mismo virus vaya a causarle encefalitis, pero sí es importante estar alerta a la evolución del cuadro.

2. Dolor de cabeza

Los dolores de cabeza leves son síntomas iniciales de la encefalitis viral y, al igual que la fiebre, son un signo común a muchas otras enfermedades. Recuerde que muchísimas infecciones virales no se diagnostican y nunca llegan a manifestarse en su totalidad. Sin embargo, los dolores de cabeza ligeros pueden permanecer durante varios días antes de que los síntomas se hagan más notorios y provoquen mareos, fatiga, desorientación o encefalitis.

Para los médico, encontrar el desencadenante de la encefalitis es clave, aunque no es una tarea simple. Muchas infecciones virales que derivan de esta enfermedad se pueden tratar con medicamentos. De hecho, es probable que el tratamiento comience antes de conocerse el diagnóstico preciso, ya que cada segundo cuenta en estos casos. Si el paciente tiene el virus del herpes simplex en su organismo, los expertos intentarán bloquearlo antes de que se dirija al cerebro.

3. Dolor articular

Los síntomas tempranos de la encefalitis son variados y dependen del virus que la haya provocado. De hecho, no todas las personas que la padecen sufren dolor articular. Las que sí lo padecen, por lo general experimentan otros signos muy parecidos a los de una gripe común, como dolor de cabeza y fiebre. Ciertas investigaciones sugieren que el dolor articular es muy característico de la encefalitis provocada por virus transmitidos por mosquitos, garrapatas y por los de tipo equino.

Al ser una molestia tan común, muchas personas suelen ignorarla o asociarla con contracturas musculares o tortícolis, pero sepa que también puede ser un indicador de afecciones más severas como la encefalitis o la meningitis. Si los dolores articulares no suelen ser algo común en su vida, consulte a su médico para que efectúe un diagnóstico preciso lo antes posible y así pueda comenzar con su tratamiento a tiempo.

4. Náuseas

Las náuseas son un síntoma inicial de la encefalitis y son comunes ante la presencia de cualquier virus en el organismo. En el caso de bebés y niños pequeños suele ser muy difícil darse cuenta de qué es lo que anda mal, ya que no tienen forma de expresar cómo se sienten. No obstante, las molestias estomacales son fáciles de identificar, así que manténgase alerta a cualquier comportamiento extraño en las criaturas.

Muchos pacientes experimentan episodios de vómitos y diarrea extremos y, por desgracia, esto significa que la infección ha avanzado. Por más que sospeche que se trata de una gripe común, si los síntomas persisten durante uno o dos días, consulte a su médico para descartar cualquier complicación más importante.

5. Debilidad muscular

La encefalitis suele ser muy engañosa, debido a que afecta distintas áreas del cerebro y se manifiesta de formas diferentes según la zona del cerebro en la que la hinchazón se localice. Por lo que, en algunos casos, los pacientes pueden experimentar debilidad muscular o hasta perder la movilidad de ciertas zonas como consecuencia de la hinchazón en el cerebro que impide que el cuerpo funcione correctamente.

Se recomienda consultar a su médico ante cualquier cambio en la fuerza o en el movimiento que efectúa con las extremidades. Cuando los virus provocan encefalitis, atacan directamente al cerebro a través de otras partes del cuerpo. Una vez que se produce la inflamación, los síntomas empeoran si no son tratados a tiempo.

6. Tortícolis o rigidez muscular

Al igual que los dolores y las molestias, la tortícolis o rigidez muscular puede permanecer durante días y aún así ser ignorada por el paciente. Por más insignificante que parezca, es un indicador de que la infección viral ha empeorado y se ha trasladado a la columna vertebral o, en el peor de los casos, al cerebro. Junto con la tortícolis, otros signos más graves como convulsiones, dificultades para concentrarse y pérdida de control en los músculos se hacen evidentes en esta etapa.

Como la rigidez en la zona del cuello también es una característica de la meningitis, el diagnóstico de la encefalitis se dificulta aún más. Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, la meningitis ocurre cuando se desarrolla alguna complicación en las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, mientras que la encefalitis afecta principalmente al cerebro. Asimismo, es posible que el paciente experimente ambas infecciones al mismo tiempo y esto se conoce como meningoencefalitis. Por desgracia, la meningoencefalitis suele provocar daños irreversibles.

7. Sarpullido

Algunas infecciones virales que derivan en encefalitis causan sarpullidos en la piel, lo que facilita la elaboración de un diagnóstico por parte de los médicos. En presencia de otros síntomas, la enfermedad es todavía más fácil de detectar. Esta es otra señal a tener en cuenta en bebés y niños pequeños, en especial si lloran mucho o se comportan de manera extraña. Detectar a tiempo el virus reduce las posibilidades de que avance y permite que el tratamiento sea más efectivo.

No obstante, no todos los casos de encefalitis son tratables. Por ejemplo, algunos sarpullidos suelen ocurrir en aquellos casos de encefalitis provocada por el virus del Nilo Occidental, que no responde a los medicamentos que se utilizan en la mayoría de los tratamientos. Se recomienda que, ante la presencia de ronchas o marcas en la piel, consulte a su médico de inmediato.

8. Convulsiones

Se trata de uno de los síntomas más graves de la encefalitis. No sólo son aterradoras, sino que indican que el virus ha alcanzado la gravedad máxima y debe tratarse antes de que los daños permanentes ocurran. En casos más atípicos, las convulsiones son mortales. Cabe aclarar que estos síntomas suceden mucho después de otros más leves, por eso es importante estar alerta y buscar ayuda médica lo antes posible.

Son muchísimos los casos en los que la encefalitis no puede ser tratada con medicamentos, pero es posible frenar los síntomas y efectos secundarios y así reducir el impacto de la infección. Las convulsiones suelen tratarse con anti-convulsionantes para evitan que vuelvan a ocurrir. Por lo general, estos tipos de medicamentos le permiten al paciente atravesar las fases más complicadas de la enfermedad sin tanto estrés.

9. Sensibilidad a la luz

La sensibilidad a la luz suele ser consecuencia de los dolores de cabeza, pero también puede ser otro síntoma de la encefalitis. Por lo general, esto indica que el cerebro está inflamado y que la enfermedad ya ha avanzado bastante. Es posible que experimente otras molestias como visión doble o borrosa. En estos casos, los médicos intentarán descartar primero la presencia de meningitis, ya que los síntomas son muy similares.

Lo positivo de la encefalitis es que resulta imposible que el paciente no note los síntomas. Una vez que la infección ha avanzado, provoca debilidad muscular, dolores de cabeza, sensibilidad a la luz, entre otros problemas y es probable que los individuos afectados busquen ayuda médica. Sólo recuerde que lo más óptimo es tomar medidas rápidas. Así que, si siente que las molestias empeoran, no dude en consultar a un experto.

10. Cambios de personalidad

Los signos más severos de las infecciones virales, por lo general, afectan la memoria, el pensamiento general y demás procesos cognitivos. La sensación de desorientación es común, aunque los pacientes con casos severos de encefalitis experimentan cambios de personalidad significativos. Por ejemplo, quienes solían ser extrovertidos puede que ahora prefieran estar en soledad.

Estos cambios en la personalidad también llegan a ser permanentes. De hecho, quienes padecen encefalitis corren riesgos de experimentar daños en su salud psicológica, junto con otras complicaciones neurológicas. Si nota que usted o algún familiar presenta alguno de estos signos (en especial los más severos) no dude en consultar a su médico o en ir a la guardia del hospital más cercano. Para evitar que ocurran daños permanentes, es importante que la persona afectada sea tratada lo antes posible.

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