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Diez signos y síntomas de la enfermedad de Ménière

Si alguna vez sufrió algún tipo de infección en el oído interno, seguramente entenderá lo debilitante que puede ser sucediendo algo parecido con la enfermedad de Ménière. Según la Clínica Mayo, esta enfermedad afecta el oído interno y provoca reiterados episodios de vértigo debido a que los conductos de la zona se llenan de fluidos. Además de los mareos que vienen acompañados de náuseas, es posible que experimente pérdida de audición en uno o en ambos oídos y que sienta un zumbido constante. Esto puede llegar a interferir en su trabajo, su forma de conducir, o al realizar actividades cotidianas, aunque los síntomas suelen variar según la persona. Desafortunadamente, este problema no tiene cura, pero existen diversos tratamientos para controlar los síntomas.

Mantenga sus ojos fijos a estos diez signos de la enfermedad de Ménière y no deje de consultar a su médico si experimenta alguno de ellos…

1. Mareos

Por lo general, la enfermedad de Ménière no suele diagnosticarse a tiempo, ya que puede que al principio sólo experimente un síntoma, lo cual hace que sea más difícil para su doctor asociarlo con este mal. Los mareos son comunes en muchas otras enfermedades e infecciones, aunque suelen ser el síntoma principal en el caso de Ménière. Lidiar con ello suele ser muy incómodo y frustrante y puede impactar negativamente en su rutina diaria.

El oído interno es el responsable de garantizar el equilibrio y ya que esta enfermedad ataca a los pequeños conductos que allí se encuentran, los mareos suelen ocurrir durante un resurgimiento de la enfermedad. Si este es su caso, notará la falta de estabilidad en sus pies y sentirá que todo a su alrededor dará vueltas. En situaciones más extremas, puede llegar a tropezarse y hasta caerse mientras camina, lo cual es sumamente incapacitante.

2. Náuseas

Las náuseas son otro síntoma común de la enfermedad de Ménière y, por lo general, suelen ocurrir junto con los mareos. En algunas ocasiones podrá sentirse descompuesto y hasta puede que vomite. Algunos síntomas suelen ser agrupados, especialmente las náuseas y los mareos, debido a que la enfermedad provoca vértigo. No obstante, puede llegar a experimentar sólo uno durante un ataque.

Cuando la enfermedad ataca, el vértigo puede durar desde media hora hasta un día completo. Si bien la indisposición es efímera, las náuseas y los demás síntomas pueden ser muy intensos. Además, existen muchos medicamentos de venta libre para tratar estas molestias tan desagradables que su médico puede recetarle sin problemas. Otra manera efectiva de aliviar el malestar es inyectarse antibióticos en el oído interno.

3. Pérdida de la audición

Uno de los síntomas más aterradores pero a la vez más comunes de la enfermedad de Ménière es la pérdida de la audición en el oído afectado. Si bien sólo es temporal y se da en un solo oído, con el paso del tiempo algunas personas sufren pérdidas permanentes de audición y en ciertos grupos reducidos, esta pérdida se da en ambos oídos.

La disminución e incluso la eliminación del fluido de los conductos del oído interno puede realizarse de diversas maneras según el paciente. Ciertos cambios en el modo de vida junto con algunos medicamentos diuréticos suelen ser los primeros tratamientos a recetar. Se recomienda disminuir el consumo de sal, de cafeína y de alcohol de su dieta para reducir los síntomas. Beber mucha agua puede ser igualmente efectivo, debido a que su cuerpo no intentará retener líquidos cuando esté bien hidratado, lo cual evita los riesgos de que los fluidos se acumulen. En casos más severos, los pacientes requerirán audífonos o incluso una cirugía si los demás tratamientos no funcionan.

4. Zumbidos en sus oídos

Experimentar zumbidos en los oídos es otro de los síntomas causados por la enfermedad de Ménière. Si alguna vez ha tenido que lidiar con sonidos anormales en uno o en ambos oídos, seguramente sabrá lo incómodo y molesto que resulta. Según la Clínica Mayo, la enfermedad de Ménière provoca tinnitus; se trata de sonidos en el oído descritos como zumbidos, crujidos o silbidos. Cada paciente experimentará los síntomas de manera distinta; algunos tendrán tinnitus sin vértigo ni pérdida de la audición, mientras otros experimentarán una combinación de ambos.

Si bien no es doloroso, cualquier ruido extraño puede generar molestias. Dormir bien dejará de estar a su alcance durante un ataque. Como si esto fuera poco, dichos episodios pueden suceder desde una vez al año hasta varias veces al mes. Si cree que tiene la enfermedad de Ménière, no dude en consultar a su médico.

5. Movimientos oculares involuntarios

Más allá de los síntomas comunes que cualquier persona con problemas en el oído interno pueda experimentar, la enfermedad de Ménière puede producir movimientos oculares involuntarios. Algunas personas experimentan movimientos torpes en uno o en ambos ojos, de lado a lado, de arriba a abajo o en círculos; varía según el paciente. El oído interno afecta directamente al equilibrio y, a su vez, al movimiento de sus ojos. Se pueden realizar pruebas para detectar problemas en la respuesta ocular cuando el equilibrio del oído interno es alterado.

Este es otro síntoma que lo pone en peligro a la hora de conducir o de operar cualquier tipo de maquinaria durante un ataque. Lo peor de todo es que estos síntomas aparecen de un momento al otro y sin previo aviso. Algunos doctores les recomiendan a sus pacientes que eviten conducir. No obstante, si la enfermedad se controla, es posible vivir una vida normal y realizar tareas cotidianas —-como conducir.

6. Diarrea

Al igual que otros signos de la enfermedad de Ménière, la diarrea puede atacarlo por sorpresa y en cualquier lugar. Aquellos con este síntoma puede que también sientan vértigo. Y peor aún, este malestar estomacal puede continuar después de que el ataque haya terminado. Es muy importante que en estos momentos se mantenga hidratado; debido a que el vértigo puede provocar vómitos, la combinación de estos síntomas le quitará muchos nutrientes esenciales y, si esto no se tiene en cuenta, puede ocasionar otros problemas de salud más graves.

Además, puede que sienta dolor abdominal y molestias gastrointestinales. Lo bueno es que este no es el síntoma más común de la enfermedad, por lo que el conocimiento y la experiencia de los profesionales pueden hasta garantizarle que en general se sentirá bien después de adoptar el tipo de tratamiento indicado.

7. Sudores fríos

Junto con los molestos síntomas que aparecen durante un ataque — náuseas, mareos y hasta vómitos — los pacientes pueden experimentar sudores fríos, lo cual constituye una molestia adicional. Como estos sudores fríos suelen ser una consecuencia del vértigo en el caso de la enfermedad de Ménière, los medicamentos para el vértigo pueden eliminar o aliviar en gran medida este y otros síntomas. Según la gravedad de los ataques, su médico decidirá si le receta medicinas anti-náuseas o no.

Puede que su pulso disminuya o se acelere y le provoque temblores. Muchas veces, esto dificulta la realización de las tareas cotidianas. Es mejor recostarse durante un ataque de esta envergadura para evitar lesionarse. Ya sea que padezca la enfermedad de Ménière o no, estos terribles síntomas deben ser controlados por un médico.

8. Sensación de fatiga

En la enfermedad de Ménière existen algunos síntomas que pueden aparecer después de un ataque. Uno de ellos son los sentimientos de fatiga; puede que se sienta letárgico o somnoliento. Se piensa que aquellos que padecen la enfermedad de Ménière son más susceptibles a padecer fatiga, lo cual aumenta las posibilidades de sufrir un ataque.

Algunos pacientes han demostrado que la fatiga puede ser el causante de los ataques, por lo que aquellos que padezcan esta enfermedad deberán ajustar su modo de vida de forma tal que se reduzcan las posibilidades de sentirse muy cansado. Intente dormir bien y trate de no exigirse más de lo que puede dar. Identificar cómo se siente y comunicárselo a su medico puede acelerar el proceso de diagnóstico. Asegúrese de decirle a su médico cómo se siente antes y después de un ataque de cualquier intensidad.

9. Cambios de humor extremos

Otro síntoma común posterior al ataque son los cambios de humor. Las personas que padecen esta enfermedad afirman que tanto durante los ataques como entre medio de ellos experimentan sentimientos que van desde la ira y la irritabilidad hasta la ansiedad y el miedo. Los causantes pueden ser varios, no necesariamente Ménière. No obstante, si tiene síntomas adicionales o su malestar empeora, consulte a su médico. Es importante tratarse lo antes posible para disminuir el riesgo de tener daños permanentes.

Cabe notar, además, que esta montaña rusa de sensaciones puede no ser necesariamente una reacción física de la enfermedad —- la Clínica Mayo explica que aún no se ha determinado si la ansiedad contribuye o causa los episodios o viceversa. De cualquier manera, lograr controlar estos cambios en su estado mental es necesario para mejorar su calidad de vida y poder sobrellevar de manera óptima la enfermedad de Ménière.

10. Migrañas

Un síntoma de la enfermedad de Ménière que suele ser pasado por alto son los dolores de cabeza, más específicamente las migrañas. Estas son originadas por tantos problemas en la alimentación en su modo de vida que suelen ser ignorados. Es decir, una vez que realmente piensa en la enfermedad y lo que afecta, no es tan difícil establecer algún tipo de conexión. Se piensa que las migrañas pueden afectar el oído interno y aquellos que padecen la enfermedad de Ménière tienden a tener episodios de migraña durante los ataques.

Según la American Hearing Research Foundation, aquellas personas que sufren de migrañas y padecen la enfermedad de Ménière comenzarán a mostrar los síntomas antes que aquellos que no la padecen. Esto es particularmente cierto para aquellos que en sus historiales clínicos familiares tengan evidencias de que genéticamente son más vulnerables a padecer dicha enfermedad. Es importante destacar que entre sus síntomas se encuentran las migrañas; es posible que éstas surjan de lo que se conoce como vértigo asociado a las migrañas, lo que dificulta aún más su diagnóstico.

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