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Conozcamos siete novedades asombrosas sobre el autismo

El autismo suele definirse como una enfermedad mental que afecta la comunicación y el comportamiento de un individuo desde muy temprana edad. Existen diversas teorías en la medicina sobre este trastorno, algunas más avaladas por los científicos que otras. Por ejemplo, ciertas celebridades han hecho circular un rumor falso sobre la enfermedad vinculándola con la aplicación de vacunas.

Si bien no hay un único desencadenante sólido, algunos expertos creen que el autismo está vinculado con problemas del sistema inmunológico. Si bien la afección suele verse como un tipo de deficiencia, los médicos han descubierto que los autistas pueden destacar en muchas áreas, en especial en lo creativo (como actores y artistas, según un artículo del periódico The Guardian). A continuación, le presento siete descubrimientos a considerar sobre el autismo…

1. El autismo puede detectarse por medio de escáneres cerebrales

The Autism Society, con base en Maryland, señala que el autismo es mucho más que un trastorno de comportamiento, ya que puede detectarse por medio de un escáner cerebral. Por esta razón, dicha organización considera que la afección también presenta anomalías en el cerebro.

El tamaño y la forma del cerebro de un niño con autismo son muy distintos a las de uno “neurotípico”, agrega The Autism Society. Si bien la enfermedad puede diagnosticarse con un escáner cerebral, se desconocen los desencadenantes específicos, explica dicha fuente.

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2. Podría haber vínculos genéticos

La misma fuente destaca que podría haber cierta “vulnerabilidad genética” a desarrollar autismo. The Autism Society explica que las familias en las que el autismo está presente reflejan un patrón de “discapacidades asociadas” que avalan la teoría de que el autismo tiene base genética.

La fuente señala que los investigadores están intentando buscar códigos genéticos irregulares en niños con autismo. Sin embargo, puede afirmarse que las personas con ciertas enfermedades (como la esclerosis tuberosa y el síndrome de la rubéola congénita) son más propensas a desarrollar autismo.

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3. Mayores riesgos para bebés prematuros

Según el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, el autismo es más común en niños prematuros que en aquellos que nacieron en la fecha establecida.

Una investigación ha demostrado que los bebés que nacen antes de las 37 semanas de embarazo exhiben más riesgos de tener autismo. Una vez dicho esto, los expertos en medicina pueden sospechar que un niño es autista antes de que cumpla 18 meses y finalmente se confirma el diagnóstico cuando la criatura alcanza los 2 años de edad.

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4. Vínculo gastrointestinal

Si bien hay ciertas irregularidades cerebrales en aquellas personas con autismo, otra investigación revela que podría existir un vínculo con las bacterias intestinales, según Scientific American. La revista explica que los investigadores han descubierto que hasta el 90% de las personas autistas también tiene problemas intestinales, incluso la enfermedad intestinal inflamatoria.

Otra afección del intestino que puede asociarse con el autismo es lo que se conoce como “intestino con fuga”, agrega la fuente científica. Se trata de una enfermedad en la que los intestinos son altamente permeables y parte de su contenido se filtra en el torrente sanguíneo. Los expertos continúan investigando si las bacterias del intestino pueden ser un desencadenante del autismo.

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5. Pistas sobre la disfunción inmunológica

Con sedes a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos, Autism Speaks señala que muchos individuos con autismo también exhiben problemas inmunológicos. La investigación que dicho organismo menciona se centra en cómo los químicos que refuerzan las células del sistema inmunológico ingresan al cerebro.

El estudio reveló que estos químicos son más escasos en bebés e infantes con autismo. En conclusión, existen “interacciones importantes” entre las células nerviosas del cerebro y las células de inmunidad, como la manera en que las neuronas del cerebro se conectan entre sí.

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6. Las vacunas no provocan autismo

Algunas celebridades, entre las que se incluye Jenny McCarty, se han tomado el atrevimiento de decir que las vacunas causan autismo, mientras que otras figuras de Hollywood han formado un bloque “anti-vacunación.” Esto ha llevado a que muchos estadounidenses estén en contra de las vacunas, lo cual es bastante arriesgado según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Los CDC afirman que no existe ningún tipo de vínculo entre las vacunas y el autismo. El ingrediente específico que ha sido estudiado en las vacunas se llama timerosal, un compuesto químico a base de mercurio que ayuda a prevenir la contaminación de las ampollas de la vacuna. Además, según los CDC, diversos estudios afirman que el timerosal no aumenta los riesgos de desarrollar autismo.

Tuberculosis Vaccine

7. El autismo puede hasta no ser un trastorno

Si bien el autismo es considerado una barrera social por muchas personas, algunos expertos aseguran que tampoco es una anomalía—es sólo una forma distinta de funcionar que tiene el cerebro. La teoría de la “neurodiversidad” afirma que las personas ven el mundo de maneras distintas y que el autismo debería entenderse de tal manera.

Steve Silberman, escritor sobre ciencia de origen estadounidense, ha liderado uno de los debates más significativos sobre neurodiversidad, según la revista Maclean’s. En lugar de tratar el autismo como si fuera un problema y gastar fortunas en una solución definitiva, Silberman afirma que deberíamos utilizar esos recursos para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo.

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