Señales comunes de la faringitis estreptocócica

La faringitis estreptocócica es la causa de, aproximadamente, el 15% de todos los dolores de garganta que se presentan en las consultas médicas y en las clínicas de atención urgente de Norteamérica. Esta infección bacteriana generalizada afecta, sobre todo, a los niños en edad escolar, pero los adultos no están exentos de esta afección que enrojece, hincha y hace doler la garganta. La faringitis estreptocócica es causada por un crecimiento excesivo de la bacteria estreptococo del grupo A (de allí, su nombre).

Si se siente mal, es posible que tenga faringitis estreptocócica. A continuación, le damos a conocer 11 señales de advertencia…

1. Dolor de garganta

Según el CDC de EE.UU. (U.S. Centers for Disease Control and Prevention), la faringitis estreptocócica es un tipo de dolor de garganta frecuente que afecta, sobre todo, a los niños. Es menos frecuente en los adultos. El dolor, el enrojecimiento y la inflamación de los tejidos de la garganta que produce la faringitis estreptocócica se deben a una infección bacteriana grave. Las causas del dolor de garganta varían, por ejemplo: alergias o factores víricos, fúngicos o bacterianos, así como irritantes ambientales -como la contaminación o el humo de los cigarrillos-. Asimismo, ciertas causas no bacterianas del dolor de garganta pueden imitar las sensaciones de incomodidad, picor y despellejamiento asociadas a la faringitis estreptocócica.

Por suerte, si su médico sospecha de una faringitis estreptocócica, un rápido frotis de garganta puede determinar si la bacteria estreptococo del grupo A está presente. Si lo está, su médico puede recetarle antibióticos para aliviar el dolor de los tejidos enrojecidos e inflamados de la garganta y ayudarlo a curar la intensa infección bacteriana -antes de que se transforme en una afección más grave, como la amigdalitis o la sinusitis-.

2. Glándulas inflamadas

Si cree que puede tener una faringitis estreptocócica, busque ganglios linfáticos inflamados en el cuello. Las amígdalas inflamadas también suelen causar dolor al tragar. Sin embargo, el médico no puede determinar la existencia de una faringitis estreptocócica sin una prueba médica o un frotis de garganta que detecte la presencia de la bacteria estreptococo del grupo A. Esta bacteria suele vivir en nuestras gargantas y narices sin causar enfermedad. Sin embargo, un exceso de bacterias hará que se sobrecargue el sistema y se produzca una faringitis estreptocócica.

La faringitis estreptocócica se transmite con mayor frecuencia si se entra en contacto directo con una persona infectada o, más concretamente, si se entra en contacto con fluidos (normalmente las microgotas que se expelen después de toser o estornudar). Por ello, es importante lavarse las manos con frecuencia durante la temporada de gripe, para evitar que estas microgotas infectadas entren en contacto con la boca, la nariz o los ojos, lo que provocaría una infección estreptocócica.

3. Fiebre y escalofríos

Una fiebre de leve a alta, de 100 grados Fahrenheit, acompañada de escalofríos y sudores nocturnos (los que disminuyen rápidamente los fluidos corporales esenciales), es típica de la faringitis estreptocócica mientras se lucha contra la infección. La fiebre puede aumentar las necesidades de líquidos, por lo que hay que asegurarse de beber suficientemente para reponer los fluidos perdidos y evitar la deshidratación.

Si se presenta una fiebre alta acompañada de varios otros síntomas de estreptococos, una prueba de estreptococos puede determinar su enfermedad e indicar la necesidad de recetar antibióticos. Obviamente, la faringitis estreptocócica es muy contagiosa, y las personas infectadas deben tomar todas las precauciones posibles para evitar la propagación de la enfermedad (permaneciendo en casa, no yendo al trabajo, a la escuela, a la guardería y/o a otras obligaciones sociales) hasta que hayan tomado los antibióticos durante, al menos, 24 a 48 horas (o el tiempo que el médico haya prescrito) y comiencen a sentirse mejor.

4. Erupción cutánea

A veces, la faringitis estreptocócica puede provocar una erupción cutánea (sobre todo en niños pequeños, o en pacientes de edad avanzada con un sistema inmunitario débil). Esta erupción es el resultado de una reacción alérgica a los estreptococos presentes en el organismo, así como un resultado de la fiebre. Esta erupción de pequeñas protuberancias rojas puede aparecer en el torso, el pecho, la espalda y el cuello, y también se puede encontrar pequeñas manchas rojas (denominadas por los médicos “petequias”) en la zona posterior y superior del paladar blando y duro de la boca. Algunas cepas del estreptococo del grupo A también pueden provocar una erupción similar a la que produce la fiebre (parecida a la escarlatina). La erupción, similar a la del papel de lija, aparecerá primero en el pecho y el cuello antes de extenderse al torso y al resto del cuerpo.

Una vez detectada la bacteria del estreptococo del grupo A (con una prueba médica), se pueden recetar antibióticos. Es importante que tome la prescripción de forma completa y que siga todas las indicaciones de su médico. La medicación recetada se utiliza para reducir las molestias de los síntomas, acelerar el ritmo de curación, prevenir la propagación de la infección por estreptococos a otras personas y reducir las complicaciones más graves (por ejemplo, sinusitis, fiebre reumática aguda y amigdalitis).

5. Dificultad para tragar

La faringitis estreptocócica suele provocar dolor al tragar, lo que dificulta beber e ingerir los líquidos necesarios para combatir la infección. Intente beber líquidos suaves (como caldo de sopa tibio e infusiones con miel) que contengan sal y azúcar, para ayudar al cuerpo a reponer líquidos. Es posible que no le apetezca comer mucho mientras lucha contra la faringitis estreptocócica -lo cual es comprensible debido al desollamiento, irritación e inflamación de los tejidos de la garganta-. Sin embargo, es importante que se mantenga adecuadamente hidratado y nutrido para potenciar su fuerza inmunológica y combatir la enfermedad.

Además, mientras se cura, asegúrese de lavarse las manos con regularidad para evitar el contagio de la faringitis estreptocócica a las personas de su casa. Mientras esté enfermo -e, incluso, cuando tome la medicación recetada- no comparta tazas, platos o utensilios y cúbrase completamente la boca al toser y estornudar, para evitar que los demás se contagien.

6. Dolor de cabeza

En los pacientes con faringitis estreptocócica, el dolor de cabeza suele ser consecuencia de la deshidratación, pero -junto con la fiebre- suele ser un síntoma similar al de la gripe, que a menudo se desecha como poco importante. La fiebre también es habitual, ya que el cuerpo lucha contra los invasores extraños. Sin embargo, si la fiebre persiste incluso después de comenzar a tomar los medicamentos recetados para combatir la enfermedad, acuda a su médico inmediatamente.

Si tiene una faringitis estreptocócica, es probable que su médico le recete medicamentos para ayudar a reforzar el sistema inmune, disminuir los síntomas de la faringitis estreptocócica y acelerar el tiempo de recuperación. Asegúrese de seguir las órdenes de su médico, cuando tome la medicación recetada. Por ejemplo, siga al pie de la letra las instrucciones sobre dosis y termine toda la prescripción -incluso si empieza a sentirse mejor y cree que ya no necesita el antibiótico-. Si deja de tomar los antibióticos antes de tiempo, se arriesga a infectar a otras personas y reinfectarse a usted mismo.

7. Dolor muscular

Al igual que con cualquier otro tipo de enfermedad (como los resfriados y la gripe), es muy habitual que se produzcan dolores musculares y síntomas generales parecidos a los de la gripe (como dolor de cuello, dolor de cabeza, y rigidez en las articulaciones), sobre todo en el caso de quienes luchan contra una infección bacteriana por estreptococos. También puede notar que los ganglios linfáticos, o las glándulas del cuello, se vuelven sensibles, se hinchan y están calientes al tacto.

La penicilina o la amoxicilina son dos antibióticos que los médicos suelen recetar durante un periodo de 10 días (y que deben seguir tomándose incluso cuando los síntomas han desaparecido totalmente). Además de ayudar a que la garganta se sienta mejor, los antibióticos aliviarán los dolores musculares y los dolores de cuello y hombros. Asimismo, tome líquidos tibios, como un té de limón suave o un té con miel, para favorecer la relajación y un sueño reparador mientras lucha contra la enfermedad. Si el dolor muscular es intenso, hable con su médico sobre la posibilidad de tomar analgésicos de venta libre (por ejemplo, paracetamol) para ver si es seguro combinarlos con los antibióticos.

8. Garganta con manchas blancas

Todos conocemos esa sensación de desollamiento, picor e irritación que nos asalta en la parte posterior de la garganta -y que puede ser el simple resultado del aire seco, las alergias invernales o un resfriado común-. Sin embargo, si el culpable es el estreptococo del grupo A (un tipo de infección bacteriana muy contagiosa), ese dolor, inflamación y desollamiento de la garganta persistirán, y puede ser peligroso si se deja sin tratar.

En los casos graves de faringitis estreptocócica, puede notar que la parte posterior de la garganta aparece hinchada y enrojecida, con manchas blancas y puntos visibles de pus a lo largo de las amígdalas. Abrir la boca y decir “Ahhh” a su médico puede revelar la presencia de bacterias estreptocócicas del grupo A, que suelen dejar manchas blancas en la parte posterior de la boca (en el paladar blando y duro), así como en la garganta y las amígdalas, junto con tejidos enrojecidos e hinchados.

9. Náuseas, vómitos y pérdida de apetito

En algunos casos, la faringitis estreptocócica puede ir acompañada de náuseas y vómitos. Aunque no son síntomas especialmente frecuentes, pueden darse con mayor frecuencia en los niños que contraen la enfermedad.

Además, algunas personas con faringitis estreptocócica pueden sufrir pérdida de apetito. Esto puede deberse al indeseable malestar de las náuseas (lo que hace que cualquier alimento ingerido tienda a volver a subir) o como resultado de la inflamación de la garganta (lo que hace que tragar los alimentos sea increíblemente difícil).

10. Mal aliento

Hay muchas razones diferentes por las que una persona puede tener mal aliento, desde la ingesta de ciertos alimentos, hasta una mala higiene bucal e infecciones de garganta (como la faringitis estreptocócica). Livestrong.com explica: “Dado que la presencia de bacterias puede desprender cierto olor, una infección bacteriana de garganta puede estar asociada con el mal aliento debido a la mayor cantidad de microorganismos en la garganta”.

Para aliviar este mal aliento, también conocido como “halitosis”, los médicos suelen recetar un antibiótico que, según la fuente, “reducirá los niveles de bacterias en la garganta”, además de tratar otros síntomas asociados a la faringitis estreptocócica.

11. Otros síntomas

Hay otras señales que pueden indicar que una persona tiene faringitis estreptocócica. Por ejemplo, puede experimentar dolores corporales y debilidad -similares a los que se experimentan con una gripe-. Esto puede sentirse tanto en los músculos como en las articulaciones.

Aunque aparentemente no está relacionado, las personas con faringitis estreptocócica también pueden sufrir dolor abdominal. El motivo es que la bacteria del estreptococo del grupo A puede propagarse desde la zona de la nariz y la garganta hacia el abdomen, así como a los órganos cercanos (como la vejiga y los intestinos).

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