Señales y síntomas tempranos del autismo en niños pequeños

El trastorno del espectro autista (o TEA) se distingue por una amplia variedad de comportamientos cíclicos, sociales y comunicativos, que se consideran, hasta un cierto punto, fuera de lo normal en los niños.

Cada individuo autista experimentará estos síntomas de forma diferente y en un espectro que va de leve a grave. Sin embargo, los siguientes 14 comportamientos se consideran síntomas comunes de alerta temprana del autismo en los niños…

1. Desconexión de otras personas

Los niños con autismo suelen parecer distantes o desconectados de sus seres queridos (por ejemplo, padres y hermanos). Por este motivo, puede parecer que están desconectados emocionalmente de los demás y que no registran las diferencias entre las señales faciales. En otras palabras, los niños con autismo a menudo tienen idénticas reacciones frente un ceño fruncido, o una mueca, que ante una sonrisa o una risa.

Es importante tener en cuenta que los niños autistas no están desconectados emocionalmente; simplemente no entienden o captan las señales sociales con la misma eficacia o rapidez que otros niños. Además de no reaccionar con normalidad a las expresiones faciales y las señales sociales de los demás, los bebés con autismo también tienden a no sonreír, y a no reaccionar con alegría. También tienen una capacidad disminuida -o inexistente- para la reciprocidad normal de sonidos y/o expresiones faciales. Normalmente, estos síntomas se manifiestan cuando el bebé tiene unos 9 meses.

2. Aparente falta de empatía

Otra característica común de los niños con autismo es que tienen dificultades para empatizar con los demás. Aunque la empatía es una emoción bastante avanzada y puede ser difícil de detectar y evaluar eficazmente en bebés y niños pequeños, hay indicios específicos que se pueden buscar. En general, los niños autistas parecen tener dificultades para comprender o apreciar las situaciones desde la perspectiva de otras personas. Esto se debe a que piensan que todo el mundo entiende el mundo como ellos, lo que puede provocar confusión o la incapacidad de prever o comprender las acciones de los demás.

Al igual que con la desconexión emocional, esto no ocurre porque el niño carezca de capacidad de empatía. Es simplemente un signo de un retraso en el desarrollo, o una discapacidad, que indica la posibilidad de una condición del espectro autista. Los niños autistas suelen tener también una gama de emociones relativamente estrecha y limitada, y es posible que la empatía aún no forme parte del vocabulario emocional del niño.

3. Indiferente a la interacción humana

La mayoría de los niños son muy sociables por naturaleza. Sin embargo, los niños con autismo no se involucran mirando las caras de los demás, respondiendo cuando oyen su nombre, imitando expresiones faciales o agarrando los dedos o las manos de otros durante el juego. En cambio, los niños con autismo no parecen muy interesados en participar en los juegos y actividades normales del desarrollo, incluyendo la socialización y la imitación de otras personas.

Estos síntomas suelen empezar a manifestarse cuando el niño tiene entre un año y 18 meses de edad. A medida que la socialización con otros niños continúa, los síntomas pueden ser más pronunciados y notorios. Por ejemplo, a los tres años, los niños normalmente quieren jugar con juguetes y con otros niños; los niños autistas suelen tener menos interés en los juguetes y parecen perfectamente felices jugando solos. A los cuatro años, un niño autista puede ignorar por completo a los demás niños cuando está en el preescolar o en situaciones de juego en grupo.

4. Arrebatos emocionales

En casos más raros, los niños con autismo pueden mostrar reacciones emocionales desequilibradas ante situaciones normales. Por ejemplo, pueden tener una rabieta inapropiada o mostrar un comportamiento físicamente agresivo hacia ellos mismos, sus padres, hermanos u otros niños (por ejemplo, mordiendo o golpeando la cabeza). Pueden parecer incapaces de controlar sus emociones y respuestas físicas, especialmente cuando se encuentran en situaciones nuevas, extrañas o estresantes.

Los padres deben vigilar atentamente las respuestas sociales de sus hijos a lo largo de su desarrollo y familiarizarse con los hitos importantes y con las expectativas de comportamiento que debe mostrar un niño cuando alcanza determinadas edades. Aunque sea relativamente raro, este tipo de arrebato emocional debe anotarse y documentarse. De este modo, si los síntomas se desarrollan hasta el punto de tener que informar al médico, usted podrá proporcionar datos concretos. Esto ayudará al médico a hacer un diagnóstico, si es que TEA, realmente, es la causa principal.

5. Retraso en el desarrollo del lenguaje

A los 3 años, la mayoría de los bebés empiezan a balbucear o a imitar el lenguaje de las personas con las que se relacionan, llegando a pronunciar una sola palabra cuando señalan un objeto o intentan llamar la atención de sus padres. Sin embargo, es posible que los bebés con autismo no empiecen a balbucear o a hablar hasta mucho más tarde. Algunos no empezarán a mostrar habilidades lingüísticas significativas hasta que empiecen a trabajar con un logopeda.

Como regla general, utilice las siguientes directrices: a la edad de un año, los niños deben ser capaces de decir algunas palabras sencillas. A los 18 meses, los niños deberían tener al menos seis palabras en su vocabulario. A los 2 años, los niños deben ser capaces de encadenar frases sencillas de dos palabras. A los 3 años, los niños deberían ser capaces de formar frases completas, aunque básicas. Los niños que no alcanzan estos hitos pueden ser autistas, sobre todo si el retraso en el desarrollo del lenguaje va acompañado de otros síntomas.

6. Propenso a la comunicación no verbal

Debido a que los niños autistas no desarrollan las habilidades de comunicación verbal tan pronto como otros, pueden mostrar una propensión a la comunicación no verbal. Por ejemplo, pueden recurrir a medios de comunicación visuales o físicos, como hacer dibujos o utilizar gestos para hacer peticiones o entablar diálogos de ida y vuelta. Otro signo revelador del autismo es que los niños tienden a retroceder en sus habilidades verbales; por ejemplo, pueden perder vocabulario, no desarrollar las habilidades de comunicación recién adquiridas o volver a formas de comunicación anteriores.

Esté atento a estos síntomas no sólo cuando usted interactúe con su hijo, sino también cuando su hijo interactúe con otros niños y niñas. Puede observar que, mientras otros niños verbalizan la comunicación -aunque sus habilidades sean limitadas-, los niños autistas tienden a no hacerlo. Los niños autistas que se comunican por medio de gestos también pueden mostrar una capacidad limitada para extraer el significado de la interacción de ida y vuelta con sus padres y los cuidadores adultos.

7. Dificultad para entender las expresiones figurativas

A menudo, los niños con autismo también tienen problemas para entender que las personas, a veces, se expresan de forma figurada. Como ya se ha dicho, es posible que no interepreten ningún significado secundario a partir del comportamiento o de las expresiones faciales. También es posible que no detecten las señales de comunicación que se transmiten a través del tono de voz; por ejemplo, pueden no distinguir un tono de voz alegre de uno triste, o enfadado y -a diferencia de los niños que siguen las vías de desarrollo estándar- pueden no desarrollar la capacidad de identificar el sarcasmo, o de comprender el lenguaje corporal.

Un síntoma relacionado es que los niños autistas tienden a tener más problemas para distinguir entre lo que es real y lo que es imaginario. Mientras que la mayoría de los niños (si no todos) tienen una imaginación activa y no pueden distinguir entre realidad y ficción de la misma manera que los niños mayores y los adultos, en el caso de los niños autistas, a menudo, parece no haber ninguna línea divisoria entre lo que es real y lo que es imaginario. Curiosamente, los niños autistas pueden mostrar una imaginación extremadamente viva, y algunos parecen preferir habitar sus propios mundos imaginarios.

8. Comportamientos repetitivos

Los individuos con autismo son algo propensos a los comportamientos repetitivos. Por ejemplo, pueden ordenar y reorganizar el mismo grupo de objetos reiteradamente, balancearse de un lado a otro durante largos períodos de tiempo, agitar las manos o repetir la misma palabra o frase de forma aparentemente obsesiva. Este es uno de los síntomas más fácilmente identificables del autismo, y es uno que la mayoría de los padres observará en las primeras etapas del desarrollo del niño.

Los niños autistas también tienden a tener una capacidad motriz deteriorada, en comparación con los niños que se encuentran en las curvas de desarrollo estándar. Suelen tener problemas para aprender a sujetar crayones y lápices, y puede que sólo sean capaces de crear formas ininteligibles cuando otros niños de su edad pueden hacer dibujos inteligibles. Aunque se le presenten otras actividades, y el niño muestre interés por ellas durante un tiempo, la regresión a un comportamiento abstracto y repetitivo es un signo de que el niño puede padecer un trastorno del espectro autista.

9. Pica

Los niños, e incluso los adultos con autismo, son propensos a la pica, esto es: una tendencia conductual a comer objetos que no son alimentos. Por ejemplo, un niño puede necesitar ser vigilado al aire libre, o en la escuela, para que no consuma tierra, arcilla o pasta. Los autistas también pueden, con frecuencia, meterse los dedos y otros objetos peligrosos en la boca. También pueden intentar masticar y/o tragar estos objetos. Curiosamente, la pica es algo que también puede desarrollarse en las mujeres embarazadas, aunque los investigadores aún no han descubierto una relación definitiva entre la pica en el embarazo y las tasas de autismo en los niños nacidos de esas madres.

Evidentemente, la pica plantea algunos riesgos importantes para la salud del niño. Puede ser más propenso a sufrir infecciones bacterianas y lesiones internas. Mientras que muchos niños intentan comer objetos no comestibles, la diferencia clave es que los niños autistas seguirán haciéndolo a una edad relativamente avanzada, y pueden tener este comportamiento a pesar de entender que las cosas que están tratando de comer no son alimentos y no deberían ponerlas en sus bocas.

10. Sensibilidad a los estímulos externos

La sensibilidad a los estímulos externos es otro signo de alerta temprana del autismo. Por ejemplo, los individuos autistas pueden estresarse o agitarse cuando son expuestos a ruidos específicos, luces brillantes u olores, sabores o texturas particulares. También pueden volverse hipersensibles a ciertos estímulos; en otras palabras, pueden insistir en llevar ciertas prendas de vestir o colores, preferir habitaciones con luces brillantes o sonidos fuertes y disfrutar tocando, o jugando con, partes específicas del cuerpo. Muchos niños autistas también muestran estrés emocional cuando se les priva de sus estímulos preferidos.

También puede ocurrir lo contrario; un niño autista puede evitar ciertos colores, ropa, sonidos, luces o zonas de la casa sin razón aparente. Si se les expone a estos estímulos, pueden responder con ataques o rabietas inusualmente graves. Los investigadores creen que los niños con autismo tienen formas muy sensibles de procesar mentalmente estos estímulos, lo que conduce a un comportamiento y unas reacciones inusuales.

11. Comportamientos obsesivos

Este signo de advertencia no suele presentarse hasta que el niño es un poco mayor y puede empezar a participar en actividades o rutinas. Los niños con autismo suelen mostrar signos de inflexibilidad. Esto incluye comportamientos obsesivos y repetitivos. Encontrarán una actividad -o unas pocas actividades- que les guste, a veces estas actividades son muy inusuales, y querrán hacerlas repetidamente a lo largo del día.

Helpguide.org ofrece algunos ejemplos detallados de lo que pueden incluir estos comportamientos obsesivos, especialmente a medida que crecen. Por ejemplo, su necesidad de una rutina rígida puede incluir tomar la misma ruta para ir a la escuela todos los días, una incapacidad para adaptarse a los cambios en el horario o el entorno, un apego inusual a los juguetes u objetos extraños, u obsesionarse con un tema estrecho de interés, por lo general algo que implica números o símbolos. Disfrutarán repitiendo las mismas acciones una y otra vez, pasando largos periodos de tiempo mirando objetos en movimiento como un ventilador de techo o, en lugar de jugar con un juguete, sólo se centrarán en un aspecto del mismo, como hacer girar las ruedas de un coche de juguete.

12. Falta de comunicación

Ramificando la diapositiva 5, que menciona el retraso en el desarrollo del lenguaje como un síntoma temprano, Healthychildren.org afirma que los niños con autismo también pueden tener problemas de comunicación en un sentido mucho más general. No sólo pueden ser incapaces de hablar, o exhibir un gran retraso en el desarrollo del lenguaje, sino que también pueden parecer completamente desinteresados en comunicarse.

Como resultado, no mostrarán ningún interés en entablar una conversación o pueden no ser capaces de participar, incluso, en una conversación simple. No responderán a las expresiones faciales, no utilizarán expresiones faciales, no notarán cuando se les llame por su nombre o incluso no señalarán las cosas cuando necesiten algo. Cuando empiezan a hablar, su lenguaje suele estar poco desarrollado. Por ejemplo, pueden confundir los pronombres y usar “tú” cuando deberían decir “yo”, y viceversa, o repetir frases que escuchan sin entender el significado que tienen. Healthychildren.org dice que esto se llama “repetir como un loro” o “hacer eco”.

13. Aparentemente sin respuesta

Según Autism Canada, los signos de autismo pueden comenzar entre los 12 y los 24 meses. Aunque suele ser difícil obtener un diagnóstico antes de los 24 meses, uno de los mejores indicadores del autismo es la ausencia de comportamientos normales. Hay muchos otros signos en esta lista que, realmente, no pueden reconocerse hasta que el niño es mayor, pero la capacidad de respuesta de un niño puede comprobarse cuando todavía es muy pequeño.

Los niños con autismo “pueden parecer sordos, responder de manera aleatoria, o no responder en absoluto a los sonidos”. HelpGuide.org enumera varios signos de falta de respuesta en bebés y niños pequeños, como, por ejemplo, no establecer contacto visual, no responder a voces familiares, no seguir objetos visualmente o, incluso, no hacer gestos de señalar. Estos niños pueden no imitar las expresiones faciales ni los movimientos, no hacer ruidos para llamar la atención, y pueden no utilizar ningún tipo de gesto para comunicarse (como saludar o sonreír).

14. Rechazo a ser tocados o abrazados

Puede ser devastador para un padre saber que algo va mal con su hijo, pero por suerte, en el caso del autismo, un diagnóstico temprano (idealmente a los 18 meses) puede suponer una gran diferencia. Una vez que el bebé ha superado su etapa infantil, los padres pueden empezar a notar que a su hijo no le gusta que lo toquen o lo abracen, como lo haría un niño de desarrollo típico.

Autism Canada también señala que a los niños con autismo tampoco les gusta que los toquen, lo que hace difícil consolarlos durante los arrebatos emocionales o las rabietas, especialmente cuando son pequeños. Esto puede afectar su capacidad para establecer vínculos con los padres, los hermanos o, incluso, para hacer amigos en el futuro.

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