Parkinson's Disease

Señales Tempranas de la Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson -un trastorno cerebral crónico y progresivo que causa la pérdida de control muscular- afecta a casi un millón de personas en los EE.UU. Esta enfermedad provoca la muerte y el mal funcionamiento de las células nerviosas del cerebro, muchas de las cuales producen dopamina, una sustancia química responsable de controlar el movimiento y la coordinación.

Si bien los temblores, la lentitud de movimientos, y los problemas de habla, se encuentran entre los síntomas más comunes del Parkinson, estos  tienden a presentarse sólo una vez que la enfermedad ha progresado. A fin de detectar la enfermedad de Parkinson en las primeras etapas de su desarrollo, a continuación se presentan 12 señales a las que hay que prestar atención.

Pérdida del olfato

La pérdida o deterioro del sentido del olfato, médicamente conocida como anosmia, es considerada una de las primeras señales de advertencia de la enfermedad de Parkinson. El NHS del Reino Unido indica que esta señal, en ocasiones,  puede aparecer incluso varios años antes de que otros síntomas se desarrollen.

Las células productoras de dopamina son responsables de transportar señales entre el cerebro y los músculos, a través del sistema nervioso. A medida que mueren, “mensajes tales como las trazas de olor no llegan al cerebro” perjudicando el sentido del olfato, señala la Northwest Parkinson’s Foundation.

Problemas para dormir

Si bien es común, que alguien ocasionalmente experimente problemas para dormir, si esto ocurre con mayor frecuencia puede ser un signo de la enfermedad de Parkinson. Patear, gritar o rechinar los dientes mientras se duerme puede indicar una condición llamada trastorno de comportamiento de los movimientos oculares rápidos (RBD por sus siglas en inglés).

El RBD es particularmente preocupante porque, según la Northwest Parkinson’s Foundation, aproximadamente el 40% de las personas con RBD acaban desarrollando la enfermedad de Parkinson. La fuente añade que otros trastornos del sueño, como el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño, son también indicadores tempranos comunes de la enfermedad de Parkinson, a menudo con muchos años de antelación.

Estreñimiento

Como la enfermedad de Parkinson compromete el sistema nervioso del cuerpo, que es responsable de la digestión y el funcionamiento intestinal adecuados, el estreñimiento es otra señal de alerta temprana de la enfermedad.

Reader’s Digest observa que, si bien el estreñimiento por sí solo es bastante común, si también está acompañado de síntomas como “dificultad para dormir y problemas para moverse o caminar”, puede ser motivo de preocupación.

Cara de máscara

Al principio, la enfermedad de Parkinson puede afectar el movimiento de los pequeños músculos de la cara. Esto puede afectar a las expresiones faciales de una persona, a menudo dejándola con una expresión seria o una mirada en blanco en su rostro.

La Northwest Parkinson’s Foundation dice, “Es más fácil de reconocer por una lentitud para sonreír o fruncir el ceño, o por una mirada fija a la distancia”, junto con un parpadeo menos frecuente.

Trastornos del estado de ánimo

Aunque los médicos aún no comprenden completamente la conexión entre los trastornos del estado de ánimo y la enfermedad de Parkinson, estos son un indicador temprano común. Una persona puede experimentar síntomas como depresión, retraimiento social o aumento de la ansiedad en situaciones nuevas.

Reader’s Digest señala que los pacientes de Parkinson “tienden a sentirse apáticos y generalmente desinteresados en las cosas que solían disfrutar”, lo que constituye un síntoma similar al de tristeza o impotencia que suelen sentir quienes padecen depresión primaria.

Mareos y desmayos

Sentirse mareado después de estar de pie puede suceder de vez en cuando, pero si es un problema persistente puede ser un signo de la enfermedad de Parkinson. Según la National Parkinson Foundation, la hipotensión ortostática neurogénica sintomática (nOH, por sus siglas en inglés), esto es: cuando la presión arterial de una persona cae repentinamente después de ponerse de pie, es bastante común en aquellos con la enfermedad de Parkinson, afectando entre un 15 y 50 por ciento de las personas que desarrollan la enfermedad.

La fuente dice que los médicos creen que esto ocurre porque el sistema nervioso puede no estar produciendo o liberando suficiente norepinefrina, “una sustancia química que ‘habla’ a los sensores de los vasos sanguíneos diciéndoles que se aprieten, o contraigan, lo que aumenta la presión arterial y devuelve la sangre al cerebro”. Un flujo insuficiente de sangre al cerebro puede causar mareos, vértigo e incluso desmayos.

Sudoración excesiva

Como la enfermedad de Parkinson afecta progresivamente al sistema nervioso, pueden aparecer cambios en la piel y en las glándulas sudoríparas. Por ejemplo, algunas personas pueden descubrir que sudan de forma excesiva sin motivo. Las mujeres con este síntoma, que médicamente se conoce como hiperhidrosis, pueden compararlo con los sofocos que experimentan durante la menopausia.

Cuando se trata de cambios en la piel asociados con la enfermedad de Parkinson, las personas pueden encontrar que su piel se vuelve notablemente grasa, a veces incluso en el cuero cabelludo, lo que puede resultar en caspa.

Escritura pequeña

El cambio en la escritura puede parecer un síntoma extraño, pero es un indicador fiable de la enfermedad de Parkinson. “Los maestros con Parkinson notarán que los estudiantes se quejan de que no pueden leer su escritura cuando escriben en el pizarrón”, dice Deborah Hall, médica neuróloga del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, quien habló con Reader’s Digest sobre la enfermedad.

La Fundación de Parkinson aconseja a las personas que estén atentos a la letra pequeña. Los pacientes que empiezan a experimentar los síntomas de esta enfermedad notarán que su escritura se ha vuelto mucho más pequeña y mucho más apretada. Es importante notar que una escritura pequeña es normal con la edad, especialmente cuando nuestras articulaciones se ponen rígidas y nuestra visión se agota, así que es mejor tomar este síntoma en consideración junto con los otros de esta lista.

Temblores o sacudidas

Hay muchos casos en los que un pequeño temblor en las manos es normal. Puede ocurrir después del ejercicio, como síntoma de medicación o después de una lesión. Lo que no es normal es una sacudida o temblor notable en cualquiera de los dedos, pulgares, manos, o incluso en la barbilla, mientras está en reposo.

Reader’s Digest señala que aproximadamente el 70 por ciento de las personas que sufren de Parkinson experimentan temblores mientras descansan. Estos temblores se vuelven más prominentes cuando sus emociones se intensifican, como durante el estrés o la excitación. No es sorprendente que los temblores sean normalmente el síntoma más notorio y ampliamente reconocido del Parkinson. La mayoría de las veces no se manifiestan hasta que la enfermedad ya ha progresado. Muchas personas observan que los demás síntomas de esta lista aparecen antes de que empiecen los temblores, por lo que hay que estar atentos a la pérdida del olfato, el sueño o cualquier otro trastorno del estado de ánimo.

Mala postura

La mala postura es algo que mucha gente sufre, especialmente aquellos que trabajamos en un escritorio todo el día. También es un síntoma y una señal de alerta temprana de la enfermedad de Parkinson. Healthline señala que no es algo que suceda de la noche a la mañana. En muchos casos ocurrirá lentamente al principio, hasta que empeore notablemente.

La fuente también señala que esta postura encorvada es típica de quienes, a causa del Parkinson están empezando a perder el control sobre su coordinación y equilibrio. Alguien que tiene la espalda encorvada debido a una lesión o a un día de mala postura podrá, eventualmente, enderezar su espalda, mientras que alguien que padece la enfermedad de Parkinson no lo podrá hacer.

Cambios en la voz

Esta señal de alerta temprana a menudo va de la mano de la “cara de máscara”. La enfermedad de Parkinson tiene la capacidad de ralentizar todo lo que hay en el cuerpo, no sólo físicamente en el sentido de dificultar el movimiento, sino también en términos de la voz del paciente. Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson suelen empezar a hablar más lentamente y a desarrollar una mala pronunciación. Estos cambios no se hacen demasiado prominentes hasta las últimas etapas de la enfermedad.

Según Healthline, el habla de una persona con Parkinson podría parecer normal al principio. Podría aun seguir hablando con claridad, pero con una voz más débil.

Músculos rígidos

Todos nos ponemos un poco rígidos con la edad o a primera hora de la mañana, pero cuando se trata de la enfermedad de Parkinson, la rigidez es notablemente peor y no parece mejorar a medida que pasa el día. Hace que las tareas cotidianas como vestirse, cepillarse los dientes y cortar la comida sean extremadamente dolorosas y difíciles. Esta rigidez es el resultado del “deterioro de las neuronas que controlan el movimiento”, dice Healthline. Una persona que está desarrollando Parkinson comenzará a tener movimientos más bruscos y en general más descoordinados.

La Fundación Nacional de Parkinson advierte a los lectores que estén atentos a signos como no poder balancear los brazos al caminar o sentir que los pies están “pegados al suelo”, o que escuchen a otras personas cuando comenten sobre la rigidez de su postura.

Katherine George

Katherine George

Katherine is the Senior Managing Editor of ActiveBeat and Childhood. She is constantly striving to live a more active and healthy life, from eating healthy, exercising, and just spending more time outdoors. She enjoys cooking (with wine), walking her dog, reading, and recently joined a yoga studio!

X