Síntomas comunes de la demencia: cómo reconocer los síntomas

Todos somos olvidadizos a veces, sin importar nuestra edad y salud mental. Sin embargo, a medida que envejecemos, nuestro riesgo de padecer demencia se incrementa, y alrededor de los 85 años casi el 35 por ciento de las personas en tu grupo de edad padecerá esta enfermedad degenerativa que causa empeoramiento gradual y pérdida de la memoria y de las habilidades mentales.

Si un ser querido muestra los siguientes 15 signos de alerta temprana de demencia, reserve una cita para ver a un médico inmediatamente…

Pérdida de memoria

El deterioro cognitivo leve (DCL, como lo llaman los médicos) explica un tipo de pérdida de memoria que es más pronunciada que el típico olvido relacionado con la edad. El DCL provoca una pérdida de la memoria a corto plazo (o la habilidad de recordar acontecimientos recientes, tales como algo que ocurrió ayer o la semana pasada). Sin embargo, se producirá una fuerte capacidad repentina para recordar acontecimientos específicos del pasado.

Un estudio de la Universidad de Rutgers estima que aproximadamente el 4 por ciento de los estadounidenses de entre 65 y 74 años padecen la enfermedad de Alzheimer, y el porcentaje aumenta constantemente a medida que los grupos considerados son de mayor edad. La misma investigación estima que aproximadamente el 50 por ciento de todos los estadounidenses mayores de 85 años padecen la enfermedad de Alzheimer, y más de la mitad de todos los casos de demencia están diagnosticados erróneamente y son, en realidad, casos de la enfermedad de Alzheimer.

Disminución de la función motora

La dificultad con la coordinación y la función motora se producirá a medida que la enfermedad progrese (lo que puede durar años), y ocurre cuando se pierde la capacidad física para realizar tareas rutinarias (por ejemplo, ir al baño, conducir hasta la tienda de comestibles o utilizar el horno) y, como consecuencia, la persona necesita cuidados las 24 horas del día para su propia seguridad.

En un estudio de investigación publicado por el National Institutes of Health de los Estados Unidos, los investigadores descubrieron que el deterioro cognitivo y motor relacionado con la edad puede compartir una causa común con el Alzheimer, lo que significa que el alcance de la enfermedad de Alzheimer puede representar la “punta del iceberg” de la disfunción cognitiva y motora que actualmente se denomina “envejecimiento normal” en las personas mayores sin enfermedad de Alzheimer ni demencia.

Desorientación

Los problemas de desorientación (por ejemplo, perderse en un viaje de consulta rutinario al mismo médico al que se ha acudido durante años) es un signo temprano de la enfermedad de Alzheimer o de la demencia. Por ejemplo, un individuo con la enfermedad de Alzheimer sufre la muerte de las células nerviosas de forma muy gradual, a lo largo de un periodo de años, lo que le ocasiona problemas con el pensamiento, la toma de decisiones y la memoria. Esto hace que la demencia sea confusa y atemorizante y a menudo hace que la persona afectada se aparte de la vida cotidiana normal.

Por ejemplo, esto puede hacer que el enfermo se confunda o incluso se pierda cuando está solo y no sea capaz de recordar dónde está, cómo ha llegado allí o dónde está su casa y cómo volver a ella. Puede empezar a olvidar gradualmente a personas, lugares y hechos conocidos, qué día es, qué año es o qué hora es.

Cambios de comportamiento

Los cambios de personalidad pueden incluir modales o rasgos de personalidad opuestos; por ejemplo, volverse malhumorado cuando siempre fue fácil de llevar, volverse dichoso cuando siempre fue un cascarrabias, o simplemente ser inapropiado en público. Todos estos comportamientos pueden indicar el inicio de la demencia.

Muchas familias que tienen un pariente con Alzheimer casi siempre admiten que los cambios conductuales y psiquiátricos son el aspecto más desafiante y perturbador de la enfermedad. En las primeras etapas, los enfermos de Alzheimer suelen volverse ansiosos, deprimidos e irritables, debido a la confusión y el miedo. En las etapas posteriores, los enfermos de Alzheimer pueden sufrir paranoia y malestar emocional que se manifiesta en arrebatos físicos o verbales, comportamiento destructivo, conducta abusiva, delirios e incluso alucinaciones.

Paranoia

Entre los síntomas conductuales y psiquiátricos del Alzheimer, la paranoia es uno de los más inquietantes. El comportamiento caracterizado por la paranoia y la desconfianza (sobre todo hacia los demás, en los casos en los que el paciente cuenta con la ayuda de un cuidador o vive en un hospicio) puede surgir de la sensación de estar perdiendo el control.

Los pacientes con Alzheimer pueden llegar a delirar y sospechar tanto de los que les rodean que se vuelven acusadores y acusan a los cuidadores, a los médicos y a los compañeros de robo, infidelidad y mentira. Como cuidador o familiar, estas acusaciones pueden ser extremadamente hirientes, por lo que es vital tener en cuenta que la enfermedad es la causante de esta acción.

Desorganización

La dificultad para planificar y organizar es un signo común de alerta temprana de la demencia. Por ejemplo, una persona mayor puede tener de repente dificultades para planificar la compra en el supermercado o para encontrar las gafas que siempre pone en el mismo sitio. Aunque la causa exacta del Alzheimer no está del todo clara, la enfermedad daña y mata las células cerebrales, lo que hace que haya menos células y menos conexiones cerebrales sanas entre las células supervivientes.

El deterioro de las células cerebrales provoca un importante encogimiento del cerebro del paciente que sólo puede determinarse después de la muerte, durante una autopsia. Sin embargo, ciertas placas (o cúmulos de proteínas que se forman en el cerebro) provocan la destrucción de células cerebrales al interrumpir la comunicación de célula a célula, y las marañas interrumpen el transporte de nutrientes a los tejidos cerebrales sanos. También se sospecha que la enfermedad de Alzheimer se desarrolla debido a una serie de factores ambientales, genéticos y de estilo de vida, que acaban afectando al cerebro.

Agitación

La agitación puede desencadenarse por una serie de motivos, por ejemplo, factores ambientales, frustración por la incapacidad de realizar tareas sencillas o de comunicarse con claridad, fatiga o miedo al perder repentinamente el “control” (por ejemplo, el permiso de conducir o el control del hogar). Los enfermos de Alzheimer suelen ser los primeros en darse cuenta de que hay un problema.

Sin embargo, será gradual. Al principio puede notar que tiene dificultades para recordar fechas, horas, detalles y pensamientos. Sin embargo, cuando note que estos cambios también son percibidos por sus amigos, compañeros de trabajo y familiares, puede provocar vergüenza, enfado, agitación y, finalmente, agresividad y retraimiento social.

Alucinaciones

Los pacientes con demencia suelen tener alucinaciones o pensamientos delirantes. Lo más habitual es que sean visuales (ver cosas que no existen) o auditivas (oír ruidos que no existen), e ideas tales como que un cuidador los persigue. Tenga en cuenta que los enfermos de Alzheimer pueden experimentar tanto alucinaciones como delirios.

Un delirio se caracteriza por creer en cosas falsas (es decir, personas, recuerdos, detalles y acontecimientos). Sin embargo, las alucinaciones son diferentes. Cuando se sufre una alucinación, el individuo tiene una percepción falsa. Puede tratarse de una falsa percepción -de naturaleza sensorial- respecto a un acontecimiento, un objeto o una persona, lo que significa que los pacientes con Alzheimer pueden sentir, oír, ver, saborear y oler cosas que realmente no existen.

Acciones sexuales

Es común que los pacientes con demencia se vuelvan repentinamente sexuales sin ser conscientes de que sus acciones son inapropiadas, por ejemplo, quitarse la ropa, exponerse en público o tocar y decir cosas de mal gusto a extraños y cuidadores. Este comportamiento sexual inapropiado puede resultar embarazoso e incluso aterrador para los seres queridos y los cuidadores.

Estos comportamientos sexuales inapropiados -y a menudo agresivos- forman parte de la enfermedad. Por ejemplo, un paciente puede desinhibirse sexualmente a medida que el daño se agrava en los lóbulos frontales y temporales del cerebro, que son las áreas que gestionan las respuestas de control.

Declive cognitivo

Puede tratarse de algo tan simple como la incapacidad de razonar o de un deterioro más drástico de las funciones cognitivas, como el pensamiento, el aprendizaje, la lectura, la retención de información, la resolución de problemas, el lenguaje y el habla. Los investigadores clínicos del Silberstein Aging and Dementia Research Center de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York señalan que no todos los individuos experimentan el mismo ritmo de deterioro cognitivo. Por ejemplo, muchos de los que se encuentran en las primeras fases de la demencia no muestran pérdida de memoria ni disminución de la capacidad de tomar decisiones.

Sin embargo, el deterioro cognitivo puede aparecer en las fases media y avanzada de la enfermedad, lo que se traduce en problemas de memoria, dificultad para realizar tareas cotidianas, pérdida frecuente de objetos, incapacidad para utilizar la palabra correcta, olvido de nombres o personas, problemas de planificación y recuerdo de fechas, y disminución de la capacidad de organización.

Apatía y retraimiento

La apatía es otra señal de advertencia común de la demencia, ya que tiende a aparecer en las primeras etapas. Cuando una persona experimenta este síntoma, puede perder el interés por las cosas que antes disfrutaba, como los pasatiempos o las actividades favoritas.

Las personas cercanas (como los amigos y la familia), también pueden notar que la persona afectada se ha vuelto retraída, como consecuencia de la apatía y la pérdida de interés por la vida social. El enfermo puede volverse poco comunicativo y, cuando se relaciona con los demás, puede parecer emocionalmente insulso.

Concentración reducida

A medida que la demencia avanza, los afectados tienden a distraerse con facilidad y a tener problemas de concentración, lo que hace cada vez más difícil que se concentren durante un tiempo.

Esto no sólo afecta su capacidad para aprender y memorizar nueva información, sino que también puede dificultarles seguir los argumentos de programas de televisión y películas, o lo que les cuenta otra persona. Healthline añade que también pueden “olvidar el significado de las palabras que escuchan o tener dificultades para seguir las conversaciones”, ya sea en la televisión o en la vida real.

Dificultad para las tareas complejas y el pensamiento abstracto

La demencia puede hacer que realizar tareas complejas sea mucho más difícil de lo que hubiera sido antes. Y hacer varias cosas a la vez puede volverse aún más difícil, ya que el deterioro cognitivo requiere que el cerebro se concentre en una sola cosa a la vez.

El pensamiento abstracto también es problemático para las personas con demencia. Por ejemplo, pueden tener problemas para entender los números de una calculadora o para llevar su contabilidad. Según Dementia Australia, “podrían olvidar por completo qué son los números y qué hay que hacer con ellos”.

Deterioro del criterio

Dado que la memoria y la concentración de una persona se ven afectadas por la demencia, también lo está su criterio. Una de las formas en que esto puede notarse es en la elección de ropa inadecuada para el clima, como por ejemplo “llevar ropa ligera en un día frío”, dice la Sociedad de Alzheimer de Canadá.

La fuente añade que “no reconocer un problema médico que necesita atención” es otro indicio de alteración del juicio, al igual que tomar malas decisiones al conducir. Son ejemplos de decisiones que no sólo ponen en peligro a los propios conductores, sino también a los demás y a los peatones.

Perturbaciones del sueño

Las personas que padecen demencia (especialmente la enfermedad de Alzheimer) pueden desarrollar problemas para dormir. Aunque la Asociación de Alzheimer dice que no está del todo claro por qué se producen estos problemas, se cree que “los cambios en el sueño son de alguna manera el resultado del impacto del Alzheimer en el cerebro”.

Los cambios o alteraciones del sueño más comunes que se producen con la enfermedad de Alzheimer incluyen la dificultad para dormir, debido a la cual los individuos “se despiertan más a menudo y permanecen despiertos más tiempo durante la noche”, así como cambios en el ciclo del sueño. Por ejemplo, pueden sentirse muy cansados durante el día, lo que remedian durmiendo la siesta, pero luego, cuando llega la hora de acostarse por la noche, no están cansados y se quedan completamente despiertos, perpetuando así el ciclo.

Avatar

ActiveBeat Español

Activebeat se dedica a informar a los lectores de todas las noticias y acontecimientos importantes del mundo de la salud. Cubrimos cada aspecto de las noticias sobre la salud, desde consejos y epidemias hasta fitness, nutrición y estudios.

X