Lesiones ESP

Seis efectos adversos inusuales de ejercitarse

Si se ha incorporado recientemente al mundo del ejercicio, sabrá que le esperan algunos días de dolor y rigidez muscular. No obstante, lamento decirle que su nuevo estilo de vida también viene acompañado de algunas sorpresitas y disfunciones corporales vergonzosas que posiblemente no esperaba…

1. ¡Ganas sorpresivas de hacer popó!

Acéptenlo muchachos— la combinación de flujo sanguíneo con gravedad y un ejercicio de alto impacto como correr, ¡inevitablemente resultará en ganas de hacer popó!

El Dr. Michael Ryan, profesor adjunto de ciencia del ejercicio en la Universidad Estatal de Fairmont, explica que la necesidad imperiosa de ir al baño al trotar es muy común debido al “redireccionamiento del flujo sanguíneo desde los intestinos hacia los músculos en funcionamiento.” No se olvide de que comer muy cerca de la hora de entrenar pone a funcionar al máximo su tracto gastrointestinal.

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2. Adormecimiento de los dedos de los pies

Si sus pobres deditos de los pies se adormecen cada vez que hace ejercicio, es probable que tenga mala circulación. Por ejemplo, los fisiólogos de la Universidad de Oregón afirman que usar calzado demasiado ajustado puede provocar hinchazón en los pies y adormecimiento cada vez que use la cinta caminadora o de correr.

La presión excesiva restringe el flujo sanguíneo y produce adormecimiento y hormigueos. Para evitar este tipo de inconvenientes, pídale a un profesional que lo asesore acerca de qué tipo de calzado se adapta mejor a sus necesidades (por ejemplo, pie plano, arco plantar alto, sobrepronación, etc.).

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3. Goteos nasales y lagrimeos

Siempre quise saber por qué me goteaba la nariz cada vez que entraba en calor en un entrenamiento. Resulta que, según una investigación llevada a cabo por la Clínica de Alergias, Asma e Inmunología de Englewood, Colorado, las posibilidades de experimentar rinitis aumentan a medida que se incrementa la intensidad de los ejercicios.

No se preocupe, no es “alérgico a la actividad física”, a pesar de que los síntomas — goteos nasales, congestión nasal, tos, estornudos, ojos llorosos, lo hagan pensar lo contrario. Los expertos explican que estas molestias son producto de la constricción de los vasos sanguíneos de las cavidades sinusales. De todos modos, una buena solución es ejercitarse en ambientes cerrados o utilizar un descongestivo después de entrenar al aire libre.

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4. Mareos y desmayos

Cuando comencé a hacer ejercicio de alto impacto (con muchos saltos), solía marearme con frecuencia, hasta el punto tal de sentir vértigo. Esos momentos sí que eran aterradores. No obstante, resulta que mientras más en forma esté— más común será sentirse mareado al realizar actividad física.

Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Oregón reveló que si los ventrículos del corazón se ensanchan— lo que ocurre en individuos que están en excelente estado físico— la sangre regresa al corazón y la oxigenación disminuye, lo que hace que se maree al estar parado y, en el peor de los casos, se desmaye. Recuerde que la hipoglucemia y la deshidratación también pueden ocasionar mareos. Si siente que está a punto de desvanecerse, flexione y estire las piernas para hacer que la sangre regrese al corazón.

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5. Comezón

Los expertos de la Universidad Estatal de Fairmont aseguran que es completamente normal experimentar picazón en los muslos y bíceps al hacer ejercicio. Tenga en cuenta que cada vez que sus músculos se flexionan, se llenan de sangre. Los capilares y nervios inflamados generan comezón en la zona.

Lo ideal es ignorar la sensación y dejar que el cerebro se acostumbre. Con el tiempo, la necesidad de rascarse desaparecerá. No obstante, los expertos recomiendan que consulte a un especialista si tiene urticaria y la piel se le irrita después de realizar actividad física.

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6. Contracciones musculares

Es común sentir espasmos durante una sesión muy demandante de ejercicios de resistencia. De hecho, según la revista Men’s Health, “las fasciculaciones musculares” ocurren debido al desbarajuste del nivel de electrolitos en las fibras musculares sobreexigidas.

Es por eso que mantenerse hidratado y hasta consumir bebidas con sodio y potasio son clave durante y después de entrenar para reponer los electrolitos que se pierden al transpirar. Las contracciones prologadas generan dolor intenso y pueden lesionar el músculo o desencadenar en problemas más severos (como desequilibrios en la glándula tiroides). En esos casos, lo ideal es consultar a un especialista.

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