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¿Qué ocurre en nuestro organismo cuando dejamos la cafeína?

El consumo de cafeína es un tema bastante confuso. Si bien muchos estudios aseguran que existen muchísimos beneficios detrás de su taza de café matutina — como el incremento de la energía, la atención y la memoria — otros afirman que los estadounidenses se exceden en el consumo del mismo, necesitando tomar medidas de inmediato contra su adicción.

Antes de tomar una decisión drástica, le aconsejamos que tenga en cuenta las siguientes siete consecuencias…

1. Deficiencia de antioxidantes

Según diversas fuentes, el café es una fuente rica de antioxidantes. Si bien el té verde siempre se lleva todos los créditos, una taza de café diaria es una forma excelente de protegerse contra los radicales libres. De hecho, ciertos estudios llevados a cabo por la American Journal of Epidemiology y por la revista Breast Cancer Research han revelado que beber café previene el desarrollo de enfermedades cardiacas y de cáncer de mama.

La investigación vinculada con el cáncer de mama demostró que las mujeres que consumían más de 5 tazas de café al día, disminuían los riesgos de padecer cáncer de mama en un 57% en comparación con aquellas que sólo bebían una taza. Es por eso que, si considera dejar el café, asegúrese de reemplazarlo por otro producto con cafeína rico en antioxidantes, como el té verde.

2. Dormirá mejor

Las personas que dejan de beber café, de inmediato notan que duermen mejor que nunca. Lo cierto es que no se equivocan; una investigación publicada por la revista Journal of Clinical Sleep Medicine reveló que aquellos que no consumían cafeína tenían mejor calidad de sueño.

Los resultados de la investigación explican que aquellos que consumen alimentos e infusiones con cafeína, incluso 6 horas antes de acostarse a dormir, experimentan diversas interrupciones durante la noche y se despiertan agotados y con muchísimas ganas de beber café. Por más que se sienta cansado y esté de mal humor al principio, le aseguro que al dejar la cafeína logrará obtener un sueño reparador.

3. Abstinencia de cafeína

Dejar la cafeína (eso implica nada de café, gaseosas, tés y otros tantos alimentos) lo hará sentirse mal — aunque sólo por un tiempo. Los expertos en nutrición de la Academy of Nutrition and Dietetics afirman que la abstinencia de cafeína incluye síntomas tales como cambios de humor, antojos, fatiga y hasta dolor de cabeza.

De todos modos, la duración de la abstinencia dependerá de cuánta cafeína solía consumir — mientras más haya consumido, más tiempo tardará en desaparecer (hasta 10 días). Es por eso que los expertos recomiendan disminuir poco a poco la ingesta de cafeína para que la abstinencia no sea tan brusca.

4. Disminución temporal del rendimiento

¡Disminución temporal del rendimiento me suena a un poco mal! Como la cafeína nos permite reaccionar más rápido, es normal que afecte de forma negativa a su rendimiento y a sus niveles de energía al realizar actividades físicas.

Según la American College of Sports Medicine, aquellos que dejen la cafeína notarán un cambio temporal en su rendimiento durante los entrenamientos. Sin embargo, una vez que acaba el síndrome de abstinencia, volverá a sentirse relajado y recuperará su concentración.

5. Aproveche la calma

Es probable que ya sepa que la cafeína es un estimulante — y más si lo utiliza para espabilarse por la mañana. La cafeína impacta en el sistema nervioso, produce adrenalina y activa sus mecanismos de defensa. No obstante, diversos estudios publicados por los National Institutes of Health indican que, si bien esto puede sernos útil antes de una presentación en el trabajo — la cafeína puede producir vasoconstricción en el cerebro.

En otras palabras, al consumir cafeína, los vasos sanguíneos se contraen y la presión sanguínea se eleva de forma considerable, por lo que cada vez se necesita más de esta sustancia para sentirse bien. Es entendible que la dependencia de cafeína a largo plazo genere distintas complicaciones de salud crónicas. Por otro lado, los que dejan de consumirla se sienten más relajados y serenos, después del síndrome de abstinencia, claro.

6. Mejora la digestión

¿Alguna vez notó que después de un día de exceso de cafeína sus movimientos intestinales se vuelven mucho más…intensos? No existe otra forma más sutil de decirlo: el exceso de café, gaseosas y té puede garantizarle numerosas visitas al baño.

Según un grupo de microbiologistas moleculares de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, la cafeína impacta en sus niveles de energía de la misma manera que en su sistema digestivo— acelera los procesos de digestión y ¡funciona como un poderoso laxante! A eso agréguele las propiedades ácidas del café y terminará con un terrible caso de diarrea. Sin embargo, aquellos que dejan la cafeína aseguran que su digestión y sus movimientos intestinales se normalizan.

7. Variaciones de peso

Si bien beber café contribuye de alguna manera en la pérdida de peso (ya que ha demostrado ser un supresor del apetito) — también puede hacerlo subir unos cuantos kilitos. Un poco de crema, un poco de jarabe con azúcar, algún que otro suplemento y, sin darse cuenta, su taza de café tendrá más calorías que el bollo de chocolate que se arrepintió de comprar en la cafetería. Por eso, lo mejor es optar por café sin agregados.

Lo mismo ocurre a la hora de abandonar el café. Una investigación de la Clínica Mayo reveló que la abstinencia de cafeína produce mal humor y pérdida de energía y eleva las posibilidades de comer de más. De cualquier manera, ¡tenga cuidado con las variaciones bruscas de peso!

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