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¡Por favor, no alimente a los patos!

Como sucede en muchos espacios al aire libre, miles de patos, gansos y una extraña variedad de garzas se han establecido alrededor del lago del parque de la ciudad en donde vivo. Lo que más me llama la atención, es que las personas que sacan a pasear a sus mascotas o que salen a hacer ejercicio, acostumbran a alimentar a estas criaturas con sobras de pan, migajas y hasta con palomitas de maíz; a pesar de que haya miles de carteles que lo prohíban.

Si es de esos visitantes desobedientes — a continuación, le presentamos siete motivos para que entienda cuánto perjudica a las aves cuando les da de comer…

1. No les aporta nutrientes

El Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York asegura que al lanzarles migajas a los simpáticos patitos del lago sólo les hace daño.

Tanto patos como gansos deben alimentarse de una gran variedad de granos naturales, plantas acuáticas e invertebrados, que contienen los tipos de vitaminas y nutrientes que necesitan para sobrevivir. El pan y las palomitas de maíz están cargados de calorías nulas (en su mayoría proteínas vacías), que provocan desnutrición, debilitamiento de las alas y adicción.

2. Dependencia y hambruna

Cada vez que los humanos alimentan a los patos y gansos, fomentan una especie de dependencia en ellos. Seguramente haya notado que cada vez que lanza algún bocadillo, los miembros más fuertes y poderosos de la bandada compiten con el resto por obtenerlo.

Esto hace que las aves más jóvenes no reciban alimento y, como consecuencia, experimenten periodos de hambruna y debilidad. Muchos patos y gansos logran sobrevivir con las plantas acuáticas que crecen en el fondo de los lagos y estanques. Sin embargo, si las criaturas se vuelven dependientes de lo que los humanos les ofrecen, jamás aprenderán a subsistir por sus propios medios.

3. Alteraciones en los patrones de migración

Otra desventaja de alimentar a las aves es que altera sus ciclos de migración. Notará que muchos patos y los gansos que habitan en parques públicos pierden la costumbre de migrar.

¿Cuál cree que sea la razón de que migren al sur? Muy simple. Deben hacerlo para huir de las temperaturas heladas de los meses de invierno. Al quedarse a disfrutar de los tentadores banquetes que los humanos les ofrecen, se vuelven propensos al congelamiento por hipotermia y a la desnutrición.

4. Desarrollo de enfermedades

Si opta por lanzarle ese pan viejo y mohoso a los patos y gansos del parque, sepa que puede estar provocándoles enfermedades pulmonares, infecciones bacteriales y hasta la muerte.

Los representantes del Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York advierten que las aves suelen recolectar lo que los humanos lanzan en el mismo lugar en el que ellas defecan, por lo que se crea una zona propensa al desarrollo de enfermedades y parásitos atípicos — como el aspergillus, el botulismo y la enteritis viral. Muchas de estas se mantienen latentes en los lagos y estanques y son transmitidas a los humanos.

5. Peligros en el ambiente

Además de causar daños irreversibles en la fauna, crear una zona de alimentación artificial provoca daños importantes en el ambiente. Steve Carr, un biólogo del laboratorio del Departamento de Biología de la Memorial University de Newfoundland, asegura que el pan y las migajas no consumidas, por lo general, se hunden en el agua y se descomponen, lo que genera el desarrollo de todo tipo de bacterias.

Por otro lado, el hecho de que las aves defequen dentro de los estanques y lagos deteriora la calidad del agua, provoca el crecimiento excesivo de algas, incrementa los niveles de escherichia coli y fomenta la aparición de enfermedades parasitarias como cercariosis cutánea, que afecta principalmente a los seres humanos.

6. Alteración en el comportamiento de las aves

En más de una ocasión hemos escuchado historias que involucran a bandadas de gansos que pierden el control y atacan a las personas. Este tipo de comportamiento es causado por la dependencia a la comida artificial que desarrollan las criaturas.

La agresividad en los gansos y cisnes es consecuencia de los bocadillos grasosos y poco nutritivos que los visitantes les lanzan. Al desarrollar una adicción, los animales compiten entre ellos para obtener su porción diaria de comida chatarra, sin mencionar que se enferman y muchas veces terminan desnutridos. Lo peor de todo es que en épocas de abstinencia descargan su ira en las personas que se acercan, sean niños, adultos o ancianos; ellos asocian la comida con los humanos.

7. Alimento para aves

Lo mejor que puede hacer para evitar el caos en el mundo animal es dejar de alimentar a las aves de los estanques. Si bien muchos biólogos aseguran que disfrutar de un bocadillo ocasional no les hará mal, la comida chatarra genera dependencias que atentan contra el bienestar de las especies.

Comparta lo que ha aprendido con los demás y proteja la naturaleza. No se preocupe, las criaturas podrán sobrevivir sin su dosis de carbohidratos diaria. Hágame caso, limítese a contemplar las aves y los gansos y ¡disfrute del momento!

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