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Once marcas de productos ‘naturales’ que pertenecen a grandes corporaciones

Si le encanta ir de compras a las tiendas naturistas o a los Whole Food Markets de su ciudad por la variedad de alternativas que ofrecen, se sorprenderá al descubrir que muchos productos que aseguran ser orgánicos y ‘ecológicos,’ en realidad, son elaborados por las mismas megacorporaciones que encuentra en cualquiera de las cadenas de supermercados que ya conoce. En muchos casos, se sabe quién es el verdadero dueño de la marca, pero el problema es que estos pesos pesados de la industria utilizan campañas publicitarias engañosas para hacerles creer a los consumidores que sus productos respetan el planeta y las especies que habitan en él.

Sin embargo, si investiga un poco más o lee este artículo (ya que nos hemos tomado el trabajo de investigar por usted), se dará cuenta de que muchas marcas están asociadas con empresas exitosas y multimillonarias como Pepsico, Danone y Mondelēz. Cuánto impacta eso en su próxima compra depende pura y exclusivamente de sus intereses personales. No obstante, no hay mejor consumidor que el que está bien informado, así que recuerde, detrás de los siguientes nombres se esconden dinero, ambición y poder…

1. Burt’s Bees

Burt’s Bees comenzó como una marca de cosméticos caseros en 1984 en Maine, donde Roxanne Quimby y Burt Shavitz empezaron a fabricar velas con cera de abejas para complementar el negocio de la miel de Burt. Luego, incorporaron a su línea de productos los bálsamos labiales y, finalmente, decidieron cambiar el foco por completo y dedicarse a los artículos de cuidado personal en 1993, cuando abrieron otra sucursal en Carolina del Norte.

Hoy en día, Burt’s Bees es súper popular y sigue manteniendo su imagen respetuosa del ambiente y de la sociedad. Sin embargo, los dueños prefieren no hablar de que en 2007 la compañía fue vendida a Clorox, el gigante de los químicos, por una suma de casi mil millones de dólares.

2. Stonyfield Farms

Si le gusta el yogur orgánico, es probable que conozca los productos Stonyfield, ya que son un favorito norteamericano. Su historia comenzó en New Hampshire en 1983, cuando los fundadores de la compañía, Samuel Kaymen y Gary Hirshberg, comenzaron a fabricar yogur con tan sólo 7 vacas para financiar económicamente su escuela de agricultura orgánica sin fines de lucro.

La ética de la marca es la siguiente: “Vendemos yogures saludables tanto para nosotros como para nuestros hijos y el ambiente.” Si bien ese era el objetivo en sus comienzos, es probable que las cosas hayan cambiado bastante desde que Stonyfield Farms fue vendida al grupo Danone (los que fabrican el yogur Danone y el agua Evian) en 2003.

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3. Food Should Taste Good

“Un nombre súper largo para unas papas fritas súper deliciosas” es el eslogan de Food Should Taste Good, fabricantes de productos sin ingredientes transgénicos como papas fritas, galletas y, desde hace poco tiempo, hummus. El fundador de la compañía, Pete Lescoe, comenzó su negocio en 2006 con el objetivo de crear una línea de bocadillos hechos con ingredientes reales e integrales. Sostenía que las comidas eran mucho más sabrosas cuando se las preparaba con materia prima de calidad, por lo que se comprometió a no incluir componentes genéticamente modificados en sus productos.

La popularidad de la marca oriunda de Massachusetts no para de crecer, incluso después de haber sido vendida a General Mills (dueños de Betty Crocker y Pillsbury brands) en 2012. General Mills también representa a otras marcas de alimentos orgánicos/naturales, al igual que a la popular línea orgánica Annie’s y a Lärabar.

4. Tom’s of Maine

Como muchas otras marcas en esta lista, Tom’s of Maine tuvo un comienzo humilde con filosofías sólidas. Fue creada en Maine en 1970 por Tom y Kate Chappell, que tenían como propósito fabricar y vender productos de cuidado personal que no dañaran al planeta.

Rápidamente la compañía se hizo de un importante grupo de seguidores que adoraba sus pastas de dientes, sus desodorantes y sus detergentes para ropa ecológicos, pero después de que la firma fue vendida a Colgate-Palmolive en 2006, muchos de esos fanáticos empezaron a darle la espalda, ya que los envases, las fragancias y las fórmulas dejaron de ser los mismos.

5. Kashi

Kashi Foods se fundó en 1984, cuando Phil y Gayle Tauber lanzaron al mercado su pilaf de desayuno característico. Su filosofía era usar los alimentos como herramientas para hacer el bien y, de esta manera, proteger nuestros cuerpos y el planeta. Su línea de cereales, galletas, barras y bizcochos son famosos por su clásica mezcla de siete granos integrales: trigo duro rojo, arroz integral de grano largo, triticale (un híbrido que surge del cruzamiento de trigo y centeno), cebada, avena, trigo sarraceno y centeno.

El slogan de la compañía, “siete granos integrales unidos para una misión,” es una estrategia de mercado ingeniosa y, a su vez, un tributo a las raíces activistas de la compañía; sin embargo, no estamos seguros de que todo siga igual desde que Keshi fue vendida a Kellogg en el año 2000.

6. The Body Shop

Al igual que Kashi Foods, la compañía The Body Shop fue creada con la idea de que el negocio fuese un medio para hacer el bien. Su fundadora, Dame Anita Roddick, formó la compañía en Brighton, Inglaterra, en 1976 con el fin de elaborar productos de cuidado personal que “enriquecieran en lugar de dañar,” un slogan que se aplica tanto a las personas como a la naturaleza. Se trata de una marca icónica que se ha hecho popular por su postura en contra de las pruebas cosméticas realizadas en animales.

Y si bien este compromiso sigue en pie, después de que la marca fue vendida a L’Oréal por un millón trescientos mil dólares en 2006, la satisfacción de los clientes decayó en un 50%. A pesar de que la firma continúa siendo famosa en países como Canadá, EE.UU., Australia y el Reino Unido, parece haber perdido gran parte de sus seguidores fieles después de dicha transacción.

7. Late July

Puede que Nicole Bernard Dawes haya tenido algo de asesoramiento familiar cuando creó la compañía Late July, que se dedica a elaborar bocadillos orgánicos. El éxito corre por sus venas; su padre fundó la fábrica de papas fritas Cape Cod y su madre administra una tienda de alimentos naturales, así que ambos están muy vinculados con lo que Nicole hace, ya que Late July usa ingredientes orgánicos y evita aceites hidrogenados y aditivos artificiales.

La fundadora de la compañía afirma que “creó Late July para brindarles un sistema de alimentación más sostenible tanto a los niños de hoy como a las generaciones futuras,” y, si bien en parte sigue siendo cierto, cabe mencionar que Late July fue vendida en 2007 a Snyder’s-Lance, el segundo fabricante de bocadillos salados más importante de los Estados Unidos. Dicha compañía también es dueña de marcas naturales como Kettle y papas fritas Cape Cod.

8. Naked Juice

La compañía Naked Juice se fundó en California con el propósito de nutrir nuestros cuerpos y el planeta, ya que asumió el gran compromiso de luchar contra el impacto ambiental y promover la sostenibilidad. El compromiso es tan serio que compran sus bananas a la organización no gubernamental Alianza para Bosques, usan botellas de polietileno tereftalato 100% reciclable y el diseño de sus oficinas e instalaciones de embotellamiento respeta el ambiente.

Hasta el Green Building Council de los Estados Unidos les ha otorgado la certificación LEED (Leadership in Environmental Design). La historia detrás de Naked Juice suena bastante convincente, excepto por el hecho de que si investiga un poco, descubrirá que fue comprada por Pepsico en 2006 por unos $450 millones de dólares.

9. Green & Black’s

Al igual que el café y el té, el chocolate también ha sido muy cuestionado por sus métodos de elaboración. Por esta razón, muchas compañías con ética ambiental fueron desarrolladas, entre las que siempre se destacó Green & Black’s, que fue creada en 1991 por el matrimonio conformado por Craig Sams y Josephine Fairley después de que obtuvieran su primera muestra de chocolate 70% amargo hecho con granos de cacao orgánicos.

La firma se ha comprometido a utilizar ingredientes 100% orgánicos y a recurrir a prácticas éticas, a usar fuentes de recursos legítimas y a pagarles a los agricultores un precio decente por sus granos de cacao, a fines de fomentar condiciones de trabajo dignas para las personas que se dedican a la industria del chocolate. Sin embargo, los fundadores ya no forman parte del equipo, ya que la marca fue vendida en 2010 a Cadbury. Esta, luego, fue adquirida por Kraft Foods, que posteriormente se transformó en Mondelēz International, lo que hizo que Green & Black’s se transformara en uno de los pesos pesados de la industria alimenticia del planeta.

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10. Peet’s Coffee & Tea

Si es de California (o al menos ha visitado el estado dorado), seguramente conoce la cafetería Peet’s, que fue creada por Alfred Peet en Berkeley, California, en 1966. La marca hippie estuvo tan influenciada por la contracultura de la época en la bahía de San Francisco, que llama a sus fanáticos “Peetniks,” un tributo a sus comienzos beatnik.

Se cree que Peet’s ha inspirado a una nueva generación de aficionados al café y de empresarios, entre ellos los fundadores de Starbucks. La cafetería sigue esforzándose por mantener su compromiso de preservar la calidad ante todo, aún después de haber sido vendida al grupo alemán JAB Holding Company en 2012 por una suma de mil millones de dólares. JAB (Joh.A.Benckiser) también es dueño de otras cafeterías como Caribou Coffee y Stumptown Coffee Roasters, al igual que de la icónica marca de zapatos Jimmy Choo.

11. Ben and Jerry’s

Quizás esta sea una de las primeras compañías abocadas a la ecología de Norteamérica; la heladería Ben and Jerry’s fue inaugurada en 1978 en una gasolinera restaurada en Burlington, Vermont por nada más y nada menos que Ben y Jerry. En 1985, después de alcanzar la fama local, se fundó la Ben & Jerry’s Foundation, donde el 7,5 de las utilidades sin deducción de impuestos son destinadas a proyectos orientados a la comunidad.

En 1989, la compañía adoptó una postura firme contra el uso de hormonas de crecimiento en sus helados y se comprometió a mantener siempre sus productos libres de rBGH, una hormona de crecimiento bovina. En 2000, la firma fue vendida al grupo Unilever por más de dos mil millones quinientos mil dólares, donde pasó a estar codo a codo con los helados Breyers, los productos de belleza Dove y el antitranspirante Degree.

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