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Ocho pensamientos comunes en cualquier yogui principiante

¿Recuerda su primera clase de yoga? ¿Acaso se tomó el tiempo de armar una lista con todas las cosas importantes — esterilla, toalla, botella de agua, pedicura lista — antes de dirigirse al gimnasio?

Si es de las mías, el simple hecho de pensar que tendría que quitarse los zapatos frente a un grupo de extraños debe haberla llevado a aplicarse todos los desodorantes para pies que encontró en su casa. Como estos, existen otros tantos pensamientos graciosos que cualquier yogui experimenta en sus primeras clases. Así que atenúe las luces, repita sus mantras y saque provecho de esas zapatillas deportivas que tanto dinero le han costado. ¡Siga leyendo!

1. “¡Atrás, maestra del yoga!”

Es probable que en su primera sesión de yoga haya optado por una ubicación estratégica cerca de la salida. Sin embargo, mientras desenrollaba su esterilla a una distancia más que prudente de su compañera, seguramente apareció alguien más y colocó sus pertenencias encima de las suyas.

No se avergüence; es una reacción natural sentir que han invadido su espacio personal. Tendrá que flexionar sus piernas un poco más cuando practique la posición del loto para evitar golpear a los demás cuando extienda sus brazos y piernas. Lo peor de todo es que en mi caso mi amor por el yoga y mi TOC se fusionan. Por lo general, me gusta alinear mi esterilla con la de la persona que está sentada a mi lado. Sin embargo, si los extremos de la esterilla de mi compañera no coinciden con los de la mía, me empiezo a desesperar. Lo importante en ese momento es tomar aire y tratar de conectarse con su yo interior.

2. “¿Mis leggings son demasiado transparentes?”

Fui instructora de yoga durante la época de fiasco de las leggings Lulemon en 2013, lo que significa que sé reconocer transparencias cuando las veo. Honestamente, no es algo que me moleste porque ya estoy acostumbrada. Sin embargo, si es principiante es poco probable que se sienta a gusto al ver las partes privadas de su compañera de adelante.

No se preocupe, cuando llegue el momento de hacer la posición del perro mirando hacia abajo se dará cuenta de que no es la única con ese pensamiento. Para sentirse más segura, la próxima vez haga un par de sentadillas frente al espejo de su habitación para corroborar que todo esté bien resguardado allí atrás.

3. “¿Dónde dijo que pusiera mi pierna?”

En su primera clase de yoga su instructor le mostrará algunas posiciones un tanto desafiantes, que le resultarán imposibles de lograr con éxito al principio. Sin embargo, nadie lo obligará a realizarlas a la perfección la primera vez. El objetivo de esta disciplina es aprender a detectar las señales que su cuerpo le envía y así encontrar sus propios límites. Es por eso que existen tantas variaciones de la misma pose.

Anímese a probar distintas posiciones. Es cierto que al principio parecerá que está jugando solo al Twister cuando haga las posturas del guerrero. Sin embargo, una vez que lo logre, se sentirá genial. Claro, eso es hasta que su instructora le pida que se mantenga así por un largo rato.

4. “¡No te caigas, no te caigas, no te caigas!”

Perder el equilibrio es casi inevitable en una clase de yoga con tantas posturas extrañas como el arco invertido o la grulla. Todos nos hemos asustado un poco al tener que hacerlas por primera vez.

Pero piénselo de esta manera, ¿en qué otro lugar tendrá la posibilidad de hacer payasadas, probar cosas nuevas y moverse libremente sin que nadie le diga nada? Sólo en su clase de yoga podrá enredarse como un pretzel, siempre y cuando tenga confianza en usted misma. En esta disciplina lo importante de caerse es saber cómo volverse a levantar.

5. “Esa mancha en mi esterilla me distrae”

En la clase de yoga nos repiten constantemente que nos concentremos en la respiración. No es una tarea simple y mucho menos si hay distracciones a su alrededor.

Todavía me cuesta no perder el foco cuando veo un pelo de gato en mi esterilla, si noto que mi pedicura está mal hecha o si la canción de fondo que eligió mi instructora es pésima.

6. “¡Esta instructora quiere matarme!”

Lo sé; cuántas creyeron que sólo iban a alinear sus chakras y a sentirse rejuvenecidas en su primera clase de yoga. De pronto se encontraron con una instructora de yoga a la que le encanta hacer series eternas de sentadillas.

De forma inesperada, se encuentra en medio de un entrenamiento militar y no tiene forma alguna de escapar. Créame que sé lo que se siente. Cada vez que les pido a mis alumnas que hagan flexiones de brazos noto las expresiones de terror en su rostro. No obstante, con un poco de práctica aprenderá a disfrutar de este tipo de ejercicio que tantos beneficios aporta.

7. Cuando la envidia interfiere en su desempeño

Todas hemos sentido un poco de envidia en la clase de yoga — en especial cuando llega una nueva integrante al grupo que realiza la pose del guerrero con tanta facilidad y destreza que deja a todos boquiabiertos.

Cuando sienta envidia, sepa que cada uno tiene habilidades distintas. De hecho, muchos principiantes en el yoga suelen tomar también lecciones de ballet, de gimnasia aeróbica o de Pilates. Recuerde que el yoga no es una disciplina competitiva, así que relájese e intente conectarse con su yo interior.

8. “Savasana, ¡llegó la hora de descansar!”

La mayoría de los yoguis logra un nivel de relajación tan profundo que se duerme al realizar la pose Savasana o, también conocida como, postura del cadáver. Si es principiante, no tenga miedo de cerrar sus ojos por un rato mientras disfruta de la luz tenue y de un poco de música relajante.

Savasana representa el final de una sesión de yoga y lo ideal es que permanezca consciente mientras descansa. Para ello es importante concentrarse en su respiración y en el movimiento de su caja torácica. No se alarme si se relaja de más. Tómelo como la recompensa de haber trabajado duro.

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