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Ocho comidas que pueden influir en la salud de su glándula tiroides

La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en la zona del cuello. Es la responsable de llevar a cabo diversas funciones corporales esenciales, entre las que se incluyen regular el metabolismo, controlar el humor, los niveles de energía, la presión sanguínea y la temperatura corporal. La tiroides regula todo esto produciendo hormonas tiroideas.

No obstante, cuando trabaja menos de lo necesario (o produce muy pocas hormonas), su funcionamiento regular puede verse afectado (es decir, su peso fluctúa, tiene fatiga y hasta puede padecer depresión). Esto se conoce como hipotiroidismo. Sin embargo, muchos alimentos pueden afectar tanto de manera positiva como negativa a aquellas personas con hipotiroidismo y, en algunos casos, también a aquellos cuyas glándulas funcionan con normalidad. Aquí le presentamos ocho comidas ricas en nutrientes que pueden afectar a la salud de su glándula tiroides.

1. Mariscos

Seguro que le gusta comer camarones y pescados de todo tipo pero, ¿acaso sabía que los mariscos están llenos de yodo? Este es un mineral esencial para que funcione correctamente su tiroides, la glándula encargada de controlar el metabolismo y el crecimiento.

Si sus niveles de yodo son bajos, es posible que su tiroides se inflame y lo haga sentir letárgico, fatigado, deprimido y sin energía. No obstante, si sufre de hipertiroidismo (la glándula segrega hormonas tiroideas en exceso), una alimentación con alto contenido de yodo puede exacerbar los síntomas — y así acelerar su pulso, causar palpitaciones, cambios de humor, temblores y hasta elevar sus niveles de ansiedad.

2. Soja

Ha habido un poco de controversia acerca de si la soja tiene impactos positivos o negativos en su glándula tiroides. Según las investigaciones realizadas por la Clínica Mayo, se cree que la soja y sus derivados (leche de soja y edamame) pueden interferir en la habilidad del cuerpo para utilizar hormonas tiroideas sintetizadas y producidas (si está tratando su hipotiroidismo). No obstante, estos estudios no han sido concluidos.

A menos que padezca alguna deficiencia de yodo, la soja generalmente es saludable y no afectará a la forma en la que su glándula tiroides produce hormonas; se recomienda, de todos modos, que consulte a su médico. Casi siempre la mentalidad de todo o nada cuando se trata de comida (es decir, la exclusión total de algún grupo alimenticio) tiende a alejarlo de una alimentación saludable y nutritiva.

3. Hojas verdes

El magnesio impacta considerablemente en los procesos principales del organismo — inclusive en el funcionamiento de la glándula tiroides. De hecho, este mineral es particularmente necesario para que la tiroides funcione (y produzca la hormona correspondiente). Si no obtiene el magnesio suficiente, puede experimentar falta de energía, irregularidades en su pulso, calambres y espasmos dolorosos.

Afortunadamente, las hojas verdes son una fuente poderosa de magnesio e incorporar dosis diarias de espinaca, acelga y lechuga en su dieta le asegurará el funcionamiento óptimo de su tiroides.

4. Col rizada

Sé que la col rizada también forma parte de la familia de las hojas verdes (como ya lo mencionamos en la diapositiva anterior). Sin embargo, la súper comida de color verde es una gran fuente de goitrógeno, una sustancia que afecta la absorción de iodina y suprime la función de la tiroides — lo cual significa que también interferirá en la producción de hormonas necesarias para regular el metabolismo.

Es por eso que los alimentos ricos en goitrógenos (como la col rizada, el brócoli y las coles de bruselas) son perfectos para obtener los niveles adecuados de iodina en su dieta. No obstante, si sufre de deficiencia de iodina (o de hipotiroidismo), ingerir alimentos como la col rizada puede ocasionar problemas en su metabolismo y en sus niveles de energía.

5. Vísceras

Para muchos, las vísceras (entre ellos, el hígado, el corazón y los riñones) pueden no resultarles un plato muy apetitoso. No obstante, si es como mi padre, no podrá mantenerse alejado de las carnes ricas en ácidos grasos. Las vísceras están repletas de un tipo de ácido graso conocido como ácido lipoico. Desafortunadamente, estos últimos pueden alterar el funcionamiento de su tiroides y ocasionar, por ejemplo, la disminución de los niveles de hormona tiroidea.

De acuerdo con lo establecido por el Centro Médico de la Universidad de Maryland, deberá recordar que es posible que su doctor le pida que trate de evitar los alimentos ricos en ácidos lipoicos, ya que bloquearán los efectos de ciertos medicamentos para la tiroides (como la Levotiroxina, por ejemplo).

6. Sal

Una fuente muy popular de yodo es la sal y muchos norteamericanos la usamos en exceso diariamente (especialmente a la sal yodada) para garantizar el funcionamiento correcto de la tiroides.

Tenga en mente que si sus niveles de iodina son lo suficientemente bajos como para afectar el funcionamiento regular de la tiroides, no es recomendable utilizar sal marina. La sal marina, al igual que la que se utiliza en muchos bocadillos procesados, normalmente no contienen iodina.

7. El gluten y su tiroides

Parece como si el gluten se hubiese ganado mala fama por sí mismo en América del Norte. Con tantas dietas “libres de gluten” y con tantos problemas de “intolerancia al gluten”, muchos de nosotros nos hemos deshecho de esta popular proteína presente en el centeno, en el trigo y en la cebada.

No obstante, a menos que padezca de la enfermedad celíaca (la cual se manifiesta como una respuesta auto-inmune al gluten), su tiroides no se verá afectada de ninguna manera. Si, por el contrario, padece esta enfermedad, consumir incluso una pequeña cantidad de gluten puede dañar el revestimiento de su intestino delgado e incrementar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Hashimoto (la tiroides funciona de menos) o la de Graves (la tiroides funciona de más).

8. Nueces

Como ya le hemos dicho, el magnesio es vital para el funcionamiento saludable de su tiroides. Esto significa que si está loco por las nueces — incluso almendras, castañas de cajú, nueces de Brasil y hasta semillas de calabaza — su tiroides se lo agradecerá.

A diferencia de las almendras, de las castañas de cajú y de las semillas de calabaza, las cuales por sí mismas constituyen una fuente rica de magnesio; las nueces Brasileñas le aportan el doble de beneficios con respecto a sus niveles de magnesio y de selenio, un mineral que mejora el funcionamiento tanto de su tiroides como de su sistema inmunológico.

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