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¿Necesito cambiar mi alimentación?

Todos creemos que comemos mejor que cualquier persona normal. No obstante, de acuerdo con investigaciones de la International Food Information Council Foundation (IFICF), definitivamente este no es el caso. De hecho, muchas encuestas nacionales, como la que fue realizada por la IFICF, indican lo contrario—el estadounidense promedio tiene una visión distorsionada de cuán saludable o cuán poco saludable es su alimentación en realidad.

Hagámosles frente a los hechos con ayuda de estas siete señales que le indicarán que necesita cambiar en su dieta…

1. Su piel no se ve brillante

Los investigadores de la American Academy of Dermatology afirma que los signos de una buena alimentación de inmediato se ven reflejados en el exterior. Esto significa que su piel dará testimonio de sus elecciones alimenticias saludables. No obstante, lo opuesto puede decirse de una piel manchada.

Si piensa en su piel como un espejo de su salud, una dieta inadecuada hará destrozos en su apariencia exterior. Aquellos con pieles llenas de espinillas, granitos, superficies grasosas o secas así como signos tempranos de envejecimiento, por lo general indican que existen deficiencias vitamínicas (de ácidos grasos omega 3 o de vitaminas C y E) y típicamente nos muestran que su dieta carece de nutrientes esenciales.

2. Se siente extremadamente exhausto

Una consecuencias muy común de alimentarse mal puede ser que se sienta agotado incluso después de haber dormido bastante. Para empezar, la deshidratación es una causa común de fatiga. Si no le gusta la antigua fórmula H2O, llene su vaso de zumo de limón exprimido, de lima, pepino, de pomelo rosado o de naranja. Segundo, si su dieta está llena de alimentos procesados, la fuente de su cansancio puede identificarse en los altos niveles de azúcar, según afirman los psicólogos del Instituto de Investigación Cerebral de la Universidad de California (UCLA) en Los Ángeles.

Las dietas repletas de comida chatarra están vinculadas con el deterioro tanto metabólico como cognitivo — sucede todo lo contrario con aquellos que llevan una dieta saludable y nutritiva con algún capricho ocasional.

3. ¿Otra vez enfermo?

De la misma manera que con su piel y con sus niveles de energía, su alimentación también afectará en gran medida a su sistema inmunológico, según investigadores de la Universidad de Cornell, quienes apuntan a un régimen alimentario lleno de grandes cantidades de vitaminas y minerales para poder fortalecer sus defensas y luchar contra las enfermedades.

Si padece una enfermedad tras otra, es muy probable que algo falte en su dieta. De hecho, los expertos de la Escuela de Medicina de Harvard recomiendan que “lo esencial en cuanto a defensa inmunológica se refiere es…adoptar estrategias como comer grandes cantidades de frutas, de vegetales y de granos enteros y pocas grasas saturadas…no fume…haga ejercicio regularmente y mantenga un peso saludable”.

4. ¡Controle sus heces!

Sé que suena asqueroso tan sólo de pensarlo, pero una miradita a sus heces revelará mucho acerca de su dieta. De hecho, los investigadores de la Clínica Cleveland consideran que la forma, el olor, el tamaño, el color y la textura de sus heces son indicadores primarios de salud.

Considere lo que sus heces le dice—es por eso que los gastroenterólogos de la Escuela de Medicina de Yale están de acuerdo en que si lo que defeca es delgado, amarillento, grasoso y flota, su dieta puede estar excedida de alimentos grasosos y de comida rápida. No obstante, al estar constipado, la defecación es dura y tiene forma de pequeñas bolas, lo cual significa que le está faltando fibra soluble a su dieta. De la misma manera, si disfruta de una tarde de mucho alcohol, su tracto gastrointestinal puede irritarse y provocarle diarrea.

5. Cabello poco atractivo

Al igual que su piel, el estado de su cabello refleja directamente su alimentación, según la American Academy of Dermatology, en la que distintas investigaciones han demostrado que la falta de ciertos nutrientes puede afectar su cabellera. De hecho, si su cabello se ve frágil, quebradizo y seco y se cae a mechones — puede que esté sufriendo de una deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12.

La anemia (una común deficiencia de hierro) causa la pérdida de cabello inesperada de 1 en 10 mujeres de entre 20 y 50 años. Por otro lado, una dieta baja en proteínas hará que su pelo tarde en crecer.

6. Patrones de sueño cambiados

Es cierto que una pésima noche de sueño puede hacerlo comer de más. No obstante, lo opuesto también es cierto — ¡una dieta desequilibrada puede mantenerlo despierto por las noches!

De acuerdo con la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania, los investigadores vinculan una dieta equlibrada con un mejor descanso y un mayor bienestar general. Estos expertos monitorearon los efectos de la alimentación en los patrones de sueño de 4.548 participantes que detallaron sus horas de sueño y lo que comían diariamente. Descubrieron que quienes dormían poco (menos de 6 horas por noche) consumían la mayor cantidad de calorías y tenían menos variedad de alimentos en su dieta— mientras que aquellos con patrones de sueño normales (de 7 a 8 horas de sueño por noche) consumían alimentos más variados.

7. Sufres de depresión

La depresión ha sido relacionada con los hábitos alimenticios por lo que no debería sorprenderse si la investigación de la Clínica Mayo vincula lo que come, o lo que no come, con su estado emocional actual; esto significa que una dieta desequilibrada puede aumentar los riesgos de padecer depresión.

Esta investigación, la cual fue realizada en el Reino Unido, controló la dieta de 3.000 trabajadores de oficina de mediana edad por 5 años y descubrió que aquellos que consumían grandes cantidades de comida chatarra (es decir, bocadillos refinados, carnes procesadas, frituras, chocolates y caramelos, postres abundantes y lácteos con mucha grasa) mostraron mayores síntomas relacionados con la depresión. Sucedió lo contrario con aquellos que ingerían dietas ricas en proteínas livianas (especialmente pescado), frutas frescas y vegetales, al igual que granos enteros.

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