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¡Llene de nutrientes su dieta con un delicioso puñado de almendras!

No hace falta que les recuerde, muchachos, que soy fanática de los frutos secos — como se imaginarán, mi refrigerador está repleto de productos a base de almendras (leche de almendras, manteca de almendras, ¡hasta harina de almendras!) debido a que contienen propiedades increíbles para la salud. Incorporarlas a su dieta es mucho más fácil de lo que parece y, a continuación, me encargaré de demostrárselo…

1. El bocadillo perfecto

Las almendras poseen muchos usos culinarios, pero empecemos por el más simple y quizás el que más nos satisface — las almendras crudas son un excelente bocadillo de media mañana o de media tarde.

Estas delicias están llenas de nutrientes tales como vitaminas B2 y E, calcio, hierro, fósforo y magnesio. Por supuesto, no debemos olvidarnos de las fibras, las grasas saludables para el corazón, los antioxidantes y los folatos que ingerimos en cada porción.

2. Una explosión de energía

Las almendras son una maravillosa opción para equilibrar sus niveles de energía a la mitad del día o antes de hacer ejercicio. Tanto es así que la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard reconoce la efectividad de estos frutos secos a la hora de reducir los niveles de colesterol —- y de proteger su corazón de sufrir algún fallo cardiovascular.

Esto ocurre gracias al alto contenido de grasas monoinsaturadas (y al porcentaje mínimo de grasas saturadas) de las almendras, que promueve la producción de colesterol saludable al igual que la salud cardiovascular. Antes de devorarse esa bolsa enorme de papas fritas, opte por un sabroso puñado de estas delicias naturales. Confíe en mí, se sentirá satisfecho por mucho más tiempo.

3. Almendras para saborizar

Las almendras son ricas en proteínas, en fósforo, potasio y cinc y son fuentes importantes de calcio y de grasas saludables para el corazón. Se recomienda ingerir hasta tres porciones diarias de estos frutos o de productos derivados para alcanzar la dosis recomendada de calcio de 1.200 miligramos en mujeres y de 1.000 miligramos en el caso de los hombres.

A la mañana temprano, puede espolvorear almendras trituradas en su avena o en su cereal de desayuno. También es posible preparar un bocadillo de media tarde a base de yogur griego y almendras. Otra opción sabrosa es untar mantequilla de almendra sobre su tostada de pan integral o pan de pita. Si lo desea, puede sustituir una gran cantidad de complementos poco saludables con un puñado de almendras. Intente reemplazar los cubitos de pan tostado (croûtons) de su ensalada con una porción de frutos secos. Incorpore almendras trituradas a su yogur helado de postre en lugar de agregarle caramelos o chips de chocolate.

4. ¡Dígales sí a las almendras antes de ejercitar!

Siempre disfruto de una porción de almendras antes de ejercitarme debido a que son una fuente importante de energía, calcio, magnesio y fósforo — todos esenciales que hacen que sus huesos permanezcan fuertes y previenen las lesiones y las fracturas.

Si a su organismo le falta alguno de estos nutrientes, sepa que sus huesos pagarán los platos rotos en el futuro. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), alrededor de 25 millones de estadounidenses mayores de 25 años padecen enfermedades óseas de tipo degenerativo (como artritis u osteoartritis) y osteoporosis, en la mayoría de los casos, debido a deficiencias importantes de magnesio.

5. Leche de almendras vs. leche de vaca

Hace ya un tiempo, he optado por sustituir la tradicional leche de vaca con leche de almendras porque disfruto su sabor suave y su textura espesa. Hoy en día este producto es muy fácil de conseguir en cualquier tienda de comestibles (por lo general está ubicado en la sección de lácteos).

Recuerde que cada taza de leche de almendras contiene menos grasas y calorías que la de vaca. Por ejemplo, una porción de leche de almendras sin endulzar saborizada con un toque de vainilla aporta 35 calorías y 3 gramos de grasa mientras que un recipiente de leche de vaca más pequeño con las mismas características contiene 120 calorías y 5 gramos de grasa. Esto se debe, principalmente, a que la leche de almendras no es un producto animal y eso hace que sus niveles de grasas saturadas y colesterol sean más bajos. Se trata de un excelente sustituto de la leche para vegetarianos, veganos y para todos aquellos que intenten seguir una dieta saludable y equilibrada.

6. La leche de almendras es mucho más versátil que las demás

Si bien un cartón de leche de almendras puede resultarle un poco más caro que el de leche de vaca o, incluso, que el de soja; en lo personal, creo que la versatilidad de la primera justifica su precio.

En otras palabras, la leche de almendras es un alimento multipropósito. La como con cereal, la uso en mi café, la mezclo en mis licuados y hasta la incorporo en salsas y sopas. Además, puede conseguirla en distintos sabores como vainilla, chocolate, original y sin endulzar; por lo que jamás se aburrirá del mismo.

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