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Hablemos sobre los incómodos gases…

Nos da tanta vergüenza hablar de los gases que incluso nos parece gracioso admitir que no se trata de un simple hecho natural — sino de uno que tiene muchísimo más que ver con la salud. Ya sea porque le guste dejarlos salir o porque los esconda hasta no poder más, dejemos las bromas de lado y aprendamos más acerca de las flatulencias…

1. ¿Qué las provoca?

Las flatulencias son tan embarazosas que cuando concentramos todas nuestras fuerzas para contenerlas o corremos lejos de las personas por miedo a que se nos escapen frente a todos, lo único que hacemos es empeorar las cosas. Según estadísticas de los National Institutes of Diabetes and Kidney Diseases, en promedio, ¡un individuo normal expulsa entre 15 y 20 al día! Sí, en este momento su oficina está contaminada por una nube de flatulencias.

Los gases — en este grupo se incluyen gases y flatulencias — tienen como finalidad aliviar las molestias abdominales que se acumulan cuando ingresa demasiado aire al tracto gastrointestinal (GI) a través de la respiración o de la ingesta de determinados alimentos que no le sientan tan bien a nuestro sistema digestivo y provocan excesos de gases en el colon.

2. ¿Qué produce el exceso de gases?

Ya hemos establecido que las flatulencias son una parte saludable de la vida. No obstante, diversos factores contribuyen con la acumulación de gases. Muchas incidencias son normales mientras que otras resultan de complicaciones de salud. Una de las fuentes más comunes de los excesos es externa.

Con esto me refiero a respirar aire en grandes cantidades (por ejemplo, al reírse, durante los episodios de hipo, al comer goma de mascar o al tragar demasiado aire al fumar) e insertarlo a su organismo. Este tipo de gases es una mezcla de hidrógeno, dióxido de carbono y nitrógeno, que surge de bebidas carbonatadas o sodas. Mientras más aire ingrese a su cuerpo, más fuertes (y más embarazosos) serán los gases que expulse.

3. ¿Por qué las flatulencias tienen olor fétido?

La fuente del exceso de aire se encargará de determinar si sus gases van a apestar o no. Como hemos dicho hace unos instantes, el exceso de aire generado por fuentes externas — como la risa o las bebidas carbonatadas — está formado por una combinación de nitrógeno, hidrógeno y dióxido de carbono — que no tiene olor y es probable que pase desapercibida.

No obstante, las flatulencias que se acumulan en el tracto gastrointestinal por la presencia de bacterias son capaces de contaminar el ambiente con un desagradable olor a huevo podrido. Esto es porque los gases contienen azufre.

4. Alimentos que provocan gases

Es probable que ya sepa que las legumbres son los mejores amigos de las flatulencias. Es tan así que muchos prefieren evitar los rojos, las habichuelas negras, las judías blancas, los garbanzos y las lentejas.

Tanto los frijoles como las legumbres son mucho más difíciles de descomponer para nuestro sistema digestivo. Al ralentizarse la digestión, los nutrientes presentes en estos alimentos ingresan al colon y se convierten en subproductos de la digestión bacteriana, que puede ser un proceso bastante doloroso (debido a los calambres estomacales y a la hinchazón).

5. Gases causados por estreñimiento o diarrea

Los gases producto del estreñimiento son un verdadero caos en el tracto gastrointestinal. Dolores abdominales, hinchazón, molestias y calambres son algunos de los indicadores de que su sistema esta bloqueado.

Si bien el estreñimiento es bastante común — por lo menos si ha estado comiendo más fibras que de costumbre (por medio de hojas verdes, frutas con cáscaras o cereales integrales), provoca un desequilibrio importante en su organismo, ya que las fibras se mueven demasiado rápido (diarrea) o demasiado despacio (estreñimiento) por su sistema digestivo. Puede llevar tiempo acostumbrarse al agregado de estas sustancias esenciales en su dieta pero, se supone que al cabo de unas semanas sus hábitos intestinales deberían volver a la normalidad.

6. Gases y aditivos para alimentos

Los alimentos procesados casi nunca son un punto a favor en una buena alimentación. Este tipo de productos están repletos de aditivos como azúcares artificiales (dulces, cereales, goma de mascar sin azúcar y sodas) que pueden transformar su sistema digestivo en una montaña rusa de gases y cólicos.

Los endulzantes artificiales, en particular el manitol y el sorbitol, han estado vinculados con el exceso de gases, la hinchazón y la diarrea en personas con problemas intestinales. Según la Food and Drug Administration de los Estados Unidos, ambos contienen niveles elevados de hidrógeno, lo que significa que provocan un efecto laxante cuando los residuos de azúcar no absorbidos son digeridos por las bacterias del intestino. Este proceso de fermentación viene acompañado de gases, hinchazón abdominal y heces blandas o líquidas.

7. Gases e intolerancias alimenticias

Seguramente muchos sean “intolerantes” a los frijoles o alubias debido a que se necesitan grandes cantidades de enzimas para poder ser digeridos. No obstante, otras formas de intolerancia ocurren cuando el organismo carece de ciertos elementos esenciales para asimilar alimentos. Por ejemplo, las personas con intolerancia al gluten no soportan consumirlo. Por otro lado, los que sufren de intolerancia a la lactosa no disponen de una enzima llamada lactasa para digerir la lactosa.

Como sucede con otros alimentos difíciles de digerir (como leche y gluten), si al cuerpo le faltan ciertas enzimas para garantizar la digestión, estos alimentos serán absorbidos por el intestino delgado (o el colon), en el que las bacterias se encargarán de descomponerlas y tendrá como resultado la hinchazón, los gases y las molestias tan embarazosas.

8. Gases por el síndrome del intestino irritable

Además del exceso de aire, de los alimentos difíciles de digerir y de los productos que su organismo no puede digerir correctamente, existen otros problemas digestivos que vienen acompañados de gases, inflamación, constipación y/o diarrea y dolor abdominal, que son un poco más complejos.

El síndrome del intestino irritable (SII) es un conjunto de trastornos funcionales del intestino que son causados por la mala absorción de carbohidratos, que tiene como consecuencia la formación excesiva de bacterias en el intestino delgado (lo que, por lo general, se conoce como sobrecrecimiento bacteriano intestinal).

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9. Gases por enfermedades autoinmunes

Gases fétidos, hinchazón, calambres abdominales, constipación, hemorragias y diarrea son síntomas poco normales cuando están asociados a una enfermedad autoinmune. Entre las enfermedades inflamatorias intestinales (no debe confundirse con el SII) se incluyen la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa en distintas partes del tracto gastrointestinal. Si bien la enfermedad celíaca (que no es lo mismo que la intolerancia al gluten) hace que el sistema inmunológico se active incluso ante la mínima presencia de gluten en el intestino delgado.

A pesar de que estas afecciones de tipo autoinmunes son muy distintas entre sí — todas provocan dolor crónico, inflamación, flatulencias fétidas y absorción inapropiada de los nutrientes de los alimentos. Consulte con su médico de confianza si cree que padece alguna de estas enfermedades. Los gases y la hinchazón también pueden ser generados por bloqueos intestinales, cáncer y diverticulitis.

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