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Diez formas de mejorar la salud mental por medio de la actividad física

Si bien Hipócrates decía que caminar era la mejor medicina para el hombre, hacer ejercicio se ha convertido en una herramienta popular para aquellos que buscan tener un cuerpo esculpido, firme y que se adapte a los estándares de belleza de la sociedad. Mientras algunos se entrenan para estar saludables, otros solamente lo hacen (y hasta se abusan de ello) para volverse corpulentos, fuertes y atractivos.

Los expertos sugieren que hacer ejercicio no sólo es clave para promover la salud física, sino también para tratar problemas psicológicos diversos. Lo más importante es que una pequeña dosis de actividad física es fácil de incorporar hasta en las agendas más ocupadas. Esta vez no sólo nos referiremos al típico adagio de que estar activo mejora su humor, sino que hablaremos de su acción terapéutica. ¡Siga leyendo!

1. Salud mental general

Si bien sabemos que la conexión entre el estado físico y el estado de ánimo es muy fuerte, los expertos han demostrado que hacer ejercicio también puede tener un efecto positivo en ciertas emociones negativas como la ira. Además, la actividad física promueve el desarrollo de conexiones sociales cuando se realiza junto a otras personas, al igual que el autocontrol y el reforzamiento de la autoestima.

Hacer ejercicio impacta de forma positiva en los patrones de sueño (si es de los que no tienen grandes inconvenientes para dormir) y mientras más extensas sean las sesiones, mayores serán los beneficios. Por último, algunos ejercicios, como las rutinas de aeróbica, han demostrado ser muy efectivos a la hora de mejorar las funciones cognitivas en los adultos mayores.

running meditation

2. Depresión

Existen muchísimas investigaciones que dan testimonio de las ventajas de hacer ejercicio a la hora de tratar la depresión. La Dra. Nanette Mutrie, profesora de la cátedra de actividad física para la salud en la Universidad de Edinburgo, asegura que hacer ejercicio tiene el mismo efecto antidepresivo que cualquier otra terapia. Además, la evidencia disponible sugiere que las actividades aeróbicas y de resistencia son un complemento muy efectivo para tratar los casos de depresión moderados o severos.

Los psicólogos del deporte explican que para sacar provecho de la actividad física al tratar la depresión, debe realizarse junto a otras personas. Por ejemplo, lo ideal es caminar en grupo o con algún compañero. Como si esto fuera poco, algunos estudios revelan que cada vez que nos conectamos con la naturaleza, experimentamos una sensación de bienestar mayor que dentro de un gimnasio.

walking group

3. Ansiedad

La ansiedad se clasifica de dos maneras; ansiedad de estado y ansiedad de rasgo. Si hablar en público lo hace sentir incómodo, es probable que sufra de ansiedad de estado a un evento específico. En cambio, si una persona se siente ansiosa con frecuencia y ante distintas situaciones, es probable que tenga ansiedad de rasgo. La buena noticia es que las investigaciones demuestran que ambos casos mejoran después de hacer ejercicio.

Lo curioso es que una simple sesión de ejercicio es capaz de reducir la ansiedad de estado mientras que ejercitarse con regularidad impacta de la misma forma en aquellos que deban lidiar con casos de ansiedad de rasgo. De cualquier manera, las investigaciones demuestran que el ejercicio aeróbico, en comparación con los entrenamientos de resistencia y de flexibilidad, es mucho más beneficioso para aquellas personas con niveles altos de ansiedad.

Group Exercise

4. Estrés crónico

Hacer ejercicio siempre ha sido considerado una forma efectiva de controlar el estrés. La actividad física ayuda a reducir la sensibilidad al estrés y funciona como amortiguador para las emociones negativas que generan ciertos acontecimientos significativos de la vida.

Los investigadores han descubierto que aquellos que se ejercitan con regularidad se estresan menos con ciertos factores externos que el resto de las personas. Además, los estudiantes que realizan actividad física con frecuencia se sienten menos estresados, deprimidos o ansiosos que los que viven vidas más sedentarias.

workout wear

5. Trastornos alimenticios

En estos últimos años, ha habido muchísimo debate entre los profesionales sobre qué tan efectivo y seguro era involucrar en actividades físicas a aquellos que padecían trastornos alimenticios como anorexia. Si el ejercicio es una herramienta para perder peso, ¿por qué un profesional le aconsejaría a un paciente obsesionado con adelgazar seguir este tipo de tratamiento?

Un estudio publicado en 2002 en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise reveló que incorporar actividad física los tratamientos de trastornos alimenticios resultaba más efectivo que las terapias cognitivo-conductuales (TCC). Los resultados demuestran que los pacientes activos sienten menos ansiedad por estar delgados, tienen menos atracones, consumen menos purgas y están más conformes con su cuerpo.

Exercise and Eating

6. Adicciones

Al igual que con los trastornos alimenticios, existe muchísima controversia acerca de incorporar actividad física en los tratamientos para adicciones a las drogas y al alcohol. Aún así, las investigaciones aseguran que los adictos que se mantienen en actividad mejoran su autoestima y les cuesta mucho menos controlar el síndrome de abstinencia.

Además, como ya ha sido reconocido como una forma efectiva de aliviar la depresión y la ansiedad, el ejercicio mejora la calidad de vida y disminuye los sentimientos de ansiedad y tristeza vinculados con los problemas de adicción.

Youth Exercise

7. Esquizofrenia

En un estudio llevado a cabo por el Dr. Stuart Biddle en 2009, que fue publicado en la revista Journal of Mental Health, se ha descubierto que el ejercicio impacta de forma positiva tanto a nivel físico como psicológico en pacientes con esquizofrenia. La actividad física ayuda a los pacientes a reducir la depresión, la ansiedad y el posible aumento de peso que resulta del consumo de medicamentos y de llevar una vida sedentaria. Además, cuando se combina con medicamentos, hacer ejercicio permite bloquear las alucinaciones auditivas que la misma enfermedad genera.

Las personas con trastornos psicológicos severos tienden a volverse sedentarios. Al incorporar actividad física a sus vidas, los pacientes con esquizofrenia previenen otras enfermedades crónicas como las cardiovasculares y las respiratorias.

Meditation

8. Demencia

A medida que la población norteamericana envejezca, es probable que haya cada vez más casos de demencia, como el Alzheimer. Ciertos estudios recientes demuestran que el deterioro cognitivo es menor en adultos mayores activos y en buen estado físico que en aquellos que viven vidas sedentarias.

Una investigación de origen japonés examinó a 60 adultos mayores de entre 50 y 60 años de edad. Los resultados no sólo sugieren que la inactividad física es un factor de riesgo de la demencia, sino también que aquellos individuos que caminan, hacen jardinería, bailan y andan en bicicleta reducen considerablemente sus riesgos. No obstante, no ocurre lo mismo con las personas que practican actividades como gimnasia y golf o salen a correr.

Cycling

9. Salud mental

Para muchos, hacerse un tiempo para entrenar puede llegar a ser abrumador (en especial si uno tiene que lidiar con problemas psicológicos). Por fortuna, la actividad física para asegurar la salud mental es sumamente amigable para cualquiera.

Un buen punto de partida es comenzar con sesiones de 30 minutos dos veces a la semana. Una vez que esto se convierta en un hábito, aumente la frecuencia de las sesiones a cinco veces por semana. A ésto, increméntele 60 minutos por sesión y verá que los resultados son maravillosos. El mejor deporte es aquél que se disfruta y que se hace con entusiasmo. Muchos fisiólogos afirman que caminar es una de las formas más efectivas de estar activo y puede hacerse en cualquier parte, en cualquier momento y junto a cualquier persona.

Walking

10. Compromiso con el ejercicio

La buena noticia es que las investigaciones han demostrado ser muy efectivas a la hora de mejorar la salud mental. Sin embargo, todos sabemos que la tasa de abandono entre los principiantes sigue siendo alta. Los antecedentes que analizan la relación entre la salud mental y el ejercicio revelan que aún es necesario ahondar en la investigación para poder determinar la manera de fomentar la participación a largo plazo en distintas actividades físicas.

Hasta el momento, lo ideal es ser precavido a la hora de hacer ejercicio. Una vez que cuente con la autorización de un profesional, comience a entrenar dos veces a la semana y de a poco incremente la frecuencia a cinco días a la semana. Asegúrese de buscar un deporte que disfrute, que pueda practicar en equipo y que se adapte a su estilo de vida (y a su presupuesto). Recuerde que invertir en tiempo y en compromiso al principio le permitirá tener una relación mucho más amena y exitosa con la actividad física a largo plazo.

Group Exercise
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