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Diez cambios de estilo de vida para verse joven y radiante

Con tantas publicidades que aseguran haber encontrado la solución perfecta para luchar contra los signos del paso del tiempo, es imposible no sentir la necesidad de querer vernos jóvenes y radiantes en todo momento. Constantemente surge el interrogante de si estos productos que vemos en la televisión son efectivos o sólo constituyen una desilusión más para los esperanzados consumidores. Si su meta es vivir una vida sana, larga y activa, la clave está en cortar con determinados hábitos dañinos. Desafiar el proceso de envejecimiento de manera natural y saludable implica un gran compromiso por parte de las personas aunque, cuando lea este artículo, se dará cuenta de que no es tan difícil como parece.

En lugar de gastar toneladas de dinero en cremas y suplementos inútiles, ¡no se pierda estos diez consejos revitalizadores que le quitarán unos cuantos años de encima!

1. Aliméntese bien

Modificar sus hábitos alimenticios realmente puede hacer maravillas en su salud. De hecho, seguir una dieta balanceada fortalece su sistema inmunológico y le permite a su organismo luchar contra infecciones y enfermedades de manera más efectiva a lo largo de su vida. Una vez dicho esto, según un grupo de expertos, optar por alimentos saludables y darse algunos gustos de vez en cuando —como beber una copa de vino o disfrutar de un postre delicioso — ayuda a reducir los niveles de estrés y fomenta la longevidad.

Aférrese a un plan alimenticio variado que incluya carnes magras, pescados ricos en nutrientes, granos integrales, frutas y, por supuesto, vegetales. La comida saludable no tiene por qué ser insípida y tampoco es necesario eliminar por completo ciertos grupos de alimentos para poder sentirse bien. Además, muchos componentes clave de su dieta están repletos de antioxidantes, de vitaminas, de minerales, de proteínas y de fibras. Ciertos estudios recientes afirman que los compuestos presentes en las frutas son esenciales para vivir una vida larga y activa. De hecho, muchos productos con alto contenido de antioxidantes, al igual que las proteínas magras, hacen que su piel y su cabello se vean radiantes de forma natural.

2. Use protector solar

Existe una razón muy importante por la que los padres llenan a sus hijos de protector solar. Los rayos UV que irradia el sol son extremadamente dañinos para su piel. Además, la exposición prologada está muy vinculada con el desarrollo de cáncer de piel. En una época sólo se creía que un tipo de rayos UV (los UVB o de onda corta) eran peligrosos, pero ciertos estudios realizados por la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer sugiere que los UVA (o de onda larga) también constituyen una amenaza. Como resultado, más y más productos han sido creados para proteger a las personas de ambos tipos de rayos.

Cualquier tipo de cáncer puede poner en riesgo su vida y, a su vez, reduce su expectativa de vida Como si esto fuera poco, su piel se deteriora notablemente como consecuencia de la exposición prolongada a la luz del sol sin contemplar los cuidados correspondientes. Es probable que lo primero que se le venga a la mente cuando digo “exposición prolongada ” sea un habitante de la Florida con tonalidad naranja y lleno de arrugas en la cara. En casos menos graves, el sol puede manchar su piel y darle un aspecto moteado.

3. Ejercítese regularmente

Esta es una de las mejores formas de mantenerse saludable, feliz y activo por muchos años. No, no es invento mío. La American Heart and Stroke Foundation asegura que es esencial para su bienestar general ejercitarse de forma regular. Como hemos dicho en reiteradas ocasiones, la actividad física no sólo reduce los riesgos de desarrollar enfermedades de todo tipo, desde obesidad y diabetes hasta cáncer y afecciones cardiovasculares. La Asociación Nacional contra el Cáncer junto con los Institutos Nacionales de la Salud han descubierto que las sesiones semanales de ejercicio (con un total de 2,5 horas para entrenamientos moderados y de 1,25 horas para entrenamientos intensivos para adultos de 18 a 64 años de edad) incrementa en 4,5 años su expectativa de vida.

Antes de que empiece a enumerar todas las excusas de siempre (tales como “el gimnasio es muy caro”, “no tengo tiempo”) fíjese objetivos cortos e intente extenderlos todas las semanas. Sé que para los que no se ejercitan o que tienen problemas para seguir una rutina es todo un sacrificio, pero créame que los beneficios lo valen.

4. Elija un voluntariado

Puede que no sea algo tan obvio para los que nunca lo han intentado, pero invertir su tiempo en una buena causa, en algo que crea fervientemente, puede tener un impacto muy positivo en su calidad de vida. Por lo general le damos mucha más importancia a la salud física, pero el equilibrio mental y emocional es igualmente importante. Ser voluntario es un verdadero sinónimo de felicidad.

Un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad Exeter en Inglaterra, que luego fue publicado en la revista BMC Public Health, logró demostrar que los trabajos de voluntariado reducen la depresión, extienden su círculo social y aportan un plus de autoestima. Además de alejar la ansiedad y los sentimientos negativos que nos rodean, ayudar a otros nos hace sentir realizados y nos llena de ganas de vivir.

5. Adopte técnicas de relajación

Según un estudio publicado por la revista médica Psychoneuroendocrinology en el año 2014, meditar, al igual que practicar yoga y adoptar distintas técnicas de respiración reducen significativamente sus niveles de estrés, aclaran su mente, aumentan la felicidad y la creatividad y mejoran la concentración, la toma de decisiones y la productividad. Nadie puede negar que vivimos en un mundo ocupado y lleno de estímulos. Ciertos factores como la tecnología, las presiones sociales y el costo de vida suman tensiones adicionales a nuestra rutina ya bastante demandante y agitada. Con el tiempo, tanta ansiedad impacta negativamente en nuestra salud.

La meditación ha sido creada para restablecer la armonía y el equilibrio en las personas. Sé que hay miles de técnicas distintas pero, créame, todas apuntan a lo mismo. Sesiones diarias de apenas 5 ó 10 minutos de duración pueden traer grandes beneficios que, por supuesto, van de la mano con la longevidad.

6. Cree espacios de intimidad

Cientos de estudios han demostrado que existe una relación directa entre sexualidad y longevidad. De hecho, una investigación realizada por la Universidad Queens, en Belfast, hizo un seguimiento de la vida sexual de un grupo de 1.000 hombres de mediana edad a lo largo de una década.

Los resultados fueron publicados en la revista British Medical Journal y vinculan una gran cantidad de beneficios físicos y emocionales con mayores niveles de intimidad sexual. De hecho, el sexo requiere ciertos niveles de destreza física y, a su vez, estimula la actividad cardiovascular. Además, aquellos individuos con una buena vida sexual aseguran tener menos estrés y mayor autoestima, lo que es sinónimo de más felicidad y más satisfacción.

7. Siéntese menos, muévase más

Los trabajos de oficina no son ninguna novedad, aunque cada vez son más las investigaciones que dan testimonio de lo peligroso que puede ser para una persona estar sentada todo el día. La falta de ejercicio ralentiza el metabolismo y provoca un efecto dominó en distintas áreas de su salud. De hecho, un estudio realizado por el American College of Cardiology vincula el sedentarismo con el desarrollo de obesidad y de calcificación de la arteria coronaria y con un incremento del 14% en las posibilidades de padecer enfermedades cardiacas.

Existen distintas maneras de incorporar más movimientos a su rutina, muchas de las cuales ya han sido puestas en práctica por otros empleados. Algunas oficinas organizan competencias de caminatas, en las que se registran los pasos realizados con ayuda de un podómetro. Si se tiene en cuenta que los Institutos Nacionales de la Salud recomiendan caminar 10.000 pasos al día, saber que no supera los 2.000 pasos diarios debería ser un llamado urgente a la acción. Otra forma de ejercitarse en el trabajo es efectuar comunicados personalmente mientras aprovecha para visitar las oficinas de sus compañeros, en lugar de enviarles un e-mail.

8. Deje de fumar

La buena noticia es que la cantidad de fumadores en los Estados Unidos ha disminuido un 20% desde 1965. No obstante, al menos el 20% de los estadounidenses en edad adulta sigue atrapado en este hábito dañino. Ese enorme grupo de individuos es propenso a padecer diversas enfermedades como cáncer de pulmón, de garganta, de laringe, de pulmón, de estómago y de páncreas. A pesar de que los pulmones sean los principales afectados por el cigarrillo, este impacta de manera negativa en todo su organismo, según las investigaciones realizadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

De hecho, los CDC aseguran que fumar duplica, y en algunos casos cuadriplica, los riesgos de sufrir enfermedades cardiacas coronarias y accidentes cerebrovasculares. Además, este hábito dañino eleva los riesgos de desarrollar cáncer de pulmón en un 25%. Con 1 de cada 5 muertes asociadas con el tabaquismo, lo mejor que puede hacer es decirle adiós al cigarrillo y aferrarse a la vida.

9. Tenga una vida social activa

La interacción social constante es otro de los secretos para retrasar el paso del tiempo. Según la Clínica Mayo, las amistades sólidas reducen los niveles de estrés, incrementan la felicidad, fomentan la autoestima y, lo mejor de todo, lo alejan de los malos hábitos. Los amigos son una fuente incondicional de apoyo; no obstante, mantener sólidos los vínculos implica buscar un equilibrio entre la familia y las obligaciones laborales y académicas.

La amistad no sólo nos llenan, sino que nos ayudan a sobrellevar situaciones difíciles y a superar obstáculos que inevitablemente la vida nos pone en frente. Es fácil caer en un pozo depresivo si no tiene quién lo apoye en los malos momentos. Háganos caso, aproveche esos años extras para disfrutar de tiempo de calidad con sus pares.

10. Duerma bien

Los expertos nos recuerdan constantemente lo importante que es dormir bien, aunque parece que recuperar el sueño perdido nunca constituye una prioridad. Diversos factores influyen en el buen descanso nocturno — las horas de sueño, dormir sin interrupciones, el tiempo que tarda la persona en dormirse, los sueños y el ciclo MOR de sueño (movimiento ocular rápido o sueño profundo). Si todavía no está convencido de la importancia de dormir bien, considere los estudios realizados por un grupo de psiquiatras de la Universidad de California, en San Diego, que aseguran que aquellos individuos que duermen entre 6.5 y 7 horas tienen vidas más cortas.

Dicha investigación, que fue publicada en la revista Archives of General Psychiatry, registró los hábitos de sueño de 1,1 millones de estadounidenses a lo largo de 6 años y llegó a la conclusión de que quienes dormían un promedio de 6,5 a 7,4 horas presentaban tasas de mortalidad mucho más bajas que los participantes que descansaban menos.

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