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Atención mamás trabajadoras: ¡seis consejos prácticos para recuperar su figura!

El simple hecho de convertirse madre ya implica un cambio radical en su agenda de trabajo, así que mejor ni hablemos de regresar al gimnasio. Atrás quedaron los entrenamientos matutinos y las clases de Zumba al salir de la oficina. Estos son lujos que muy pocos padres y madres pueden darse.

Pero no todas son malas noticias. Los siguientes seis consejos la ayudarán a gastar un par de calorías extras sin afectar a su ajetreada rutina…

1. Ejercítese junto a su hijo

Sé que suena a tortura completar la serie de sentadillas con el llanto de su bebé de fondo o mientras escucha los innumerables “¿Qué haces, mamá?¿Puedo ayudarte?” o el inevitable “¡Mamá, me caí!” de su pequeño. Parece poco motivador y quizás sea lo último que quiera hacer después de un largo día.

Sin embargo, algunas actividades pueden servirle para conectar más con su hijo. Las clases en conjunto no sólo benefician a ambos, sino que le permitirá darse un respiro después de tanto estrés laboral. Si prefiere algo más intenso, diseñe un circuito con ejercicios. Las flexiones de brazo y los mountain climbers son ideales para lo cardiovascular, mientras que las planchas abdominales y push ups son perfectos para divertirse con su hijo. A los pequeños les encantará imitar sus movimientos. Si realiza pocas cantidades de cada ejercicio, nadie se aburrirá y usted podrá mantenerse en forma sin problemas.

2. Imite la rutina de ejercicio de su hijo

¿Alguna vez se puso a pensar que los niños están siempre en movimiento? Hacer lo que ellos hacen ya es suficiente ejercicio cardiovascular como para quemar calorías y endurecer sus músculos. El parque o las áreas de juego son perfectos para poner a prueba esta teoría. Estos lugares suelen estar repletos de bancas y barras ideales para tonificar los músculos de sus piernas mientras su pequeño se divierten (aunque puede que un “¡Mamá, mírame!” o un “¡Mira lo que hago!” resuene cada cierto tiempo).

Si la idea de ir a un parque no le agrada, quédese en el patio de su casa y organice un partido de béisbol. Si se siente creativa, diseñe sus propios obstáculos para elevar su energía y disminuir la de su hijo — saltar, correr, agacharse, todo sirve.

3. Aproveche su recreo de mediodía en el trabajo

Quizás ya haya pensado en esto, así que mi trabajo será motivarla. Si tiene una hora para almorzar, dedíquele 30 minutos a su rutina de ejercicio. No hace falta sudar en exceso ni quedar exhausta durante el resto del día— una pequeña caminata puede hacer maravillas para volver a acostumbrarse a la actividad física. Si su almuerzo es más corto, un paseo de 15 minutos es todo lo que necesita para dar un par de vueltas en la oficina.

¿Acaso el lugar donde trabaja tiene duchas? O, mejor aún, ¿tiene a su disposición un gimnasio? Genial. Corra 30 minutos en la cinta de correr o tonifique sus músculos en las máquinas. Tendrá tiempo de sobra para asearse y regresar a su escritorio. Se sorprenderá al ver lo bien que se siente deshacerse del estrés matutino.

4. No dependa de nadie

Una estrategia de motivación muy común es buscar una compañera de ejercicio, aunque es difícil encontrar a la persona indicada. Las personas sin hijos manejan otros horarios (¡y cómo los envidio!) Pero, ¿qué tal si invita a otra mamá? El único inconveniente es lograr encontrar un momento en que tanto su hijo como el de su compañera estén ocupados y eso es casi tan complicado como hacer que un bebé duerma toda la noche.

¡No se angustie! La única persona que necesita adaptarse a su rutina de ejercicios es usted. Si puede cumplir con las obligaciones laborales y familiares y, aún así, le sobra tiempo para preparar una tarta para el evento de caridad de la guardería, entonces debe haber alguna forma de que el ejercicio encaje en su rutina. De hecho, una vez que lo logre, se sentirá llena de energía y mejorará su desempeño en todas las áreas.

5. Comprométase

Puede que la haga sentir mal con esto (y, la verdad, no necesita más sermone con el estrés que tiene en su vida). Sin embargo, ser disciplinado es clave para sacar provecho de un entrenamiento y entiendo que haya días en los que no tenga ganas de hacer nada. Por eso debe armarse un esquema y cumplirlo a rajatabla — escríbalo y compártalo con su pareja e hijos. Verlo escrito en papel y saber que hay gente en su vida que quiere que triunfe puede hacer maravillas con esos pensamientos que le impiden hacer lo que debe.

Además, comprometerse implica hacer sacrificios. Por ejemplo, esa taza de café extra antes de que los niños se despierten por la mañana o los 15 minutos de Facebook de los que goza mientras sus hijos se entretienen con su juego preferido. Suena a castigo, pero si hace pequeñas modificaciones en su rutina diaria, tendrá muchísimo tiempo para ejercitarse.

6. No holgazanee

A pesar de que comprometerse sea una parte importante, somos seres humanos. Y ser madre y trabajar al mismo tiempo es más difícil de lo que parece. Esforzarse de golpe por recuperar su figura sólo la conducirá al fracaso. Su vida ha cambiado por completo, por lo que es importante que cambie su forma de pensar acerca de la actividad física.

Cuando se sienta cansada y estresada, es probable que sólo quiera acostarse a descansar; no obstante, recuerde que algo es mejor que nada. Habrá miles de días en los que no querrá moverse del sofá, pero piense que subir y bajar las escaleras un par de veces al día o hacer una caminata rápida por el vecindario será más que suficiente. ¿Qué pasa si su hijo está enfermo, su casa es un desastre o tiene demasiadas cosas que hacer para el trabajo? Perdónese. Mañana será otro día para encontrar la forma de superarse a sí misma.

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