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Hipertensión arterial pulmonar 101: ¿Qué es la HAP?

La hipertensión arterial pulmonar (o HAP) afecta a aproximadamente 1 en 100.000 de individuos de todos los sexos, edades y orígenes étnicos.

Aunque afecte preferentemente a adultos jóvenes alrededor de sus treinta años, dos veces más a las mujeres que a los hombres, este raro desorden pulmonar puede ocurrir en cualquier etapa de la vida.

La hipertensión arterial pulmonar hace que las arterias que llevan sangre del corazón a los pulmones se contraigan y se disminuya el flujo de oxígeno a los vasos sanguíneos. Cuando el cuerpo carece de oxígeno vital, la presión sanguínea en las arterias pulmonares se eleva por encima del rango normal de compresión del ventrículo derecho del corazón. La presión sobre esta zona eventualmente causará que el lado derecho del corazón se hinche, se debilite gradualmente y se restrinja el flujo sanguíneo a los pulmones. Si no se trata, la hipertensión pulmonar puede derivar en una insuficiencia cardíaca.

Obviamente, el diagnóstico precoz es clave para liberar la presión del corazón y permitir que el oxígeno fluya libremente hacia los pulmones. Aquí le presentamos diez señales de advertencia para detectar la HAP…

1. Frecuencia cardíaca anormal

Uno de los signos iniciales de la hipertensión arterial pulmonar es un latido anormal o fuerte que podría asemejarse a un galope rápido o a un soplo sistólico. Esto es producto de la insuficiencia ventricular progresiva. Si la enfermedad no se detecta y empeora, el médico podrá escuchar los latidos irregulares del corazón del paciente al examinarlo con un estetoscopio.

2. Hipertensión arterial

Como se mencionó en la introducción, la hipertensión arterial pulmonar empeora a medida que hay mayor presión sanguínea en el lado derecho del corazón y en las arterias pulmonares. Si se midiera la presión arterial durante ese momento, podrían registrarse más de 25 mmHg en reposo en comparación con los 15 mmHg que se registrarían en una persona sana en reposo.

3. Falta de aliento

La falta de respiración y el jadeo o respiraciones rápidas (también conocido como hipoxia) se producen debido a los niveles bajos de oxígeno en la sangre. A medida que avanza la HAP, la falta de aliento se vuelve más severa. Podrá notar que está muy agitado después de hacer tareas rutinarias y actividades comunes como subir escaleras o perseguir a sus hijos.

5. Dolor en el pecho

Muchos pacientes con hipertensión arterial pulmonar también experimentan dolores en el pecho o angina de pecho. Esto podría ser debido a una combinación de tasa errática e hinchazón en el lado derecho del corazón (ventrículo derecho) que ejerce presión sobre la pared interna del tórax.

6. Hinchazón en las venas

Al hincharse el lado derecho del corazón (el ventrículo derecho), es común que la vena yugular, que está situada en el cuello, se inflame dolorosamente también. De hecho, si el médico sospecha que usted padece HAP, probablemente utilizará la elevación de esta vena como uno de los signos de diagnóstico primario.

7. Cambios en la piel y las uñas

Muchos individuos que luego descubren que sufren de hipertensión arterial pulmonar suelen notar un tinte azulado en sus labios y uñas. También se pueden observar numerosos cambios en la piel. Por ejemplo, la esclerodermia, una enfermedad autoinmune crónica que provoca un endurecimiento de los tejidos faciales, es común en los pacientes con HAP que también tienen problemas en el hígado.

8. Mareos

La disminución del oxígeno en los pulmones puede ocasionar mareos o desmayos. Esto puede ser característico de individuos que son normalmente activos y que, de repente, se agitan y se marean al realizar sus actividades normales.

9. Fatiga

La fatiga empezará siendo leve y empeorará repentinamente debido a la carencia cada vez más grande de oxígeno y al aumento de la presión sobre el corazón. Las personas enérgicas pueden incluso notar fatiga extrema durante los momentos de descanso.

10. Tos

La tos crónica es un síntoma habitual de la hipertensión arterial pulmonar ya que se produce porque los pulmones carecen de oxígeno. Los niveles bajos de oxígeno en la sangre, lo que también se conoce como hipoxemia, gradualmente afectarán todo el cuerpo.

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