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Seis motivos para reportarse enfermo en el trabajo

Sabe que está enfermo, ¿pero lo suficientemente enfermo como para faltar al trabajo? Por más obvia que le parezca la respuesta— alrededor del 26% de los estadounidenses empacará una caja de clínex y se dirigirá a la oficina como si fuese cualquier otro día, según revela una encuesta independiente conducida por NSF International, una compañía de salud y seguridad públicas.

A continuación le mostramos seis casos en los que sí debería tomarse el día y quedarse en casa a descansar…

1. Los medicamentos le provocan somnolencia

Si lee con detenimiento la parte posterior de la caja de sus medicamentos de venta libre para la gripe y el resfrío, es probable que se encuentre con la siguiente frase: “Este medicamento puede provocar somnolencia.” Si este es el caso, ir y volver al trabajo puede volverse una amenaza tanto para usted como para los demás.

Operar un vehículo no sólo es peligroso cuando está bajo los efectos de ciertos medicamentos potentes; otros remedios de venta libre o prescritos pueden afectar su desempeño en el trabajo. Si los fármacos que consume lo hacen sentir mareado, somnoliento y no le permiten concentrarse — hágales a todos un favor y quédese en casa.

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2. Tiene fiebre

Cuando uno está enfermo, la fiebre aparece para erradicar cualquier virus o amenaza. Esta medida preventiva eleva la temperatura corporal a fines de deshacerse de lo que sea que esté molestándolo, explica el equipo de especialistas del programa de Salud y Medicina del Viajero de la Universidad Internacional de Florida.

Si tiene fiebre, lo más probable es que les contagie a sus compañeros la enfermedad. Y si la fiebre supera los 40 grados Celsius, sin dudas debe quedarse en casa a descansar. Una vez que la fiebre haya disminuido durante 24 horas, recién estará en condiciones de volver al trabajo.

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3. Continúa enfermo

Muchos nos sentimos enfermos durante una semana. El primer día aparecen los síntomas característicos (dolor de garganta, molestias musculares, tos, entre otros). El segundo y el tercer día no servimos para nada y somos muy contagiosos. Pero el cuarto y el quinto día, solemos comenzar a sentirnos mejor.

Una investigación llevada a cabo por WebMD asegura que si los síntomas no se aplacan después de 3 o 4 días, lo mejor será consultar a un médico. Las enfermedades permanecen latentes si no le damos tiempo al organismo de descansar para recuperarse por completo.

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4. Ineficiencia al trabajar

Cuando estamos enfermos, lo último que queremos hacer es trabajar— por lo general, no tenemos energía y nos cuesta concentrarnos para completar las tareas diarias de forma eficiente. Es por eso que la estrategia de “no faltar a trabajar” no le hace bien ni a usted ni a sus compañeros.

Si decide aparecer enfermo en la oficina, no sólo corre el riesgo de contagiar a otros— las probabilidades de meter la pata con algún proyecto laboral o de arruinar una planilla de cálculos importante son bastante altas. Quédese en casa hasta que se sienta bien y recupere la productividad y la concentración.

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5. Está empezando a sentirse mal

Los expertos en medicina del departamento de cuidados intensivos de Mount Sinai en Nueva York afirman que los primeros dos días de enfermedad son los más contagiosos. Por más tonto que parezca, reportarse enfermo ante el primer signo de dolor de garganta o congestión nasal, les evitará una gripe o un resfrío a sus compañeros de trabajo.

Los síntomas iniciales típicos de un resfrío o gripe incluyen molestias musculares, dolor de cabeza, ardor de garganta y congestión nasal. Además, si hace reposo desde el principio, tardará menos en recuperarse.

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6. Ciertos factores externos influyen en la decisión

Por más que nos despertemos con un terrible dolor de garganta, un dolor de cabeza insoportable, un ataque de tos molesto o una congestión nasal peor que las cataratas del Niágara, decidimos ir a trabajar y poner en riesgo a todos los demás en la oficina. ¿Con qué necesidad?

La misma encuesta de NSF International que mencionamos en la introducción del artículo reveló que los factores externos influyen en gran medida a la hora de decidir si nos quedamos en casa a hacer reposo o vamos a trabajar enfermos. Por ejemplo, el 42% de los encuestados admitió que decide cumplir con sus obligaciones laborales a pesar de no sentirse bien debido a que las carpetas médicas no son remuneradas. Otros se quejaron de que si se tomaban el día, se les acumulaba muchísimo trabajo al regresar a la oficina.

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