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¿No le parece romántico? ¡Descubra la ciencia detrás del enamoramiento!

Cuando se trata de enamorarse, muchos tienden a escuchar a sus corazones en lugar de a sus cerebros a la hora de elegir una pareja. Sin embargo, el acto de enamoramiento tiene más que ver con el cerebro que con cualquier otra cosa. Después de todo, sentir amor, atracción e interés por otra persona no es más que una respuesta química inicial impulsada por este maravilloso órgano vital.

Ya que San Valentín está muy cerca, démosle al cerebro el crédito que merece en el juego de la seducción…

1. Enamoramiento: la respuesta química

Seguramente ha notado cómo le suda la frente y siente ese cosquilleo en el estómago cuando se cruza con una persona que le parece atractiva; por si no lo sabía, el “amor a primera vista” no es más que una respuesta química impulsada por el cerebro.

Según un equipo de psicólogos en Atlanta, que pertenecen a la Facultad de Medicina de la Universidad Emory de Georgia, cuando cruza miradas con la mujer o el hombre de sus sueños en una habitación llena de gente, su cerebro emite tres químicos esenciales — dopamina, oxitocina y opiáceos, junto con algunos otros que lo harán sentir el impacto de la flecha de Cupido.

2. Dopamina: el químico de la excitación

La famosa investigadora Helen Fisher, quien se especializa en neurociencia, dedicó su carrera profesional a analizar qué sucede en el cerebro de aquellos humanos que se enamoran profunda y apasionadamente. Descubrió que el primer ingrediente del elixir del amor es la dopamina, un químico presente en el cerebro que despierta sentimientos de euforia, de placer y de excitación (es la misma sustancia que se libera después de tener sexo o de consumir alguna droga recreativa, como la cocaína).

Un estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud sobre el comportamiento de mamíferos y aves, determinó que la atracción amorosa está guiada por el sistema de recompensas dopaminérgico. Con ayuda de imágenes por resonancia magnética (o IRM), los científicos monitorearon los niveles de excitación, de deseo sexual y de romanticismo en 17 individuos que estaban “enamorados” y descubrieron que el objeto de deseo se experimentaba inicialmente en el área ventral tegmental derecha y en la región del núcleo caudado derecho, ambas zonas con grandes flujos de dopamina asociadas con la recompensa y la motivación en los mamíferos.

3. Oxitocina: el químico de los abrazos

La oxitocina, no, no quise decir oxicodona (el analgésico opioide), ha sido catalogada como la “hormona de los abrazos” y como secreto del amor duradero por científicos de la Universidad Bar-Ilan de Israel por motivos muy adorables. Se trata del mismo tipo de hormona que emiten madres e hijos durante la etapa inicial de adaptación y de vinculación.

No obstante, los amantes también liberan oxitocina. Una publicación realizada por un profesor de psicología de la Universidad Bar-Ilan en la revista Psychoneuroendocrinology destaca lo siguiente: “Cuando las parejas se enamoran, se ha comprobado que los niveles de oxitocina se encuentran en sus niveles máximos.” El Dr. Feldmen afirma que quienes se encontraban en las primeras etapas del proceso de enamoramiento tenían 50% más oxitocina que las mujeres durante el embarazo.

4. Opiáceos: el químico de la calidez

Los opiáceos — sí, los mismos químicos cerebrales liberados durante el acto sexual o al consumir ciertas drogas (como la heroína, por ejemplo) — resultan en una sensación de comodidad, de seguridad y de calidez, según un estudio psicológico conducido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Georgia, Atlanta.

Junto con la oxitocina (el ingrediente que vincula) y la dopamina (lo que genera excitación), los opiáceos son el elemento final que se encarga de promover el funcionamiento del sistema de recompensa del cerebro y de despertar nuestro interés en el amor — por medio de una serie de estímulos visuales (imágenes), auditivos (sonidos) y olfativos (olores).

5. Adrenalina: el químico del impacto amoroso

El término “impacto amoroso” puede ser explicado fácilmente por medio del neurotransmisor de la adrenalina, según el doctor Reginald Ho, un cardiólogo electrofisiólogo del Hospital Universitario Thomas Jefferson en Filadelfia. Los sentimientos de amor generan estrés a modo de respuesta natural — lo cual hace que los niveles de adrenalina y de cortisol se disparen.

Es por eso que una cita pendiente con un nuevo amor hará que su corazón lata más fuerte, que las palmas de su mano suden, que sienta la boca seca y que se ruborice. Al ver por primera vez a su posible media naranja es posible que sus latidos sean más fuertes que nunca debido a que la glándula suprarrenal secreta adrenalina (al igual que epinefrina y norepinefrina) en el torrente sanguíneo.

6. Serotonina: el químico del golpe

No podemos olvidarnos de la serotonina cuando se trata de conexiones amorosas, afirma Helen Fischer, una profesora de la Universidad Rutgers que se encargó de estudiar las rutas del amor en todas sus manifestaciones (romance, lujuria, apego, etc.)

Fisher señala este químico importante que no le permite dejar de pensar en esa persona especial — y hasta, a veces, hace que descuide a los demás. Una investigación de origen italiano publicada por los Institutos Nacionales de Salud ha llegado a la conclusión de que el amor impacta sobre el sistema de serotonina y hace que los niveles de este químico (5-HT) se traduzcan en pensamientos obsesivos-compulsivos y neuróticos acerca de la persona que ama.

7. La ley de la atracción

Seguramente, “ley de la atracción” suena más a una película romántica que a otra cosa; pero un grupo de químicos orgánicos del Centro Monell de la Universidad de Pensilvania prefieren medir el amor en términos cuantitativos — y vinculan ese extraño sentimiento amoroso con el sistema de recompensas del cerebro, el que se encarga específicamente de hacernos sentir atracción por las posibles parejas.

Mientras que los animales confían ciegamente en las feromonas para elegir a sus compañeros — los científicos afirman que los seres humanos dependen de la liberación de un químico (de oxitocina, dopamina y opiáceos) que ingresa por la nariz y activa las zonas de la amígdala y del hipotálamo en el cerebro, lo cual estimula sentimientos de emoción, de atracción y de deseo sexual para con otro individuo.

8. El amor es una droga

Resulta que comparar el amor con la adicción a algún tipo de drogas no es algo para nada descabellado, fue la neurocientífica Stephanie Ortigue, la co-autora de un estudio del año 2010 sobre la neurociencia del amor, quien determinó que el amor ocurre en la quinta parte de un segundo.

El fenómeno “amor a primera vista” en realidad es una mezcla de químicos que provocan sentimientos de euforia (oxitocina, dopamina, opiáceos y adrenalina) en el cerebro, los cuales nos impactan como una puñalada de la flecha de Cupido o como una droga (como la cocaína).

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