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Los doce problemas dermatológicos más comunes entre los adultos

La piel es el órgano más extenso y complejo del cuerpo humano. Los adultos son propensos a sufrir una gran variedad de enfermedades cuyos síntomas y severidad varían. Las causas pueden ser genéticas (hereditarias), infecciosas, degenerativas o alérgicas. La mayoría de ellas son benignas, aunque algunas pueden poner en riesgo la vida del paciente. Algunas requieren una visita al dermatólogo, un especialista en enfermedades de la piel, para que lo asesore en cuanto a medicamentos, procedimientos mínimos u operaciones quirúrgicas disponibles para tratar su problema.

Las doce enfermedades dermatológicas típicas entre los adultos son…

1. Acné

El acné no sólo afecta a adolescentes, también es una enfermedad típica entre los adultos, en especial en las mujeres. Muchos individuos lo desarrollan en la adolescencia y éste permanece en la adultez. Sólo un grupo reducido de individuos tiene acné por primera vez en la adultez. La enfermedad surge como consecuencia de la obstrucción de los poros con óleo y células muertas y puede o no generar inflamación. Se caracteriza por la presencia de puntos blancos y negros, pápulas, pústulas, quistes y nódulos profundos.

En general, el acné se vincula con factores hereditarios, pero puede empeorar como consecuencia de desequilibrios hormonales, estrés, el uso de determinados productos para el cuidado de la piel y el cabello, medicamentos con efectos adversos y otras enfermedades subyacentes. La mayoría de los tratamientos son tópicos; los de vía oral o sistémica están reservados para casos más severos y se suelen combinar con los primeros. Por último, si ninguno de estos tratamientos es efectivo se suele recurrir a procedimientos menores de consultorio.

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2. Eccema

El eccema, o lo que también se conoce como dermatitis atópica, es muy común entre los adultos. La American Academy of Dermatology estima que del 1 al 3% de los adultos padece la enfermedad. Muchos la desarrollan durante la niñez o la adolescencia y esta persiste en la adultez. En casos menos frecuentes, aparece de forma exclusiva en la adultez. El eccema se caracteriza por la aparición de parches rojos, secos, inflamados y que generan comezón en la piel. Dichos parches pueden darse en cualquier parte del cuerpo, pero lo más común es que ocurran en los codos, las manos y en los pliegues cutáneos.

Las causas son altamente genéticas y se estima que alrededor del 70% de los individuos diagnosticados con eccema tienen antecedentes familiares de asma, fiebre de heno (rinitis alérgica) o de eccema mismo. La enfermedad no es contagiosa; si bien no tiene cura, puede controlarse con cremas y ungüentos tópicos con esteroides, antihistamínicos orales e inmunosupresores (medicamentos que previenen las reacciones bruscas del sistema inmunológico). Los casos más severos de eccema suelen tratarse con terapia de luz o fototerapia.

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3. Urticaria

La urticaria se caracteriza por la aparición repentina de ronchas de color rojizo en la superficie de la piel. La American College of Allergy, Asthma and Immunology estima que la enfermedad afecta a alrededor del 20% de los individuos en algún momento de sus vidas. Las ronchas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y pueden adoptar cualquier forma o tamaño; por lo general, provocan comezón, pero también causan ardor o dolor punzante. Al presionarse, la piel regresa a su color original.

La urticaria suele ser producto de una reacción alergia a algún medicamento, alimento o aditivo; además, pueden surgir por una infección bacterial (estreptococos) o por factores físicos como frío, exceso de ejercicio o quemaduras solares. Puede ser de tipo aguda (dura menos de seis semanas) o crónica (se extiende durante más de seis semanas). Los antihistamínicos han demostrado ser muy efectivos en el tratamiento de los síntomas de la urticaria.

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4. Vitíligo

El vitíligo es una enfermedad muy común entre los adultos y provoca el deterioro de la pigmentación o melanina de la piel. Los melanocitos son las células responsables de producir dicho pigmento. El vitíligo se caracteriza por la aparición de parches de piel decolorada como consecuencia de la pérdida de melanocitos. Por lo general, ocurre en áreas de la piel que reciben mayor exposición a la luz solar, como las manos, el rostro, los brazos y los pies.

La causa exacta del vitíligo se desconoce, pero se cree que es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el cuerpo se ataca a sí mismo. El National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases estima que alrededor del 30% de los individuos diagnosticados con la enfermedad tiene algún familiar que la padezca. El vitíligo no tiene cura y su tratamiento es puramente cosmético. Entre las opciones de tratamiento más comunes se encuentran los esteroides tópicos, los ungüentos con inmunomoduladores (químicos que interfieren con la respuesta inmunológica), la terapia de luz ultravioleta (UV) o la despigmentación del resto del cuerpo.

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5. Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad crónica común entre los adultos, que se caracteriza por la aparición de parches gruesos y rojizos de piel cubiertos de escamas blancas o grisáceas. Por lo general, a las células de la piel les cuesta semanas regenerarse pero con la psoriasis, este proceso apenas tarda unos días. La aceleración en el crecimiento de células nuevas hace que se acumulen las células muertas y aparezcan estos parches gruesos y rojizos. La American Academy of Dermatology estima que alrededor de 7,5 millones de estadounidenses sufren de psoriasis.

Aún se desconoce la causa exacta de la enfermedad, aunque se cree que se trata de una respuesta autoinmune, es decir, debido a que el organismo se ataca a sí mismo. Los parches de psoriasis suelen aparecer en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la parte baja de la espalda. Si bien no existe una cura definitiva, la psoriasis puede ser tratada con tópicos, terapia de luz, medicamentos administrados por vía oral o en inyecciones o terapia intravenosa.

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6. Rosácea

La rosácea se caracteriza por el enrojecimiento del rostro. Comúnmente ocurre en la nariz, el mentón, las mejillas y la frente. En casos menos comunes afecta la zona de los ojos. La National Rosacea Society estima que 16 millones de estadounidenses padecen la enfermedad. El engrosamiento de la piel, las pústulas (granos llenos de pus) y el agrandamiento de los pequeños vasos sanguíneos del rostro son algunos de los síntomas que acompañan la enfermedad. El consumo de bebidas alcohólicas, infusiones calientes y comidas picantes precipita el enrojecimiento.

La causa de la enfermedad se desconoce y existen cuatro subtipos. Los factores de riesgo incluyen la edad (30 a 50 años de edad), piel blanca, descendencia celta o escandinava, sexo femenino y antecedentes familiares de la enfermedad. La rosácea curre de forma cíclica y se da a modo de brotes. No existe una cura específica, pero los síntomas pueden minimizarse con tratamientos tópicos o medicamentos orales. Además, los láseres ayudan a controlar el agrandamiento de los vasos sanguíneos del rostro.

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7. Pie de atleta

El pie de atleta, o también conocido como tinea pedis, es una infección fúngica en la piel que se caracteriza por el desarrollo de fisuras (grietas) y descamaciones entre los dedos de los pies o a los costados del pie. Es pruriginosa y genera molestias y picazón. Entre los síntomas más comunes se incluyen el ardor y el dolor punzante en la zona afectada y la aparición de ampollas que supuran y, finalmente, cicatrizan. La tinea pedis puede volverse crónica y ser recurrente.

La enfermedad se contagia por medio del contacto directo con superficies húmedas tales como duchas, cambiadores y piscinas. El principal culpable es el hongo Tricophyton rubrum, que prolifera en áreas cálidas y húmedas. Según la American Academy of Dermatology, la tienea pedis es la infección fúngica más común en los países desarrollados. Los tratamientos más comunes incluyen anti-fúngicos de venta libre o recetados por un especialista. Los que se administran por vía oral suelen recetarse a pacientes con casos recurrentes de la enfermedad.

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8. Verrugas

Las verrugas son generadas por el virus del papiloma humano (VPH), del cual se conocen más de 100 subtipos. Se las considera un fenómeno antiguo y han sido encontradas en momias de más de 3.000 años de antigüedad. Son del mismo color que la piel, aunque su textura es áspera y pueden ser planas o tener forma de cúpula. Las zonas de desarrollo más comunes son los dedos, las manos, los brazos y los pies. En casos menos comunes, se dan en o alrededor de los genitales. En mujeres, las verrugas vaginales pueden considerarse un factor desencadenante de cáncer cervical.

Suelen ser benignas (no cancerosas) y no producen dolor. Son contagiosas y se traspasan por contacto directo, o al tener relaciones sexuales, en el caso de ser genitales. Por lo general, no se necesita tratamiento, aunque tardan varios meses u años en desaparecer. Algunos medicamentos de venta libre al igual que ciertos tratamientos de congelamiento constituyen una solución efectiva para las verrugas. Los médicos recomiendan tratarlas por medio de distintos métodos como medicamentos tópicos, terapia de congelamiento (crioterapia), electrocirugías, escisiones, láseres y exfoliaciones químicas.

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9. Papiloma cutáneo

Los papilomas cutáneos, también conocidos como acrocordones, son tumores benignos o crecimientos anormales de la piel. Por lo general, tienen el mismo color que la piel o adquieren una tonalidad más oscura y cuelgan de la piel como si fuesen sacos. Se desarrollan en los párpados, el cuello, la espalda, las axilas, debajo de los senos y en la región inguinal. Son más comunes en las mujeres y en los adultos mayores. Los individuos pueden desarrollar cientos de papilomas cutáneos en distintas partes del cuerpo.

Prácticamente cualquiera puede tener acrocordones en algún momento de sus vidas. Son completamente benignos y no se vuelven cancerosos si no se los trata. No son contagiosos y a veces se desprenden de forma espontánea, pero la mayoría persiste después de haberse formado. Entre los tratamientos más comunes se incluyen la crioterapia (congelamiento con nitrógeno líquido), suturas, electrocirugía o escisiones con tijeras. No existe ningún tipo de evidencia que avale que al cortar un papiloma cutáneo vuelva a crecer otro.

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10. Lunares

Los lunares son los crecimientos cutáneos más comunes que existen. Por lo general, son de color marrón o negro y aparecen en cualquier parte del cuerpo. Pueden ser suaves, arrugados, planos o elevados y puede o no crecer vello en su superficie. Se trata de conjuntos de células pigmentadas conocidas como melanocitos. Aparecen en la niñez, en la adolescencia y hasta en la adultez. Prácticamente todos los adultos tienen entre 10 y 40 lunares en su cuerpo.

En su mayoría son benignos (no cancerosos), aunque en algunos casos particulares pueden transformarse en melanomas (el tipo más agresivo de cáncer de piel). Los individuos deben estar atentos a la aparición de manchas con formas asimétricas y con bordes irregulares, que cambien de color y que su diámetro exceda los 6 milímetros. Si alguno de sus lunares duele, pica, arde, supura o sangra, no deje de consultar a su dermatólogo.

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11. Herpes

El herpes zoster se caracteriza por la aparición de varias ampollas en la piel y se da principalmente en adultos mayores. Ocurre cuando el virus latente de la varicela se reactiva en los tejidos nerviosos. Los síntomas iniciales incluyen dolor y hormigueo en alguna parte del rostro o del cuerpo seguido de un brote de ampollas. Dicho brote ocurre sólo en una parte del rostro y muy pocas veces atraviesa la línea media; en la mayoría de los casos, desaparece al cabo de 2 ó 4 semanas.

Este tipo de problema no tiene cura y los tratamientos apuntan a aliviar los síntomas y a prevenir otras complicaciones. Los medicamentos antivirales prescritos son la solución más común. El dolor, que puede llegar a ser severo, puede tratarse con anestésicos, narcóticos, esteroides, anticonvulsivos y hasta antidepresivos. Las complicaciones más comunes asociadas con el herpes zoster son las infecciones en la piel y la neuralgia pos-herpética. Esta última se caracteriza por provocar dolor crónico en los nervios luego de la desaparición del herpes y ocurre en un 20 o 30% de los individuos.

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12. Úlceras

Las úlceras son pequeñas ampollas dolorosas y rellenas de líquido que aparecen dentro de la boca o la nariz o alrededor de ellas. Son una infección viral común provocada por el virus del herpes simple (VHS). Los síntomas iniciales incluyen hormigueo local y picazón. Luego, aparecen las ampollas, en grupos o en parches. Una vez que las ampollas explotan, cicatrizan y sanan sin dejar cicatriz. Por lo general, tardan entre 2 y 4 semanas en desaparecer.

Las úlceras son contagiosas y se transmiten de persona a persona por contacto directo, al besarse, por ejemplo. Los individuos pueden portar el virus VHS sin tener úlceras visibles. Los factores desencadenantes de los brotes son estrés, exposición solar excesiva, fiebre, fatiga, infecciones virales y cambios hormonales (como la menstruación en las mujeres). No existe ningún tipo de cura para las úlceras, aunque los tratamientos con cremas de venta libre y los fármacos prescritos de administración oral aceleran el proceso de cicatrización.

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