Las causas más comunes de sangre en las heces

La presencia de sangre en las heces suele significar que la persona tiene una hemorragia en alguna parte de su sistema digestivo. La aparición puede ser aterradora y provocar ansiedad. La hemorragia puede advertirse a veces sobre el papel higiénico al limpiarse después de la defecación o, a veces, depositada sobre el exterior de las heces, en el agua del inodoro después de la defecación o en una prueba de sangre oculta ordenada por un proveedor de atención médica. El color puede oscilar entre el rojo brillante, el granate oscuro y el negro oscuro. La etiología de sangre en las heces cubre un rango que va de causas benignas (no cancerosas) a malignas (cancerosas).

A continuación, se mencionan 20 causas de sangre en las heces son…

1. Hemorroides

Las hemorroides son venas hinchadas e inflamadas en el ano y la parte inferior del recto. Pueden estar causadas por una serie de factores, como el esfuerzo durante la defecación, la obesidad, el embarazo, la permanencia prolongada en el asiento, el estreñimiento crónico y una dieta baja en fibra. Las hemorroides pueden ser internas o externas. Las hemorroides internas se sitúan por encima del recto y suelen ser indoloras. Las hemorroides externas se producen bajo la piel que rodea el ano y pueden ser exquisitamente dolorosas. El daño a la delicada superficie de una hemorroide puede hacerla sangrar.

Los signos y síntomas de las hemorroides pueden incluir sangre en las heces, escozor o irritación en la región anal y una hinchazón o bulto doloroso alrededor del ano. La Clínica Mayo estima que alrededor del 50 por ciento de los adultos han experimentado síntomas de hemorroides a la edad de 50 años. Los síntomas de hemorroides leves suelen tratarse con productos de venta libre. Los síntomas graves de hemorroides pueden requerir procedimientos médicos como la extirpación de la hemorroide, la ligadura con banda elástica, la escleroterapia, la terapia con láser o el grapado.

2. Fisuras anales

Las fisuras anales son pequeños desgarros en la piel del ano. La causa habitual de las fisuras anales es un traumatismo provocado por la evacuación de heces muy duras o grandes, pero también pueden estar causadas por el estreñimiento, el esfuerzo durante la defecación, la diarrea crónica y el parto. Las fisuras anales son muy comunes. Pueden ser agudas (se curan en menos de 8 semanas) o crónicas (no se curan después de 8 a 12 semanas). Las fisuras anales crónicas pueden necesitar tratamiento médico o quirúrgico.

Los signos y síntomas de las fisuras anales pueden incluir escozor, dolor al defecar y sangre en las heces. Algunas personas sufren dolor secundario al espasmo del esfínter anal, o anillo muscular situado al final del ano. El diagnóstico de las fisuras anales se realiza mediante una inspección visual del ano y el canal. La mayoría de los casos de fisuras anales se resuelven con tratamientos conservadores de venta libre. Las fisuras anales crónicas pueden requerir medicación con receta y/o cirugía (esfinterotomía lateral) para lograr su curación.

3. Enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una de las dos formas reconocidas de enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Su curso es crónico, o de larga duración. La enfermedad puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal (GI), desde la boca hasta el ano, aunque lo más frecuente es que afecte el intestino delgado y el principio del intestino grueso, o colon. Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Crohn, pero la mayoría de los científicos coincide en que se trata de una enfermedad autoinmune (las células del sistema inmunitario atacan por error a las células sanas del cuerpo).

Los signos y síntomas de la enfermedad de Crohn pueden incluir diarrea, dolor y calambres abdominales, sangre en las heces, fatiga, anemia, náuseas y pérdida de peso. El diagnóstico de la enfermedad suele realizarse mediante un examen visual del colon, o colonoscopia. No hay cura para la enfermedad de Crohn, pero pueden recetarse medicamentos para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida del individuo. Desgraciadamente, la enfermedad puede progresar a veces hasta el punto de necesitar una intervención quirúrgica para su tratamiento.

4. Colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es una de las dos formas reconocidas de enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Es una enfermedad crónica (de larga duración) del colon, o intestino grueso, que se caracteriza por la inflamación y las pequeñas úlceras (llagas abiertas). La colitis ulcerosa sólo afecta la mucosa del colon. La mayoría de los científicos coincide en que la enfermedad es el resultado de una respuesta anormal del sistema inmunitario del individuo, o autoinmunidad.

Los signos y síntomas de la colitis ulcerosa pueden incluir diarrea persistente, dolor abdominal, sangre en las heces, fatiga, pérdida de apetito y pérdida de peso. La colitis ulcerosa puede diagnosticarse fácilmente mediante una colonoscopia, o examen visual del colon. No se conoce ninguna cura para la colitis ulcerosa. La terapia se orienta hacia la prescripción de medicamentos que suprimen la inflamación y permiten la curación del colon. La terapia médica no tiene éxito en, aproximadamente, el 25 por ciento de los individuos con colitis ulcerosa. En estos casos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extirpar partes del colon (colectomía).

5. Proctitis ulcerosa

Existen diferentes tipos de colitis ulcerosa, uno de los cuales es la proctitis ulcerosa. Esta forma de la enfermedad consiste en finas ulceraciones en el revestimiento interno de la mucosa del intestino grueso. La inflamación aparece primero en el recto y se extiende un poco hacia el colon, pero no penetra en la pared muscular del intestino.

En casi todos los casos de proctitis ulcerosa aparece sangre en las heces. Esto se debe a que todos los síntomas están relacionados con el recto. Estos síntomas incluyen diarrea, estreñimiento, molestias después de defecar y la sensación de vaciado incompleto de los intestinos. Esta enfermedad puede tratarse con una combinación de cambios en el estilo de vida, terapia de medicación sintomática, terapia de medicación antiinflamatoria y, posiblemente, cirugía.

6. Angiodisplasia

La angiodisplasia es la anomalía vascular más común del sistema digestivo y representa pequeñas anomalías vasculares llamadas malformaciones arteriovenosas (MAV) en las paredes del colon. La angiodisplasia es más frecuente en los adultos mayores, especialmente en los mayores de 60 años. Se produce casi exclusivamente en el lado derecho del colon. Se desconoce la causa exacta de la angiodisplasia. Es la causa más frecuente de hemorragia intestinal baja recurrente en personas con insuficiencia renal.

Los signos y síntomas de la angiodisplasia pueden incluir sangre en las heces sin dolor asociado, fatiga, dificultad para respirar y anemia. Los vasos sanguíneos de las MAV son frágiles y más propensos a sangrar. La angiodisplasia puede diagnosticarse mediante una colonoscopia o un examen visual del colon. El tratamiento consiste en la cauterización o la coagulación con plasma de argón, que son dos procedimientos utilizados para controlar las hemorragias. En ocasiones, es necesario intervenir quirúrgicamente para extirpar todo el lado derecho del colon (hemicolectomía derecha).

7. Úlceras pépticas

Las úlceras pépticas son llagas abiertas causadas por la exposición a los ácidos del estómago. Los tipos más comunes de úlceras pépticas se producen en el estómago (úlcera gástrica) y en el duodeno (úlcera duodenal). El duodeno es la primera porción del intestino delgado. Las personas pueden tener ambos tipos de úlceras pépticas al mismo tiempo. Las úlceras pépticas están causadas por infecciones con la bacteria Helicobacter pylori o por el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como la aspirina, el ibuprofeno o el naproxeno.

Los signos y síntomas de las úlceras pépticas pueden incluir un dolor abdominal sordo, náuseas, vómitos, sangre en las heces, hinchazón, fatiga, falta de aliento y aturdimiento. El diagnóstico de las úlceras pépticas se realiza fácilmente mediante la visualización en una endoscopia superior (un endoscopio para ver el esófago, el estómago y el duodeno) o en una serie gastrointestinal superior (radiografías de estas zonas por contraste). Las úlceras pépticas asociadas a H. pylori suelen tratarse con una terapia de supresión de la acidez y antibiótico triple.

8. Pólipos de colon

Los pólipos de colon son crecimientos en el revestimiento interno, o mucosa, del colon, o intestino grueso. Está comprobado que los cánceres de colon se desarrollan a partir de pólipos de colon. Los tres tipos principales de pólipos de colon son hiperplásicos, inflamatorios y adenomatosos. La gran mayoría de los pólipos de colon son benignos (no cancerosos), pero los pólipos de colon adenomatosos son los que tienen más probabilidades de convertirse en cáncer de colon.

Los signos y síntomas de los pólipos de colon pueden incluir sangre en las heces, estreñimiento y diarrea. La mayoría de los pólipos de colon no producen ningún signo o síntoma, lo que hace que el examen de cáncer de colon con colonoscopia a los 50 años sea muy importante. La colonoscopia permite extirpar los pólipos de colon para analizarlos bajo el microscopio. En algunos casos, la extirpación del pólipo de colon es terapéutica y previene el desarrollo de cáncer de colon en el futuro. Los pólipos de colon rara vez reaparecen una vez que se han extirpado por completo.

9. Enfermedad diverticular

La enfermedad diverticular afecta el revestimiento del colon. Abarca la diverticulosis, la diverticulitis y la hemorragia diverticular. La diverticulosis se refiere al desarrollo de pequeñas bolsas, llamadas “divertículos”, en zonas debilitadas del colon. En Estados Unidos, se calcula que la mitad de las personas mayores de 60 años padecen diverticulosis. Nadie sabe con exactitud cuál es la causa de la enfermedad, pero algunos científicos creen que puede estar relacionada con una dieta baja en fibra. La mayoría de los individuos con diverticulosis no presentan síntomas.

En ocasiones, las bolsas se inflaman e infectan (una afección denominada diverticulitis). Los signos y síntomas de la diverticulitis pueden incluir dolor abdominal intenso, fiebre y náuseas. En ocasiones, un vaso sanguíneo puede romperse cerca de los divertículos y provocar sangre en las heces. La enfermedad diverticular suele diagnosticarse durante el examen del cáncer de colon mediante colonoscopia, enema de bario o sigmoidoscopia flexible. La diverticulitis se trata con restricciones dietéticas y antibióticos. Los casos graves de diverticulitis o hemorragia diverticular pueden requerir una intervención quirúrgica para extirpar partes del colon.

10. Cáncer de colon

El cáncer de colon es un tumor maligno que surge de la mucosa (o revestimiento interior) del colon. Es el tercer cáncer más frecuente que se diagnostica en Estados Unidos. Entre los factores de riesgo del cáncer de colon se encuentran los antecedentes familiares de cáncer de colon, los pólipos de colon (concretamente los pólipos de colon adenomatosos) y la colitis ulcerosa. La mayoría de los cánceres de colon se desarrollan a partir de pólipos de colon, lo que hace que la detección del cáncer de colon sea primordial a los 50 años. La extirpación de los pólipos de colon puede prevenir el cáncer de colon.

Los signos y síntomas del cáncer de colon pueden incluir diarrea, constipación, estrechamiento de las heces, sangre en las heces, dolor abdominal, debilidad y pérdida de peso. El examen de cáncer de colon puede realizarse con una prueba de sangre oculta en heces, una sigmoidoscopia, un enema de bario o una colonoscopia. La colonoscopia es ideal porque se puede realizar una biopsia de las lesiones anormales y clasificarlas como precancerosas, malignas (cancerosas) o benignas (no cancerosas). La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de colon.

11. Colitis isquémica

La colitis isquémica se refiere a una reducción, u obstrucción total del flujo sanguíneo, en una sección específica del colon. Suele estar causada por el estrechamiento o la obstrucción de una arteria y culmina con una reducción del oxígeno que llega a las células del colon. Una reducción u obstrucción total del flujo sanguíneo al colon puede conducir rápidamente a la muerte, o necrosis, del colon. Los factores de riesgo de la colitis isquémica son la edad avanzada, las anomalías de la coagulación y la cirugía de la aorta.

Los signos y síntomas de la colitis isquémica pueden incluir dolor y calambres abdominales, sangre en las heces, diarrea y náuseas. El diagnóstico de la colitis isquémica puede realizarse con radiografías de los vasos sanguíneos (angiografía) del colon y/o colonoscopia. No existen recomendaciones concretas para la prevención de la colitis isquémica. El tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad y puede incluir antibióticos, líquidos intravenosos, tratamiento de cualquier enfermedad subyacente y cirugía.

12. Sangre en las heces de los niños

También es posible que aparezca sangre en las heces de sus niños. De acuerdo con el Hospital Infantil de Seattle (Seattle Childrens Hospital), en el 90% de los casos la causa es una fisura anal. Ésta suele producirse cuando las heces son grandes o duras. Otros motivos posibles son la infección cutánea por estreptococos, la diarrea bacteriana y la colitis por leche de vaca en los bebés.

13. Síntomas de sangre en las heces

Si encuentra sangre en las heces, es posible que su cuerpo esté experimentando también otros síntomas. Ciertos síntomas pueden dar a los médicos una idea de cuál es la causa subyacente antes de que ordenen hacerle exámenes.

Los síntomas que suelen presentarse junto con la sangre en las heces son:

  • Dolor abdominal
  • Fatiga
  • Debilidad
  • Dificultad para respirar
  • Piel pálida
  • Dolor rectal

14. Aparición de sangre en las heces

La sangre en las heces puede aparecer de diferentes maneras. Puede notar sangre en el papel higiénico cuando se limpia, advertir sangre en la taza del inodoro después de usarlo o notar una diferencia en el color real de sus heces. Si sus heces están descoloridas, pueden tomar diversas apariencias: las heces pueden tener vetas rojas brillantes o mezcladas en su interior, o bien, las heces pueden tener un aspecto oscuro y alquitranado.

15. La sangre en las heces puede no ser siempre visible

Algunas personas pueden tener sangre en las heces sin darse cuenta. Esto se debe a que las pequeñas cantidades de sangre no son visibles a simple vista y sólo pueden verse con un microscopio. En este caso, la sangre puede descubrirse durante una prueba de laboratorio y no ser la razón inicial por la que usted acudió al médico.

16. Factores de riesgo

Cualquiera puede desarrollar sangre en las heces, pero usted puede tener un mayor riesgo de que esto ocurra dependiendo de su historial de salud.

Los factores que aumentan el riesgo de sangre en las heces son:

  • Antecedentes de hemorragias estomacales o hemorroides
  • Úlceras pépticas previas
  • Enfermedad inflamatoria intestinal no diagnosticada o diagnosticada
  • Riesgo genético de cáncer colorrectal o del tracto gastrointestinal superior

17. Diagnóstico de la sangre en las heces

Los médicos tendrán en cuenta el historial de salud del paciente, los diversos síntomas y la gravedad de la afección a la hora de diagnosticar el motivo de la sangre en las heces. A partir de ahí, se pueden solicitar más pruebas.

Una prueba posible es el lavado nasogástrico. Este consiste en extraer el contenido del estómago a través de una sonda para averiguar si hay sangre en el estómago. Otras pruebas que podrían solicitarse son radiografías con bario, angiografías u opciones más invasivas como una endoscopia, una colonoscopia o una laparotomía.

18. Tratamientos para la sangre en las heces

Hay varias técnicas que el médico puede recomendar para tratar las heces con sangre. En última instancia, dicha técnica se determinará en función del estado actual del paciente y de los resultados encontrados en los análisis.

  • Detener la hemorragia: los médicos pueden controlar la hemorragia con procedimientos tales como una endoscopia o una angiografía.
  • Medicación: se puede recetar ciertos fármacos para tratar la colitis ulcerosa u otra enfermedad tratable con medicamentos.
  • Cirugía: algunos pacientes pueden necesitar cirugía para extirpar pólipos o partes del colon dañadas por la enfermedad.
  • Cambios en el estilo de vida: consumir una dieta rica en fibra puede ayudar a aliviar el estreñimiento causado por las hemorroides y las fisuras anales.
  • Baño de asiento: sentarse en agua caliente puede ayudar a aliviar las fisuras y las hemorroides.

Asegúrese de seguir únicamente los tratamientos médicos que le recomiende su médico tras un diagnóstico adecuado.

19. Posibles complicaciones

De acuerdo con Healthgrades, si las heces con sangre se dejan sin tratar durante un largo periodo de tiempo, pueden surgir posibles complicaciones. Entre ellas, la anemia, la pérdida grave de sangre o el shock. La causa subyacente de las heces con sangre también podría progresar y convertirse en una amenaza para la vida. Por ejemplo, una úlcera péptica podría empezar a sangrar. Podría desarrollar una obstrucción intestinal o un traumatismo abdominal grave. Para evitar más complicaciones, debe acudir a un profesional médico lo antes posible.

20. Cuándo acudir al médico

La sangre en las heces puede ser un problema médico grave. Puede ser un síntoma de enfermedades como la colitis isquémica, la angiodisplasia o, incluso, el cáncer. Por eso es importante acudir a un médico en cuanto note la aparición de sangre en las heces a fin de iniciar los tratamientos.

La buena noticia es que la aparición de sangre en las heces no siempre es un problema grave. Puede ser el resultado de una fisura anal o de hemorroides. Con un tratamiento adecuado prescrito por el médico, las heces pueden volver a la normalidad.

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