Causas más frecuentes de elevación de enzimas hepáticas

La elevación de las enzimas del hígado son una señal de daño o inflamación de los hepatocitos. Los hepatocitos inflamados o lesionados ocasionan que las enzimas del hígado, aspartato transaminasa (AST) y alanina transaminasa (ALT), ingresen a la circulación sanguínea. Leves elevaciones de la ALT y la AST son descubiertas frecuentemente en exámenes de sangre rutinarios de individuos que no manifiestan síntomas. En líneas generales, los valores de referencia para la ALT son 7-56 unidades por litro, mientras que los valores de referencia para la AST son 10-40 unidades por litro. Las elevaciones de estas enzimas del hígado son de 2 o 3 veces más que el valor de referencia.

Las diez causas de elevación de enzimas del hígado incluyen:

1. Enfermedad de hígado graso no alcohólico

La enfermedad de hígado graso no alcohólica (EHGNA) se refiere al diagnóstico que tiende a cursar con una anormal acumulación de grasa en el hígado de los pacientes que ingieren poco alcohol o no beben nada de alcohol. Esta enfermedad es muy frecuente y la mayor parte de los individuos que son diagnosticados no presentan síntomas o signos y no llegan a complicaciones. Esta es la causa más frecuente de elevación de las enzimas hepáticas. Los factores de riesgo asociados para desarrollar EHGNA incluyen obesidad y diabetes mellitus tipo 2.

La enfermedad de hígado graso no alcohólico se presenta de dos maneras: esteatosis hepática y esteatohepatitis no alcohólica. Se considera que el 30% de los adultos en Estados Unidos padecen de enfermedad de hígado graso no alcohólica. Los médicos estiman que más del 5-10% del peso del hígado corresponde con grasa a la hora de diagnosticar la enfermedad. La estrategia radica en disminuir la influencia de los factores de riesgo que comúnmente se encuentran asociados a EHGNA. Si se es obeso bajar de peso y tener un control estricto de la diabetes mellitus tipo 2 es altamente recomendado para disminuir la probabilidad de padecer EHGNA.

2. Enfermedad hepática alcohólica

La enfermedad hepática alcohólica (ALD, por sus siglas en inglés) representa daño al hígado debido al consumo excesivo de alcohol. El acetaldehído es un químico tóxico producido por la ruptura del alcohol. Los científicos concuerdan con que el acetaldehído causa daño hepático. Esta enfermedad aparece luego de años de ingesta de alcohol excesiva, sin embargo, no todos los alcohólicos desarrollan la enfermedad hepática alcohólica. La cantidad de alcohol que se consume es el factor de riesgo más relevante para padecer de ALD.

La enfermedad hepática alcohólica se presenta de tres maneras: hepatitis alcohólica, hígado graso y cirrosis. El hígado graso por lo general es reversible con la privación de la ingesta de alcohol. La hepatitis alcohólica ocurre por la ingesta de grandes cantidades de alcohol durante mucho tiempo. La cirrosis involucra la sustitución progresiva del tejido hepático normal en tejido cicatrizal. Mientras que el tejido cicatrizal aumenta, la función hepática disminuye.

La abstinencia en cuanto a la ingesta de alcohol es uno de los factores más importantes para el tratamiento de individuos que sufren de enfermedad hepática alcohólica.

3. Lesión hepática asociada a medicamentos

Una gran cantidad de medicamentos han sido asociados con lesión hepática y elevación de las enzimas del hígado. La causa más frecuente de lesión hepática asociada con medicamentos es el acetaminofén (Tylenol) que es un fármaco para el alivio del dolor de venta libre.Otros analgésicos, incluyendo el ibuprofeno (Advil, Motrin), la aspirina y naproxeno (Aleve), pueden generar lesión hepática. Los antibióticos también tienen la capacidad de ocasionar una lesión hepática asociada a medicamentos. El antibiótico que está involucrado más frecuentemente con la aparición de esta enfermedad es amoxicilina con ácido clavulánico (Augmentin). Otros de los antibióticos que también causan lesión hepática asociada a fármacos incluyen isoniazidas (INH) y agentes sulfa.

La lesión hepática asociada con medicamentos es la causa más frecuente de insuficiencia hepática aguda en los Estados Unidos. La lesión hepática asociada a medicamentos se presenta de dos maneras: predecible e idiopática (o impredecible). La lesión hepática predecible es dosis dependiente. Es decir, mientras más alta sea la dosis del fármaco ingerido, más grande será el daño hepático. La lesión hepática idiopática es impredecible. La lesión hepática asociada con medicamentos es la causa más frecuente para retirar un medicamento aprobado con prescripción del mercado.

4. Hepatitis viral

La hepatitis viral se describe como la inflamación del hígado causada por un virus. En los Estados Unidos, la hepatitis viral es con mayor frecuencia atribuida al virus de la hepatitis B (VHB), el virus de la hepatitis A (VHA) y el virus de hepatitis C (VHC). Se considera que en Estados Unidos aproximadamente 3.2 millones de personas tienen hepatitis C crónica y 1.2 millones de personas tienen hepatitis B crónica. Las personas con hepatitis crónica tienen más posibilidades de padecer cáncer hepático y cirrosis.

El tratamiento para la hepatitis viral es variado. No se encuentra disponible una terapia antiviral como tratamiento para la hepatitis B, A y C aguda. Se han realizado esfuerzos gigantescos para evitar la infección con el virus de hepatitis B a través del uso de vacunas. La infección crónica de hepatitis C o B puede ser tratada con ribavirina e interferón. Recientemente ha sido lanzada Harvoni, una droga prescrita que ha sido introducida para el tratamiento de hepatitis C crónica  y la tasa de recuperación es mayor al 96%, según ha sido reportado.

5. Hemocromatosis

La hemocromatosis es una enfermedad hereditaria relacionada con el metabolismo del hierro. Es la causa más frecuente de sobrecarga de hierro. El excedente de hierro puede ser depositado dentro del hígado. La acumulación anormal de hierro en el hígado puede causar daño. Como consecuencia, los valores de las enzimas del hígado comienzan a incrementar, especialmente la ALT y la AST. Los tipos de hemocromatosis son hemocromatosis primaria, también llamada hemocromatosis hereditaria; la hemocromatosis secundaria; y la hemocromatosis neonatal.

La base del tratamiento de la hemocromatosis es la eliminación del hierro antes de que cause un daño irreversible en el órgano. El principal tratamiento establecido para la hemocromatosis primaria es la eliminación programada y regular de sangre a través de una flebotomía o sangrado. Agentes quelantes del hierro como la deferoxamina son una opción para las personas que no son aptas para las flebotomías regulares. Los agentes quelantes se fijan al excedente de hierro en la sangre. Las complicaciones de la hemocromatosis incluyen cáncer hepático y cirrosis (o cicatrización extensa del hígado).

6. Deficiencia de alfa-1 antitripsina

La falta de alfa-1 antitripsina es una enfermedad hereditaria que puede causar daño en el pulmón y en el hígado. La alfa-1 antitripsina es una proteína encargada de proteger a los pulmones. La ausencia de esta proteína protectora desencadena la destrucción de los alvéolos pulmonares, lo que conocemos como enfisema. El hígado genera la alfa-1 antitripsina y si la proteína no cuenta con la forma adecuada el exceso se acumulará en los hepatocitos y ocasionará el daño. El daño en el hígado desencadena la elevación de sus enzimas, en especial la AST y la ALT.

La deficiencia de alfa-1 antitripsina se distingue por una producción baja o ninguna de alfa-1 antitripsina en el organismo. La base para el tratamiento de la deficiencia de alfa-1 antitripsina es la prevención o disminución del daño pulmonar y hepático. Dejar el hábito de fumar es indispensable para tratar el enfisema ocasionado por la deficiencia de alfa-1 antitripsina. La vacunación contra la hepatitis B y A es recomendada para reducir la probabilidad de padecer alguna enfermedad hepática importante.

7. Enfermedad de Wilson

La enfermedad de Wilson es un desorden hereditario muy raro del metabolismo del cobre. Está caracterizado por el exceso de depósitos de cobre en el cerebro, hígado, ojos y otros órganos. Los niveles excesivos de cobre pueden llegar a causar un daño orgánico mortal. Los signos más característicos de la enfermedad de Wilson son los anillos de Kayser-Fleischer, los cuales son consecuencia de la acumulación de cobre en los ojos. Los anillos se describen como un anillo marrón óxido en el contorno del iris (Parte pigmentada del ojo).

El exceso de cobre causa daño en el hígado lo que desencadena la elevación de las enzimas del hígado, especialmente la AST y la ALT. Las complicaciones hepáticas de la enfermedad de Wilson incluyen insuficiencia hepática, cirrosis (cicatrización del hígado) y cáncer de hígado. Analizar el contenido de cobre en el hígado puede ayudar con el diagnóstico de la enfermedad de Wilson. La base para el tratamiento son los agentes quelantes que se van a unir al cobre en exceso y lo van a eliminar de la sangre. Algunos ejemplos de los agentes quelantes usados para el tratamiento de la enfermedad de Wilson son la d-penicilamina y la trientina (Syprine).

8. Mononucleosis

La mononucleosis o también “mono” es un trastorno infeccioso causado por el virus de Epstein-Barr. En ocasiones es llamada “la enfermedad del beso” porque puede ser transmitida por la saliva. Es la enfermedad más común en adultos jóvenes y adolescentes. Los síntomas principales de la mononucleosis incluyen fiebre, fatiga extrema, garganta seca y ganglios linfáticos inflamados en el cuello. Un exámen de sangre monospot es usualmente positivo y puede confirmar el diagnóstico de la mononucleosis al detectar la presencia de anticuerpos contra el virus del Epstein-Barr.

Las complicaciones de la mononucleosis incluyen el aumento de tamaño del bazo y la inflamación del hígado. La hepatitis o inflamación del hígado desencadena la elevación de las enzimas del hígado, en específico las AST y ALT. No hay tratamiento específico para tratar la mononucleosis. El tratamiento se basa en el soporte y puede incluir reposo, buena alimentación y beber abundantes fluidos. El pronóstico de mononucleosis es muy bueno y las complicaciones graves no son frecuentes.

9. Infección por citomegalovirus

El citomegalovirus (CMV) es un virus bastante común. La mayoría de los adultos mayores de 40 años en Estados Unidos han tenido una infección por citomegalovirus. Muchas de las infecciones por el citomegalovirus no generan síntomas y las personas rara vez recuerdan haber estado en contacto con el virus. El virus puede producir síntomas en las personas con el sistema inmune deprimido y en recién nacidos puede propagarse a través del contacto muy cercano con fluidos corporales como saliva, orina, sangre,leche materna y semen.

El citomegalovirus se relaciona con los virus que producen la mononucleosis, la varicela, el herpes. El virus ocasiona una infección crónica, pero por lo general se encuentra latente y puede activarse nuevamente. En personas con el sistema inmunológico deprimido y recién nacidos, el citomegalovirus puede ocasionar hepatitis o la inflamación del hígado. La hepatitis desencadena un daño hepático, el cual se ve reflejado como elevación de las enzimas del hígado (AST/ALT). No hay tratamiento para la infección por citomegalovirus, aunque los fármacos antivirales pueden enlentecer la multiplicación viral.

10. Hepatitis autoinmune

La hepatitis autoinmune es un trastorno caracterizado por que el propio sistema inmunológico ataca el hígado y causa hepatitis o inflamación del hígado. En condiciones normales, el sistema inmunológico del cuerpo ataca a los virus, bacterias y otros agentes externos. No debería atacar células propias. La causa precisa de la hepatitis autoinmune es desconocida, pero los factores genéticos y ambientales pueden jugar un rol importante en el curso de la enfermedad.

La hepatitis autoinmune es una condición crónica y tienen la capacidad de generar daño hepático, el cual eleva las enzimas del hígado (AST/ALT). Existen dos presentaciones de la hepatitis autoinmune: tipo 1 (la más común) y tipo 2. La base del tratamiento para la hepatitis autoinmune son los agentes que suprimen la respuesta inmunológica hacia el hígado. Los esteroides tales como prednisona pueden ser usados, pero el uso por tiempo prolongado de esteroides puede producir complicaciones como la diabetes, osteoporosis, hipertensión arterial, glaucoma y aumento de peso. Cuando los síntomas mejoran, se disminuye la dosis de esteroides, la azatioprina (una droga inmunosupresora) puede ser añadida.

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